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Joaquín Cortés
Momentos cautivos

"Joaquín Cortés" / Foto Editorial La Cueva

"Joaquín Cortés" / Foto Editorial La Cueva

Editado en 2015, este trabajo homónimo del fotógrafo venezolano es el primero que la editorial La Cueva dedica a una colección sobre los Premios Nacionales de Fotografía

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Joaquín Cortés ha hecho varios libros a lo largo de su vida profesional, algo que no es muy común entre los fotógrafos venezolanos. Aún así la editorial La Cueva vuelve a publicar un fotolibro que reúne 36 años de su vida artística en formato bolsillo.

La idea original partió de la selección de 90 fotos de las que luego quedaron 72. Sobre el libro Joaquín Cortés, el fotógrafo y la directora de La Cueva, Diana Vilera, afirman que fue una gran hazaña. “Me resultaba difícil ver mi trabajo como un conjunto, como una serie; veía las individualidades de cada fotografía. Así que me ha sorprendido el trabajo que logró darle secuencia y sentido a todo el material”, contó Cortés. La curaduría estuvo a cargo de Carlos Ayesta y Gabriel Osorio.

La producción también reunió un equipo editorial de gran trayectoria: Alberto Márquez  y Gabriela Gamboa en la corrección, y el diseño de Carolina Arnal y Walesca Belisario. Victoria Ballas Armas se encargó de la traducción al inglés. La introducción fue escrita por Juan Carlos Palenzuela para el catálogo Fragmentos de vida (Galería Durban, 2003). Según él, el arte de Cortés es una exploración “a través del comportamiento humano”.

En el texto que titula “Primera nota. Breve. Catálogo de mano”, el investigador describe el trabajo de vida de Cortés como una metáfora, “con brutales perfiles y en medio de lo cual irrumpe el sosiego”. En sus fotos no hay esplendor, ni gloria, pero sí una elegancia demostrada en la composición más allá de esos “ruines individuos” a los que se refiere Palenzuela. Las imágenes contienen un enorme contenido simbólico.

Joaquín Cortés pareciera “atacar a la yugular”: toma las fotos en ese segundo preciso en el que los personajes quedan cautivos. Se trata de un instante y de ningún otro. “Yo lo que hago es salir y tratar de no pensar en la foto –explica–. Así ellas salen solas, se ofrecen, suceden”. Pero tampoco es un proceso completamente espontáneo, admite: “Me cuesta trabajo tomar fotos si no tengo la certeza de que ahí hay algo”. Esa contrariedad del autor se puede apreciar en el libro. Algunas imágenes parecen como si el fotógrafo las hubiese esperado mientras que otras –la mayoría– demuestran un momento capturado. Irrepetible.

Este libro no fue pensado con un orden cronológico. Más bien sigue una secuencia emocional, orientada a organizar todo el trabajo en etapas, respetando de alguna manera, los cambios de lenguaje naturales en el proceso del fotógrafo. Así, Joaquín Cortés cuenta una historia no lineal sobre lugares no identificables. En sus páginas, los años se convierten en un mismo instante y todos los rostros trascienden más allá de sus espacios. Pronto, aquella foto del cura podría ser en una esquina de Roma como de Caracas, o de Barcelona o de Londres. Solo al pasar la página se descubre el secreto.

El trabajo está lleno de expresión y naturalidad. Aunque en pocas veces se detallan los rostros, la emotividad de la imagen demuestra su sutileza. Es un contraste entre la solemnidad y una suavidad incluso hasta graciosa. Es lo que tienen los instantes impredecibles: que no permanecen en un mismo esquema.

Impreso con una extraordinaria calidad fotográfica, esta antología visual es la primera publicación de la editorial con la que inicia la serie “Premio Nacionales de Fotografía” que intenta divulgar la obra de quienes, desde 1990, han obtenido la Mención Fotografía del Premio Nacional para la Cultura.