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Foto Féminas: Entrevista con Antonieta Zerré

Autorretrato Antonieta Zerré / Foto: Cortesía Museo de Arte Acarigua-Araure

Autorretrato Antonieta Zerré / Foto: Cortesía Museo de Arte Acarigua-Araure

Para Benjamín Villares, curador de “Foto Féminas. Once miradas femeninas en la fotografía contemporánea venezolana”, la obra de Antonieta Zerré “tiene una aproximación conceptual con múltiples lecturas enfocadas en la memoria y las evocaciones como generadoras de imágenes”

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—La exposición Foto Féminas (...) es patrocinada por el Fondo Venezolano Americano para las Artes, y esta fundación designó a 2014 y 2015 como “los años de la mujer en las artes”. ¿Puede ser este un llamado a que el mundo cultural venezolano comience a asumir que en el arte local la mujer artista no ha tenido la misma acogida que el artífice masculino?

—Históricamente, no sólo en Venezuela, hablo de la Historia del Arte Universal, la mujer ha sido representada en incontables oportunidades, podría decirse que ha sido más bien el objeto de arte infinidad de veces, ejemplo de ello, el desnudo femenino, que es de lo más recurrente. Pero la mujer como ente creador ampliamente visibilizado, es algo que sólo podemos ver en nuestra historia más reciente. Aun  hoy quedan ciertas vicios, y sin duda es importante que el trabajo de más mujeres sea cada vez más visible e incorporado a nuestros libros de historia. Sin embargo, no podemos negar que es mucho lo que se ha andado y alejado de esa, llamémosla, “tradición” en donde predominan las figuras masculinas. Y aunque la búsqueda por la apertura de los espacios a las mujeres artistas ha sido un esfuerzo de años, creo importante resaltar –aunque arrastrando la problemática de género–, que las mujeres que han sobresalido en las artes en Venezuela y el mundo, han sobrepasado tales barreras, sus trabajos tienen un espacio en la historia indistintamente de su género. Muchas de las artistas que sigo, admiro e investigo me lo han demostrado.

—Esta exposición busca reflexionar sobre particulares miradas que ofrece cada fotógrafa desde el punto de vista del género. ¿Considera que el circuito artístico venezolano está abierto a recibir y a tomar con seriedad exposiciones de arte con enfoques de género?

—Me parece que las exhibiciones en general deben partir de inquietudes conceptuales que permitan proponer, cuestionar o revelar lo que sucede en su tiempo, por eso considero importante que estos espacios (lamentablemente cada vez son menos en nuestro país), marquen una distancia al panfleto y al lugar común.

¿Cuáles son las búsquedas a las que responde su trabajo expuesto en Foto Féminas? ¿Siente que su obra dialoga especialmente con otras de las obras expuestas?

—Mi trabajo conceptualmente deriva de mis especulaciones sobre el Ser en el tiempo. En cuanto al cómo lo materializo debo ser enfática en que no privilegio ningún medio por sobre otro (fotografía, video, sonido, cuerpo, escultura, gráfica, dibujo): utilizo los medios que me sirven para expresar la idea, y en esta oportunidad tanto la fotografía como el objeto y el espacio son para mí de vital importancia. Reminiscencia de la montaña, es un trabajo en el que continúo mostrando un profundo interés en el acto de recordar, en él retrato una experiencia y sus etapas: inicia en el encuentro con el lugar sagrado, el lugar donde se encuentra la piedra angular de la existencia, el lugar de origen (1._ En presencia). Luego de vivirlo y al saberlo irrepetible surge una profunda nostalgia (2._ La melancolía), que luego se transformará, con el paso del tiempo, en fragmentos luminosos pero distantes (3._ Resplandor del olvido) y largo tiempo después emergerá entonces el impulso de volver y, al no poder hacerlo, encuentras en el andar diario el objeto que da la ilusión de conservar contigo lo ya ausente (4._ La ficción remanente).

Si bien esta pieza lleva consigo mi imagen, no podría afirmar que es un discurso de género sólo por eso, pues mi rostro es el de una mujer, porque eso soy, pero bien podría estar la imagen de un niño o de un hombre y la intención se mantendría. La cuestión está en que prefiero trabajar con mi cuerpo porque me ayuda a narrar de la forma más sincera mi experiencia, que aunque parte de lo individual tiene un carácter universal.

Considero que mi trabajo al igual que los de mis respetadas colegas –artistas que también exponen en Foto Féminas–, tenemos varios puntos de convergencia: el viaje es uno de ellos, así como el autorretrato y el retrato como manifestación de una percepción de la realidad. Pero el más importante: el hecho de que seamos mujeres dedicadas y comprometidas con la creación.

—¿Sus obras le hablan indistintamente a hombres y mujeres?

—La obra de arte es en sí misma es una expresión de la naturaleza humana, por ello no tiene una dirección única, su razón no debe perseguir segmentar a quienes la contemplan o la experimentan. Por que creo en esto, reconozco en mi trabajo su amplitud y dejo que sea lo que es, libre y ajeno a todo encajonamiento.