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Didascalia. Ha llegado un Inspector: El hombre y su conciencia

Elenco de Ha llegado un Inspector

Elenco de Ha llegado un Inspector

“El ambiente es muy jovial a pesar de que es posible notar tensiones entre el Sr. Birling y su hijo Erick, pero nada fuera de lo normal. Después de todo, ¿qué familia no tiene problemas?”

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Una de las mayores desventajas que enfrenta el teatro en comparación con el cine o la televisión es su naturaleza efímera: una pieza se desarrolla en un espacio determinado, durante un período de tiempo específico y con actores que pueden variar de una temporada a otra. Por eso es motivo de alegría cuando una pieza logra calar de tal forma en la audiencia que es necesaria una nueva temporada, sobre todo si se trata de textos de calidad que inviten a la reflexión, tan necesaria en estos tiempos.

Ha llegado un Inspector es uno de estos casos exitosos. Esta pieza, original del dramaturgo inglés J.B. Priestley y versionada por Ugo Ulive bajo la dirección de Basilio Álvarez, estrenó su primera temporada en el Teatro Trasnocho el año pasado. Con un mensaje claro sobre la influencia que las decisiones propias pueden tener en la vida de otras personas estrena en esta oportunidad una segunda temporada en el Centro Cultural B.O.D. CorpBanca con el mismo elenco del año anterior.

La acción se desarrolla en el comedor de la casa de los Birling, una familia adinerada inglesa, que se encuentra celebrando el compromiso de su hija Sheila con el adinerado Gerald Croft. El ambiente es muy jovial a pesar de que es posible notar tensiones entre el Sr. Birling y su hijo Erick, pero nada fuera de lo normal. Después de todo, ¿qué familia no tiene problemas?

Pero a la casa familiar se presenta una visita inesperada: El Inspector Goodman –interpretado de forma impecable por Jorge Palacios– llega a la cena de los Birling investigando el suicidio de una joven muchacha de clase obrera que alguna vez trabajó en la empresa del padre de familia. A lo largo de la estadía del Inspector Goodman se va desentrañando el misterio sobre la identidad de la difunta y su relación nefasta con cada uno de los miembros de la familia, cuyas acciones conjuntas la empujaron a quitarse la vida.

La familia es el núcleo fundamental de la sociedad. Su deber es formar individuos productivos e inculcarles valores, independientemente del nivel socio-económico que posea. Ahora bien, ¿qué ocurre cuando en vez de formar se malforma? ¿Qué puede aprender un niño de padres frívolo? Esa es una de las críticas que J.B. Priestley hizo a su sociedad en su momento y que hoy día, después de 74 años y en Venezuela encuentra una resonancia aún mayor.

En cuanto a la estética de la obra, todos los elementos funcionan perfectamente y se complementan entre sí. La paleta de colores utilizada está compuesta por tonos fríos –gris, rosa viejo, azul– que está presente tanto en el vestuario de época como en las luces y escenografía; resulta agradable a nivel visual y no da mayores pistas sobre el misterio que intenta resolver el Inspector Goodman. Las luces están diseñadas para oscurecer paulatinamente el escenario a medida que transcurren las horas en la historia. Pero el mayor logro de la pieza en cuanto al aspecto plástico es la escenografía, que fue construida de forma oblicua. Lo interesante de la misma es que no contrasta negativamente con la utilería menor de la pieza ni con la época en la que se desarrolla la historia. Lejos de eso, el curioso diseño de la escenografía es lo único que da pistas al público sobre el posible desenlace del suspenso creado por el Inspector Goodman.

De la dirección de Álvarez hay que reconocer el tino para escoger el papel ideal para cada actor: si bien se destaca la actuación de Palacios por ser el papel protagónico, hay que mencionar también que está muy bien acompañado de Juan Carlos Ogando como el Sr. Birling y la reputada actriz Patty Oliveros como la Sra. Birling. Después, las actuaciones de Verónica Rizo y Alejandro Iacoccainterpretando a Sheila y su hermano Erick y por último Jesús Nunes en el papel de Gerald Croft, el prometido de Sheila. Nunes no lo hace mal, pero no demuestra por completo su potencial histriónico y eso da como resultado una actuación buena mas no sobresaliente.

A lo largo de hora y media, el Inspector Goodman –cuyo nombre se traduce en español como "buen hombre" confina a la familia Birling y su invitado de honor a la sala de estar para un interrogatorio en el que desenmascara a cada uno de los miembros de la familia, quienes finalmente se reconocen como responsables de la muerte de la joven. El recurso utilizado por J.B. Priestley recuerda a los detectives Poirot y Miss Marple, personajes de Agatha Christie, quien reunía a sus sospechosos en una estancia hasta lograr que asumieran la total responsabilidad de sus actos.

¿Quién es ese Inspector Goodman, que no aparece registrado en ninguna agencia policial pero que aparentemente sabe más de lo que los Birling saben de ellos mismos? No lo sabemos con certeza. Lo más fácil sería atribuirle facultades sobrenaturales, lo cual explicaría su sentido agudo y la forma en que aparece y desaparece de la historia. A mi entender, este personaje es la representación física de la conciencia, esa voz que en muchas oportunidades se ignora por completo. A veces la escuchamos a tiempo y otras, como en el caso de los Birling, es demasiado tarde para poder hacer algo al respecto.