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La Paciencia: Las atmósferas de Alfredo Chacón

“Sin mover los labios’ es la apoteosis de la palabra polisémica que se despliega cual voz oracular. Hay, en este sentido, una impronta de lo sagrado pero circunscrita a lo concreto, a lo real, a la piel y al devenir”

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Sin mover los labios es un libro pleno de atmósferas. En efecto, este reciente trabajo de Alfredo Chacón (Apure, 1937) publicado por Oscar Todtmann editores es una celebración de lo indecible y de la impecabilidad formal.

Pueden observarse dos niveles en esta obra lírica; en primer lugar hay uno relativo al significante en donde la minuciosidad y la pulcritud redundan en un texto donde cada palabra resuena y demuele. Hay también otro nivel referido a la coherencia profunda del discurso en la que Chacón apela a la dimensión existencial y hace una reflexión honda de la vivencia, todo ello enmarcado en atmósferas cálidas.

Quizá esa calidez a la que me refiero expresa el sabor propio de esta tierra, pero desde una mirada de gran madurez reflexiva y filosófica. El texto está concebido desde un silencio que truena y desde una perspectiva ciertamente atemporal. Se conjugan en el trabajo del poeta aspectos propios de la emocionalidad, así como de la memoria vinculada a esas emociones. Y es que la memoria es un aspecto vital en este libro, de forma que esta es expresada desde una constelación muy intimista y depurada.

Sin mover los labios es la apoteosis de la palabra polisémica que se despliega cual voz oracular. Hay, en este sentido, una impronta de lo sagrado pero circunscrita a lo concreto, a lo real, a la piel y al devenir. Ese pisar tierra y al mismo tiempo estar desprendido de ella es uno de los logros de este texto en el que el poeta alude a un lector múltiple, tanto en tiempo como en espacio.

Las sonoridades están revestidas de un gran preciosismo y de ricas texturas que resuenan como epifanía de un venezolano que desde la unicidad y la otredad transita la hechura del alma; un viaje desde el afuera hacia la interioridad y viceversa. Así, el entrecruzamiento de palabras redunda en exuberantes formas como se observa por ejemplo cuando el poeta sentencia: “De ti / en mí no hay nadie / no hay nada que tocar”. En otros casos el autor demuele, como ocurre cuando escribe: “Pero al final / cuando todo se convierte / en lo que ya hemos sentido / volvemos a sentir / el golpe del destierro.”

Otro de los logros estilísticos de este trabajo es la aproximación sucesiva a una constelación de lo íntimo en la que el silencio resuena con más potencia en la medida en que lo aludido reviste un carácter de mayor trascendencia. Esa aproximación sucesiva a lo que se disgrega, pero paradójicamente se integra, recuerda ciertas miradas a perspectivas de la mágico religiosidad atávica.

En Sin mover los labios se ve la epifanía de un autor que contempla y expresa a una temporalidad paradójicamente simple y compleja, por eso la gran apuesta a la que apunta ultimadamente este poeta es a lo que nadie podrá nunca decir, al misterio inherente al Ser.

Como ha ocurrido con las ediciones de Oscar Todtmann editores, en esta oportunidad se observa de nuevo a un artefacto de hermosos acabados en el que también están presentes las enigmáticas ilustraciones de Claudia Chacón.

Sin duda alguna que el lector apreciará estar frente a una voz que está en cierto modo más allá de estas cosas. La trayectoria de Alfredo Chacón pone en evidencia a un escritor y poeta de resonancia y profundidad. En su haber están las obras líricas Saloma (1961), Materia bruta (1969), así como Y todo lo demás (2005). La obra ensayística de este creador es también de gran densidad y en ella se cuentan los trabajos La izquierda cultural de Venezuela, 1958-1968 (1970) y Curiepe (1979), entre otros. Asimismo, su obra ha sido objeto de los siguientes reconocimientos institucionales: el Premio Anual del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y tecnológicas (1980), el Premio Bienal Literaria José Rafael Pocaterra-Mención Prosa (1980) y el Premio de Poesía bienal Literaria Mariano Picón Salas (1991).

En Sin mover los labios Alfredo Chacón expone al Ser en su diálogo con el devenir y lo indecible. En este caso está el hombre en su doble vertiente, cuerpo y espíritu, cotidianidad y trascendencia. Este texto es una celebración de la vivencia y del viaje que ella supone.

 

 

Sin mover los labios.

Alfredo Chacón.

Oscar Todtmann editores.

Caracas, 2015.