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Foto Féminas: Entrevista a Beatriz Nones

Autorretrato Beatriz Nones | Foto: Cortesía Museo de Arte Acarigua-Araure

Autorretrato Beatriz Nones | Foto: Cortesía Museo de Arte Acarigua-Araure

“Beatriz Nones tiene una aproximación ‘pictórica’. En ‘Acqua’ muestra imágenes transformadas a través de reflejos, en las que predomina la reinterpretación de los paisajes urbanos y naturales” (Benjamín Villares, curador de “Foto Féminas. Once miradas femeninas en la fotografía contemporánea venezolana”, exposición del Museo de Arte Acarigua-Araure

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—La exposición Foto Féminas (…) es patrocinada por el Fondo Venezolano Americano para las Artes, y esta fundación designó a 2014 y 2015 como “los años de la mujer en las artes”. ¿Puede ser este un llamado a que el mundo cultural venezolano comience a asumir que en el arte local la mujer artista no ha tenido la misma acogida que el artífice masculino?

―Efectivamente en la Historia lo masculino representa simbólicamente el poder, la fuerza y la conquista, esto se ha manifestado en cada área de actividad.

Durante el siglo XIX en Venezuela la participación de las mujeres dentro las llamadas “Bellas Artes” consistía en pintar, tocar piano, realizar trabajos de bordado y literatura. Los hombres que se entregaban a las artes se encuadraban dentro de un trabajo de envergadura: grandes obras pictóricas, murales o esculturas monumentales. Esto fue cambiando, las mujeres se fueron incorporando, muchas eran hijas o esposas de artistas, o extranjeras. Y en el caso de la fotografía ha sido muy interesante la participación cada vez mayor de  féminas: desde que aparece la cámara Kodak compacta, la mujer se incorpora, al igual que el hombre, al registro de las escenas familiares y luego en el área artística de forma más rápida que en otras artes. Sin duda en la actualidad, después de un gran esfuerzo, la mujer ha conquistado y, en muchos casos, con mayor eficiencia al lugar que antes era solo destinado a los hombres.

Esta exposición puede permitir ver si nuestro trabajo tiene algo que sea solo de nuestro género. La verdad no lo sé, debería tenerlo. La marca de nuestra memoria genética, la cual evoluciona, nuestras nuevas formas de ser…esa es la sorpresa que puede aparecer. Esperemos a ver que dicen los entendidos en la materia…y las obras.

—Esta exposición busca reflexionar sobre particulares miradas que ofrece cada fotógrafa desde el punto de vista del género. ¿Considera que el circuito artístico venezolano está abierto a recibir y a tomar con seriedad exposiciones de arte con enfoques de género?

—No creo que el circuito artístico venezolano se lo plantee así, creo que el que va a ver arte no necesariamente lleva ideas premeditadas, salvo casos especiales como los investigadores, coleccionistas, o visitantes que conozcan al artista. Pero creo que el espectador curioso e inteligente puede concluir algo al respecto, además de ir a disfrutar y emocionarse con las artes. Ésta iniciativa da oportunidad para esa reflexión.

También lo valioso en esta oportunidad es la inolvidable ley de la Escuela Gestalt que dice que  “El todo es más que la suma de las partes”. El que seamos once mujeres potencia nuestro género, es una gran idea, algo nuevo que tiene vida propia  y sí, creo, propone curiosidad para los espectadores de ambos sexos.

―¿Cuáles son las búsquedas a las que responde su trabajo expuesto en Foto Féminas? ¿Siente que su obra dialoga especialmente con otras de las obras expuestas?

 —Vengo investigando la estética del agua, el agua a  veces limpia pero a veces es contaminada, reflejo de nuestra responsabilidad humana sobre el planeta, instante dramático: vida y muerte. Me interesa el  reflejo de las cosas, lo diluido que me transporta a una estética impresionista, constructivista  y hasta cinética y que, emocionalmente, me evoca la nostalgia, la añoranza, lo soñado o ensoñado que me sorprende, cual sensación al despertar. Para mi fotografiar es jugar, es una manera de evadir la realidad atrapando el instante en que la luz permitió y generó una imagen nueva. Realmente es ella la que crea, yo solamente la encuentro y fotografío. En ella proyecto o reflejo también mis inquietudes, para completar su ciclo en el ojo del “otro”.

Vi algunas obras de María Angeles Octavio que me recuerdan a las mías. Es probable que dialoguen las obras al igual que las mujeres dialogamos.

—¿Sus obras le hablan indistintamente a hombres y mujeres?

—Sí, para ambos, mi obra habla desde mi yo, me expreso desde mis  ambos sexos introyectados en mi inconsciente, al propio estilo freudiano y espero que resuene en el otro bisexuado de la mejor manera. Desde el concepto fotográfico que utilizo, a veces mas urbano, otras más ecológico, otras más estético, son regalos al universo. Son simplemente un intercambio de energías.