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La modificación de la cuadrícula: Pedro Tagliafico

Algunas cuadrículas expuestas en “Anyone”, del artistas venezolano Pedro Tagliafico, en Oficina#1

Algunas cuadrículas expuestas en “Anyone”, del artistas venezolano Pedro Tagliafico, en Oficina#1

Pedro Tagliafico (Caracas, 1943) vive entre Bogotá y Caracas. Desde 2005 no ha expuesto de manera individual en nuestra ciudad, hasta el 10 de mayo de este  año cuando inauguró, en Oficina#1, “Anyone”, una selección de obras de cierto carácter minimalista que creó en Italia durante la década del setenta

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Hubo tiempos en los que la cuadricula simbolizada perfección. Era una forma ineludible en tanto guía para la construcción de una imagen o de una idea. No en balde la cuadrícula desde épocas renacentistas marca una nueva ubicación del ser humano respecto a sus espacios: con el trazado de damerose conjugaban las ideas humanísticas con el plano de ciudad militar medieval para lograr ciudades perfectamente distribuidas según cuadrantes. Otro ejemplo: cuando el artista al colocar la cuadricula centímetros frente a sus ojos se trazaba un esquema para lograr la imagen perfecta. Alberto Durero, ese gran artista alemán del renacimiento, destaca entre estos creadores empeñados en conseguir la meticulosidad realista usando la cuadricula como herramienta de trabajo.

La modificación de aquella noble forma es un recurso que se observa en algunas propuestas artísticas del siglo XX en respuesta a esa búsqueda de perfección no sólo renacentista ni barroca, sino, mejor aún, de aquellas estéticas inscritas en el arte moderno cuyo bien común era la razón nacida de la abstracción. Algunas expresiones plásticas de aquellas fechas ya no deseaban dialogar con ese ideal de razón perfectamente cuadrado entendiendo que en el mundo habían aristas, picos, ángulos y que, incluso, la no-forma decía algo. La obra de Pedro Tagliafico presentada en la exposición Anyone, en la galería caraqueña Oficina#1, recuerda a esa modificación de aquel ideal de perfección: elimina casi por completo el color, sus líneas las desdibuja y los cuadrantes se deshacen. Y aunque persiste en la esquematización y en esa reflexión en torno a esta forma, esta propuesta artística creada en los setenta puede leerse como una estética que invitó al espectador a desprenderse de aquel deseo de conseguir la perfección en las formas rectas abstracto-geométricas. A propósito acota Carlos Enrique Palacios, curador  de la exposición: “En este sentido, la obra de Pedro Tagliafico propondría, frente a la vocación político-discursiva de la representación pictórica en Venezuela de los años setenta y de cara a la estandarización de la abstracción geométrica precedente, un gesto de silencio y un punto y seguido, respectivamente.”

Pedro Tagliafico, egresado de la Cristóbal Rojas,  reside entre Caracas y Bogotá. En nuestra ciudad no había expuesto desde 2005, así que Anyone pasa también como un reencuentro del artista con los pisos expositivos venezolanos. En esta oportunidad se exhiben por primera vez en nuestro país una selección de obra gráfica, intervenciones y dibujos que el creador realizó en Italia. Palacios las introduce de esta forma: “Una buena imagen que describiría el arte venezolano de comienzos de los años sesenta es, qué duda cabe, la de una pintura monocroma de Alejandro Otero. Del mismo modo, otra imagen ideal para marcar la salida de esa década serían las muchachas con redes en la cabeza que Diego Barboza invitó a caminar por las calles de Londres.

“Las obras de Pedro Tagliafico reunidas en esta exposición dibujan a su vez el mejor retrato de los intereses de buena parte del arte contemporáneo venezolano de los años setenta: la persistencia de la cuadrícula, la paulatina desaparición del color en pos del protagonismo de la materia como concepto y como motivo y, finalmente, la inserción de las estrategias del minimalismo y el arte povera en el escenario del arte venezolano.”

A partir de estas palabras del curador es oportuno acotar lo siguiente: aunque por un lado se comprende el planteamiento de Carlos E. Palacios al marcar un inicio y un fin de determinadas estéticas venezolanas de los sesenta y setentapara avizorarnos un contexto que rodeó a Pedro Tagliafico, este tipo de fragmentaciones estilístico-temporales, típicas de la historia del arte más clásica, son peligrosas por su esquematismo puesto que sesgan la mirada y las interpretaciones que puedan formarse acerca del desarrollo de un arte de determinada época. Por otro lado esas aseveraciones son arriesgadas sobre todo al mencionar a Diego Barboza, incluso mediante un diálogo solapado –como entiendo el curador ha entablado–, puesto que las propuestas Barboza-Tagliafico no tienen parangón –al menos las que vemos de Tagliafico en la exposición–, excepto por la alusión que hacen a las redes.

Anyone está abierta en el galpón G6 de Oficina #1 desde el 10 de mayo hasta el 15 de junio en el Centro de Arte Los Galpones, en Caracas. Y puede visitarla en el siguiente horario: de martes a viernes de 11 am a 6 pm, así como sábados y domingos de 11 am a 4 pm.