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Una fotografía de Robert Mapplethorpe y Patti Smith

En 2010, Patti Smith logró el National Book Award con “Éramos unos niños”, libro en donde la artista rinde homenaje a Robert Mapplethorpe / Fotografía tomada de Internet

En 2010, Patti Smith logró el National Book Award con “Éramos unos niños”, libro en donde la artista rinde homenaje a Robert Mapplethorpe / Fotografía tomada de Internet

Robert Mapplethorpe y Patti Smith encarnaron una intensa relación amorosa. Entre la escritora y el fotógrafo surgió una historia que celebró la vida, la amistad y el arte. José Antonio Parra traza una mirada atemporal de esta pareja desde sus particulares estéticas

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La vida y tiempos de Patti Smith y Robert Mapplethorpe fueron vertiginosos e intensos. Estos artistas que se encontraron en Nueva York en el año de 1967 presintieron, aun cuando no lo pudieron imaginar plenamente, la magnitud del éxito por venir. Fue un cuento de hadas en pleno período de la contracultura y durante la efervescencia del Factory de Andy Warhol.

Smith, quien desde muy joven se vio atraída por los poetas límite del orden de Rimbaud o Francois Villon, tenía un fuerte matiz místico. En ella, sin duda, había un claro compromiso ético con la vivencia artística. Así, a su llegada a la Gran Manzana se dedicó, entre otros oficios, al de posar para los estudiantes del Pratt Institute of Art, donde conoció a Robert Mapplethorpe. Casi inmediatamente se hicieron cómplices y compañeros de la vida. El joven artista tenía un enorme talento y una gran disciplina formal, aun cuando afirmaba –a lo mejor de manera provocadora– que nunca le había gustado la fotografía. Quizá fue esa rigurosidad uno de los aportes significativos que dio el fotógrafo a la poeta.

Los primeros tiempos de esta pareja fueron duros y su alianza se dio sobre la base de que estarían juntos hasta el momento en que cada uno estuviese lo suficientemente fuerte para seguir por sus propios pasos. De este modo, vivieron un tiempo en la habitación 1017 del Chelsea Hotel, donde también habitaron otras celebridades del entorno de Warhol. Muy pronto las líneas de trabajo de Robert se encauzaron hacia aquellos tópicos que le dieron no sólo gran fama, sino también algunos problemas por las inapropiadas reacciones de sectores ortodoxos. Aparecieron entonces sus retratos de amigos y conocidos; que incluían a figuras de las artes y del jet set, de actores porno y de miembros de la comunidad sadomasoquista. Así mismo fueron centrales en su obra desnudos, tanto masculinos como femeninos, y delicados bodegones de flores. El tratamiento que dio Mapplethorpe al cuerpo es de gran sobriedad formal y sumamente apolíneo, a pesar de que el contenido semántico pudiese resultar chocante o escandaloso. Análogamente, en sus trabajos con flores se ve también esta marca estilística. El planteamiento gay está patente en su fotografías de desnudos masculinos, en especial aquellos de hombres afroamericanos.

Patti Smith, por su parte, entendía al oficio literario como un fenómeno real y profundo que ella misma expresaba en los siguientes términos: “No considero que escribir sea un acto silencioso, introspectivo. Es un acto físico. Cuando estoy en  casa, con mi máquina de escribir, me vuelvo loca. Camino como un mono. Me humedezco. Tengo orgasmos. En vez de inyectarme heroína, me masturbo catorce veces seguidas. Tengo visiones. Naves descendiendo sobre las pirámides aztecas. Templos.”

En esta escritora se ve lo salvaje de la expresión no sólo en el texto sino también en su trabajo como cantante. Horses, del año 1975, es clara evidencia de lo que vino a ser el resto de su experiencia. De este modo, tanto los significados como los significantes de su obra tienen esa connotación abrumadora, cosa que sólo se ve en los significados de Mapplethorpe. A nivel formal, este último llega –inclusive– a algo que me atrevería a nombrar como preciosista.

A pesar de que ambos eran literalmente almas gemelas su vida sexual no funcionaba, por lo que la cantante terminó viviendo una situación emocional con Sam Shepard y el fotografó se vinculó a Sam Wagstaff, su mentor.

Sin embargo, más allá de lo cotidiano, la pareja se mantuvo solidaria hasta la muerte del fotógrafo en el año de 1989, a consecuencia de complicaciones debidas al Sida. En algún momento de los comienzos de su vivencia juntos, el artista le pidió a Patti que contase la historia que ellos protagonizaron. De esta manera, surgió un primer texto llamado The Coral Sea y luego Just Kids, donde se muestra el gran amor que se profesaron, así como la determinación y el destino que los llevó a un éxito sin precedentes. Esa lectura de ambos que se da en Just Kids es una perfecta analogía de la mirada de la pareja en las primeras fotografías en las que aparecieron juntos. En esos retratos, a pesar de la obvia intensidad, hay un cierto glamour ingenuo; una dimensión de lo idílico que Smith expresó claramente al referirse a la primera impresión que tuvo de su compañero en tanto un “pastor hippie”. Hoy por hoy, está historia es una celebración de la vida y del arte per se, mirada atemporal de Patti Smith y Robert Mapplethorpe.