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Montaje: Condenado al lenguaje

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Cantos de mi majano (Mérida: La Castalia, 2014) de Jonuel Brigue, podría ser el “testamento” poético del filósofo y filólogo, ensayista y narrador y poeta José Manuel Briceño Guerrero (Palmarito de Apure, 6 de noviembre de 1929 – Mérida, 31 de octubre de 2014). Como todos sus libros anteriores de carácter literario, este su último libro publicado, aparece bajo la autoría de Jonuel Brigue, a diferencia de los de carácter filosófico o histórico o cultural que Briceño Guerrero firmaba con su nombre real; naturaleza literaria que no sólo se expresa también en la condición del arte de cantar y del género (poema heroico [épico], fúnebre o lírico) sino también en la condición plural de los textos, tanto por su procedencia: son variaciones (transcripciones) en verso de textos en prosa publicados en otros libros) y por la condición que lo asocia con el cultivo de la naturaleza (trabajo, cultura): restos o residuos que se producen en los límites de las tierras de labor, y, secundariamente, con la condición lúdica; condiciones contenidas en la palabras cantos y majano del título, que indicarían la naturaleza literaria y el origen de los poemas: lenguaje y juego; lenguaje del juego, juego del lenguaje: procedimientos centrales posibles de la poética de la escritura filosófica y filológica, literaria y cultural, de Briceño Guerrero.

Como lo dice, magníficamente, Luis Miguel Isava, en “Amor y terror de la palabras: la infancia como modelo para pensar localmente la relación entre palabras y cosas”, en Cantos de mi majano, de manera similar,“se podría hablar de una escenificacióno incluso de una alegorización de un complejo problema filosófico y de sus ramificaciones e implicacionesen la historia de la filosofía: el problema del lenguaje. En efecto, a partir de las experienciasde un ̒sujeto̕–que sintomáticamente, como la mayoríade los personajes, carece de nombre– el textoparece ir interrogando, explorando la relación entrelas palabras y las cosas, la lógica verbal que permiteentender el mundo o, más radicalmente, la que losubtiende, el carácter constituyente del lenguaje,la posición de control o sumisión que, respecto aél, ocupa dicho sujeto… es decir, las complejas einextricables relaciones que se establecen entre elsujeto, las palabras y el mundo. Esto conformaría la parte filosófica del texto. Sin embargo, como contraste y a la vez suplemento a esa interrogación,toda esa escenificación alegorizante está anclada enun contexto histórico-geográfico preciso, un contexto que nos pone en contacto con un sinnúmerode tradiciones, cuentos, chistes, juegos, anécdotas que producen una familiaridad localizada que sibien puede ubicarse de manera general en Latinoamérica, corresponden en una medida particular a Venezuela”; relación devenida de la procedencia y transformación genérica de los poemas y del carácter de unidad y complejidad del pensamiento y la escritura de Briceño Guerrero.

Cantos de mi majano sería entonces esa especie de testamento poético, en el que Jonuel Brigue o José Manuel Briceño Guerrero, como en todos sus libros (obra) dice, como lo vino diciendo, en más de cinco décadas, en las que ejerció, con fulgor y, a veces, infortunio, su magisterio en la Universidad de los Andes y en la comunidad de sus alumnos y discípulos, en Mérida, “ciudad de horizonte verde y alto”, como la llama el poeta y editor José Gregorio Vásquez, discípulo que cuidó la vida y obra última del maestro: “Estoy condenado al lenguaje”.