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Didascalia: Will I am

Shakespeare with glasses

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“Aprovechando la llegada del mes aniversario de William Shakespeare, me gusta imaginar que tengo la oportunidad de conversar con él”

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Jugando a entrevistar a William Shakespeare

La única regla para realizar una entrevista imaginaria es que el entrevistado debe haber fallecido previamente. Tiene sentido, porque de esa forma el objeto de nuestro trabajo no podría defenderse de aquellos hechos que, aupados por nuestra imaginación, nos hemos atrevido a crear sobre ellos.

En este orden de ideas y aprovechando la llegada del mes aniversario de William Shakespeare, me gusta imaginar que tengo la oportunidad de conversar con él. Lo que más me interesa saber es su percepción del mundo y de quienes lo habitan, así que procuro que nuestra cita sea en un lugar concurrido, lleno de vida, lo más parecido en esencia a la Inglaterra que vivió originalmente.

—Se escribe solo cuando se tiene algo que decir, de lo contrario no tiene sentido –me comenta mientras caminamos sin rumbo fijo. Nadie escribe para ser venerado, al menos yo no lo hice. Solo quise hablar de lo que viví en mi época. Creo que el mejor acercamiento es lo que estás viviendo ahorita.

Decido llevar a William al Panteón Nacional, por la sencilla razón de que ahí están enterrados los personajes más destacados del melodrama que es nuestra historia patria. Le cuento algunas anécdotas. Por ejemplo, la tumba de Antonio Guzmán Blanco está mal posicionada porque, según las habladurías, cuando sus restos llegaron de París a Caracas el sarcófago donde eran transportados resultó ser de mayor medida al dispuesto para él en el Panteón, así que tuvieron que enterrarlo de forma diferente.

—Debe ser este un lugar muy recurrido por fantasmas. Es un buen punto de partida para una historia.

—Oh no –le respondo– cada uno de estos fantasmas tiene un lugar de aparición distinto. Guzmán Blanco se aparece en el palco presidencial del Teatro Municipal, y el Marqués del Toro en la Quinta de Anauco.

También le explico el monumento a Miranda: la tumba abierta y el águila chillando por sus restos desaparecidos en una fosa común. No me presta atención. En vez de eso, hace una pregunta crucial y engorrosamente difícil de contestar:

—¿Dónde está Bolívar?

Resumo grosso modo los sucesos principales: las supuestas teorías de asesinato, la posterior exhumación, la construcción del nuevo panteón y el aislamiento, la presunta implicación de brujas y santos según los rumores. Le parece divertido y compara a Bolívar con una suerte de Macbeth tropical.

—¿Piensa entonces que Manuela Sáenz era una especie de Lady Macbeth?

—¡Claro! ¿Por qué no? Se trata de una mujer madura, es el mismo caso. ¿Qué le pasa a Lady Macbeth? Yo creo que lo que le pasa es ¿qué puede hacer ella para mantener a su pareja? Esa es una pareja que ya pasaron los años, la cama no es suficiente, y no tienen hijos. Y ella lo dice desde el principio. ¿Qué le importa a él mucho? El poder. Lady Macbeth piensa que ella puede cementar su pareja, cementar su relación si lo apoya a él a realizar sus sueños, sus sueños que él mismo no se atrevería a ejecutar si no tuviera el apoyo de ella. Es muy irónico que al final cuando ella lo ayuda a cementar sus sueños eso hace que la pareja se separe, porque él se separa de ella cuando llega al poder. Fue demasiado grande lo que ocurrió para llegar ahí y él tiene que borrar ese pasado, y en ese pasado está ella. Lady Macbeth lo que más necesita es mantener a su pareja y la manera de hacerlo es ayudándolo a él a realizar sus sueños

—Manuela y Simón no terminaron juntos, de hecho.

—¿Ves? He ahí la prueba. Detrás de toda gran acción hay un gran sacrificio. En la vida de Bolívar, como en la de todo personaje, pasaron cosas muy cotundentes que pueden unir o separar. Creo que en su caso sucedió lo segundo.

—Volviendo a Macbeth, siempre he creído que ocurre una especie de cruce donde Macbeth comienza siendo bueno de alguna forma y se envilece por completo

—Fíjate, yo no creo que sea eso, yo no creo que Macbeth sea bueno. Lo que pasa es que él no confiesa abiertamente lo que tiene adentro pero ella sí lo entiende. Digamos, si él no hubiese tenido esa semilla adentro ella nunca lo hubiera podido convencer, ¿entiendes? Si él de verdad hubiera sido un hombre de principio y de honor nunca hubiera matado a alguien que está de huésped en su casa y es su Rey, nunca. ¿Cómo? Ella sembró sobre terreno fértil.

Además –comenta mientras caminamos hacia el Metro– él sabía lo que hacía cuando le mandó la carta a su esposa. Él le mandó la carta desde el campo de batalla diciendo: “Las brujas me saludaron como el futuro Rey”, ¿por qué lo hizo? Siempre me pregunto eso, ¿por qué Macbeth le dice eso a su esposa? Porque ya lo había pensado pero sabía también que él solo no se hubiera atrevido sin su apoyo, por lo tanto yo no creo que ella era perversa, él es perverso puesto que él le mandó a decir eso en la carta antes de llegar al castillo. ¿Por qué no le dijo simplemente que ganaron la batalla y que el Rey se hospedaba en su castillo? Porque supo que en el momento en que las brujas lo saludaron como rey  se propuso en asesinarlo, y sabe que él solo no podría hacer más nada con eso, y compartir eso con su mujer le abre una puerta que él mismo no se atrevería a abrir

Nuestro recorrido por el Centro y sus fantasmas finaliza. Terminamos en Altamira y decido llevarlo a ese lugar oscuro y bohemio que es La Patana Cultural, al lado del CELARG. Seguimos en la línea bolivariana y brindamos por nuestro encuentro con un Simonero: un cóctel que lleva en su preparación miel, sábila, cocuy y anís.

—¿Qué es lo que más te molesta de la fama que has adquirido?

—Sin duda me enerva cuando no se me trata como un contemporáneo sino como algo divino o algo extra humano, cuando lo que hice toda mi vida fue precisamente hablar de lo humano.

—¿Solo de lo humano?

—Las únicas cosas que necesitas leer en tu vida son: El Quijote y a los griegos. Todo está ahí. Porque Cervantes, Sófocles, Plauto, entre otros grandes pensadores de la antigüedad dedicaron su tiempo, su intelecto a retratar los delirios y pasiones de todo tipo que son capaces de coexistir en dentro del hombre.

—Define entonces qué es para ti la humanidad

—Puedes verlo como un manojo de emociones extremas: mato al rey que se hospeda en mi casa porque tengo ambición pero soy ambicioso. La ambición es algo que todos conocemos ¿hasta qué punto estoy dispuesto a llegar por la ambición? Me suicido porque se murió mi novio, el amor es algo que todos entendemos. Mato a mi mujer porque me dijeron que está durmiendo con otro, los celos son algo que conoces. Son pasiones humanas, universales.

Pagamos. Nos vamos. Llega el momento de la despedida. Decido aplicar el cuestionario de Pivot

—¿Cuál es tu palabra favorita?

—Dwindle (menguar)

—¿Cuál es la palabra que menos te gusta?

Anhungry (hambriento). Es un sentimiento horrible.

—¿Qué es lo que más te causa placer?

Saber que tengo el suficiente talento como para ser guionista en Hollywood

—¿Qué es lo que te desagrada?

—La religión, sus dogmas y extremismos. La incompetencia.

—¿Cuál es el sonio o ruido que más placer te produce?

—El de la pluma entintada rasgando el papel.

—¿Cuál es el sonido o ruido que te aborrece escuchar?

—La voz de quien da malas noticias

—¿Cuál es tu grosería favorita?

Fuck y todas sus palabras derivadas.

—Aparte de tu profesión ¿cuál otra te hubiese gustado ejercer?

—Rey

—¿Qué profesión nunca ejercerías?

—Mercader

—Si el Cielo existe…y te encontraras a Dios en la puerta ¿Qué te gustaría que Dios te dijera al llegar?

—Si matar personajes fuese un pecado, créeme que me aseguraría de que te quedaras en el infierno por un largo tiempo.