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Las figuras de Ángel Marcano y sus sombras

Foto tomada de la exposición “Reliquias”, 2014 | Cortesía

Foto tomada de la exposición “Reliquias”, 2014 | Cortesía

Esta semana dedicamos este dossier a la obra de Ángel Marcano, artista plástico destacado por su trabajo minimalista con alambres. Susana Benko habla sobre su nueva colección, “Reliquias personales”, ahora expuesta en la Galería D’Museo, en el Centro de Arte Los Galpones

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Esta exposición, titulada Reliquias personales, es concebida por Ángel Marcano como una propuesta lumínica en el que se ejecuta un diálogo entre la obra como objeto artístico material y su condición inmaterial debido a su sombra proyectada.

Son varios los objetivos que aquí él se plantea. En primer término, presentar sus esculturas de animales más recientes. En segundo lugar, develar aspectos esenciales en su trabajo como son la valoración de la estructura como razón de ser de su escultura, el reconocimiento de las figuras de animales mediante el moldeado, el tejido y el anudamiento de los alambres y el impacto que tienen tanto el cambio de escala como la transfiguración de estas figuras según la dirección de la luz y la proyección de sus sombras. Este último aspecto tiene particular importancia en esta ocasión.

La incidencia de la luz siempre ha estado planteada desde sus tres exposiciones individuales anteriores (Molduras y soportes, 2008; Mis planas, 2009 y Animal, 2013). No obstante, la disposición de los focos lumínicos, de abajo hacia arriba, responde a la intención no solo de crear un dibujo de sombras sobre la pared sino de otorgar a la pieza una presencia imponente por el cambio de escala en la representación de cada animal. Entonces, además del juego de luz y sombra, Ángel establece un diálogo entre la pieza material –casi inmaterial, en realidad, por estar hechas con un elemento mínimo como es el alambre– y su imagen inmaterial. Lo cierto es que son dibujos tridimensionales, algunos con color, otros bañados en oro o níquel, acorde a las técnicas que, como orfebre, este artista también domina.

La laboriosidad técnica casi preciosista de las piezas no opaca su voluntad de rescatar mediante la proyección de las sombras la condición escultórica y volumétrica de las figuras así como la condición de ornamento arquitectónico que algunas de ellas presentan. Ello se debe a que muchos de los animales que vemos en esta muestra resultan de registros realizados durante sus viajes: estatuas de siervos y leones vistos en plazas o bien, gárgolas, dragones y carneros como decorados de las fachadas de las edificaciones antiguas y medievales. Estos últimos, con excepción del carnero que vio usado como drenaje, son elementos desde el punto de vista constructivo inútiles. Son figuras de significación simbólica, imágenes guardianas concebidas como prevención contra los espíritus malignos que no tienen utilidad desde el punto de vista funcional. “El decorado en los edificios antiguos, –señala el artista–, testimonia una época, un momento. Define la importancia de lo que no tiene importancia”. 

No solo los animales de Ángel Marcano responden a una procedencia cultural determinada. Los observa del natural: colibríes que aparecen volando por su ventana o insectos recolectados para su análisis y representación. Los primeros conforman un tejido en medio de vegetaciones; los segundos resultan de un placer indiscutible en moldear sus formas. El conjunto conforma estas Reliquias personales, una exposición hecha para contemplar.