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La crítica sin odio (I)

Alejandro Sebastiani Verlezza / Foto Vasco Szinetar

Alejandro Sebastiani Verlezza / Foto Vasco Szinetar

Me gustaría pensar que estas notas forman parte de un mal sueño

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a Rafael Cadenas

*

¿Silencios, pequeñas contriciones?

*

Dicen que está siempre afuera

pero ciertos días dispara cada vez más cerca

el exilio –ahora– es aquí

*

Para comprender el funcionamiento del Mal y sus resortes.

“Un sistema que solo puede funcionar en un estado de emergencia debe mantener la emergencia a cualquier costo” (Giorgio Agamben).

*

Petitorio.

El país que viene: plural, laico, austero.

*

¿Cuál es el animal de las transiciones?

El mono y su celaje por las ramas.

*

Patria

el exilio no es una tierra prometida

ni un más allá

solo esta voz que habla de paz con lengua de guerra

la hojilla que tiene el nombre del amo

mientras amenazan las yugulares

País

no hay nada más

salvo este instante

el deseo de estar vivo

aun cuando no haya lugar

*

La miseria inducida de estos años: las calles rotas, las colas, los fanatismos, el culto al poder y su caladura irracional, los manejos turbios, las inquinas, la corrupción, la miseria, el despilfarro, los insultos, las injurias, todo lo amargo, las elusiones, las erosiones, las delaciones, tantas bocas dedicadas a la confusión.

*

El gobierno no intentará resolver la crisis, ni las colas, ni el desabastecimiento, ni todos los males que puedan achacársele. Todo lo contrario: sistematizará y refinará sus procedimientos. En lo sucesivo será no solo una política de Estado sino un método de control social y otra forma más del agobio para intentar atenuar el ya galopante e irrefrenable malestar.

*

No hay salvadores, las ideologías son una jaula.

*

Evitar la conversión en lo que se critica.

*

Pensar el tránsito: del héroe al déspota, del déspota al mártir, del mártir coronado a su imagen reduplicada por las imprentas oficiales, largo y tedioso eco.

*

El terrible mérito de convertir la democracia en una retórica figura.

*

Maniobra el Mal en la torcedura del pasado.

*

Simone Weil, Ideas esenciales para una nueva constitución.

“No importa cómo se nombra al jefe de gobierno sino cómo se limita su poder, cómo se controla su ejercicio del poder, cómo se le castiga, si se diera el caso”.

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Segundones en su laberinto.

*

La compasión –y la moderación– en el exilio.

*

Dialéctica.

“¡venceremos

camaradas

venceremos

mientras el Imperio

inventa

las teorías

que justificarán

nuestras ruinas!”

*

¿Tiene ideología la compasión?

*

Cronología del abismo (1999-¿?).

La revolución está por venir

la revolución está por veni

la r volución está por ven

la r  olución está por vel

la r   lución está por

la r    ción está po

la r      ión        p

la r         n

la r         n

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la

l

*

¿Dónde lo escuché?

–“De pronto necesitamos el sótano”

–“El sol nos pone alegrones”

*

Meses atrás.

En el Bicentenario de Plaza Venezuela vi una cola larguísima (llegaba hasta la estación Zona Rental y mucho más atrás aún, casi en la calle de los hoteles). Para entrar al supermercado había que pasar por un muy estrecho enrejado, casi un corral. Mientras tanto, los militares hacían la requisa. Legado de humillaciones.

*

Una verdadera “corriente” de cambio no puede fundarse en el odio.

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Fragmentos de país que se clavan en el cuerpo.

Astillas, vidrio pulverizado.

Larga, dolorosa incertidumbre.

¿Qué viene?

*

Pensar estos años con la fábula del Midas al revés.

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La tribu sin jefe, ni fábula, sus tercas plegarias al vacío.

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Durante un montón de años, dijo: yo, yo, yo, yo soy tú, yo soy ustedes, yo soy nosotros, ustedes y yo, el gran uno y su eco apagado, terca ceniza que no dice adiós.

*

Cadenas, Anotaciones:

“Un pueblo sin conciencia de la lengua termina repitiendo los slogans de los embaucadores; es decir, muere como pueblo”.

*

Francisco Andrade al voleo:

“No es lucha de clases. Es la sociedad contra el Estado”.

*

¡La libertad, Sancho!

“Demócrata, en definitiva, es aquel que admite que el adversario puede tener razón, que le permite, por consiguiente, expresarse y acepta reflexionar sobre sus argumentos. Cuando los partidos o los hombres están demasiado persuadidos de sus razones como para cerrar la boca de sus oponentes por la violencia, la democracia deja de existir”, Camus, Combat, febrero de 1947.

*

Proyecto del abismo: un estado de tutelaje y cabezas agachadas, miedosas y mansas, repetidoras y uniformadas. Aquí, así, las universidades –y la libertad en sí misma– juegan un rol más que menor y a todas luces inconveniente.

*

¡Está bien! ¡No diré “dictadura”! ¡No, no lo es! Venezuela padece, más bien, el presidencialismo patológico, la repetición diferida –infinita– de un Aló, Presidente: marimbas, pitos, amenazas, insultos, regaños, promesas, chistes malos, clases de historia fabulada, geografía, beisbol, matemáticas, cosmología, marxismo, lingüística, sociología, la puesta en escena de aquel Ego.