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Didascalia: Pan y Carmen

El libreto original es de Ludovic Halévy y Henri Meilhac / Foto cortesía Compañía Nacional de Teatro

El libreto original es de Ludovic Halévy y Henri Meilhac / Foto cortesía Compañía Nacional de Teatro

“La historia es fácil de comprender por el público en general, ya sea que estén familiarizados con la ópera original de Bizet o sea este su primer acercamiento”

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Acto I: Revivir al  clásico

Llevar a escena un texto clásico es un arma de doble filo. Hay algo de maravilloso en el caso de nuevos creadores que reconocen ecos de actualidad en las historias escritas por hombres como Calderón de la Barca, Chéjov o Shakespeare porque se trata de actores que, a partir de las circunstancias propias de su época, construyeron historias derivadas íntegramente de la condición humana. Y eso los convierte en autores que pueden ser revividos, actualizados según la aguda perspectiva de quien decida aventurarse con un texto de estas características.

Pero todo reto exige la preparación adecuada. Para romper las reglas es necesario conocerlas. Los grandes dramas universales suelen ser carnosos, en el sentido de que poseen gran cantidad de subtexto que requieren una cierta cultura para ser interpretados correctamente.

Jericó Montilla, directora de teatro y circo, se lanzó al ruedo con Carmen, ópera con libreto original de Ludovic Halévy y Henri Meilhac, escrito a partir de la novela homónima de Prosper Mérimée y música de Georges Bizet, revitalizada con elementos propios de la expresión circense y la intervención de cantantes líricos, con la participación de la Orquesta Sinfónica Municipal de Caracas (OSMC).

Carmen es, según el conocedor Rafael Banús Irusta, la más española de las óperas y a la vez la más francesa. Una obra que contiene todos los tópicos hispanos –la gitana, el torero– y que, gracias a una música genial, ha traspasado las fronteras territoriales para convertirse en un mito de alcance universal, como Don Juan o Fausto.

En esta versión, con una muestra de música y acrobacias, el hilo conductor es la historia de una bella gitana que logra enamorar a Don José, un soldado que queda totalmente rendido ante sus encantos. Pero Carmen pronto se aburrirá de Don José y fijará su atención en el torero Escamillo, razón por la cual el soldado apuñala a Carmen, quien muere en el acto.

Acto II: Lo rescatable

La historia es fácil de comprender por el público en general, ya sea que estén familiarizados con la ópera original de Bizet o sea este su primer acercamiento. También destaca la agilidad de los intérpretes, que poseen gran plasticidad y realizan maniobras casi imposibles.

Acto III: Lo insalvable

El montaje presenta fallas importantes: algunas coreografías lucen desincronizadas, a pesar de que tanto en las muestras individuales o en parejas se notaba muy buena conexión entre los artistas.

El personaje de Carmen ha sido altamente controversial desde su estreno el 3 de marzo de 1875. Para muchos, se trata de una mujer moderna que ama la libertad por encima de todo, mientras que para otros se trata de una simple devoradora de hombres. Pocas han sido las intérpretes capaces de encontrar el punto medio entre la libertad y el libertinaje que conviven dentro de Carmen. La elección de los directores no recayó en el punto medio y se decantó por presentar a una mujer fácil de afectos y difícil carácter, lo cual fue muy bien representado en Ximena Zapata, sobre cuyas espaldas recayó la responsabilidad de representar a la legendaria gitana.

La participación de los cantantes líricos hubiese tenido mayor impacto si los mismos estuviesen conectados con los personajes de la obra, en este caso solo aparecían en el número musical correspondiente para hacer gala de sus habilidades vocales. Y los coros que los acompañaban en algunas oportunidades se escuchaban desafinados.

Es, sin duda, una propuesta interesante que debe pulirse más para convertirse en el espectáculo vocal y acrobático que pretende ser. Y con el gran aplomo que demuestra cada uno de los artistas, músicos y cantantes que intervienen en él, es cuestión de tiempo que se alcance la meta.