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Didascalia: ¿Dónde estarás el otoño que viene?

Javier Figuera y José Manuel Suárez en El Próximo Otoño / Foto cortesía Prensa La Caja de Fósforos

Javier Figuera y José Manuel Suárez en El Próximo Otoño / Foto cortesía Prensa La Caja de Fósforos

“El Próximo Otoño”, dirigida por Fernando Azpúrua, se presenta en el II Festival de Teatro Contemporáneo Estadounidense

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Existe una pregunta muy citada por los psicopedagógos y coachs motivacionales y que se utiliza para  fijar objetivos. Se dice fácil, pero no lo es:

¿Dónde te ves a ti mism@ en 5 años?

Se entiende la importancia de saber dónde hay que llegar para saber qué hacer en consecuencia. Pero es inocente afirmar que esa meta permanecerá incólume en el transcurso de ese tiempo, o que nosotros lo haremos. Una bala viaja a un promedio de 300 metros por segundo, un avión se estrella en minutos, un carro se estrella cuando el conductor parpadea y la víctima cruza desprevenida.

La fragilidad de la vida es el conflicto principal de El Próximo Otoño, pieza tragicómica del dramaturgo Geoffrey Nauffts que dirige Fernando Azpúrua como parte del II Festival de Teatro Contemporáneo Estadounidense, con un elenco formado por los actores José Manuel Suárez, Javier Figuera, Juan Carlos Ogando, Carolina Leandro, Ana Melo y Teo Gutiérrez, acompañados por las cantantes Rutsy Fuentes, Frey Hernández y Nercy Padrino.

Luke –interpetado por José Manuel Suárez– ha sufrido un accidente automovilístico. Mientras su madre Aileen –Carolina Leandro– y su padre Butch –Juan Carlos Ogando– esperan los partes médicos de su estado, llega Adam, el novio clandestino de Luke –Javier Figuera–, para tratar de verlo y explicarle a sus padres la verdad de su relación, ya que éstos la desconocen por completo. La historia se cuenta entre pasado y presente mientras Luke lucha entre el coma y la muerte.

Cuando se hace casting a actores que serán pareja en una obra, es importante que entre ambos exista una química visible. Entre Suárez y Figuera la compenetración es palpable, y eso facilita la credibilidad de los papeles. Ocurre lo mismo entre Leandro y Ogando, sólo que la química en este caso funciona de forma inversa y el rechazo entre los padres del moribundo Luke es sumamente real.

El espacio dividido de El Dedal, sala de La Caja de Fósforos que se habilita sólo para el Festival de Teatro Contemporáneo, ayuda a separar los conflictos que se presentan entre Luke, Adam y sus padres de forma gráfica y visible, lo que ayuda a que el espectador mantenga el hilo de la historia. Las transiciones entre escena y escena son llevadas por el grupo coral, que cantan éxitos románticos del pop como I say a Little prayer y canciones de góspel, que constituyen el sello de Azpúrua como director consolidado dentro del panorama nacional.