• Caracas (Venezuela)

Papel literario

Al instante

La comunicación en Venezuela

Gustavo Hernández Díaz / Foto Archivo

Gustavo Hernández Díaz / Foto Archivo

“El proyecto académico de Jesús María Aguirre es versátil y comprometido con la sociedad. Desde hace cuarenta años, este investigador ha brindado orientación pedagógica, moral y espiritual en aulas de clase y comunidades”

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Si hemos de referirnos al pensamiento sobre comunicación social que se ha desarrollado en Venezuela desde la década los cincuenta hasta principios del siglo XXI; es indudable que la obra de Jesús María Aguirre, s.j., profesor de la UCAB y fundador de la Revista Comunicación del Centro Gumilla; es la más indicada por su rigurosidad documental y juicio ponderado.

El proyecto académico de Jesús María Aguirre es versátil y comprometido con la sociedad. Desde hace cuarenta años, este investigador ha brindado orientación pedagógica, moral y espiritual en aulas de clase y comunidades. Ha transitado, además, un elenco de temas: comunicación alternativa, epistemología, semiótica, análisis cinematográfico, sociología de las profesiones.

De la práctica periodística a la investigación comunicacional (1996). Investigación venezolana sobre comunicación y cultura de masas. Panorama bibliográfico: 1994-2007 (2009). Prácticas de la comunicación en Venezuela (2011), Del saber hacer al hacer saber. Reminiscencia y retos de la investigación de la comunicación en Venezuela (2015), son algunos de los títulos de la producción académica de este autor, que refieren a la situación nacional de las Ciencias de la Comunicación.

Aguirre señala un elenco de ideas centrales resultantes de estas obras y de las cuales destaco las siguientes:

Para ciertos periodistas empíricos es inútil la investigación en comunicación porque no resuelven asuntos prácticos. Esta miopía intelectual, que ha influido en la formación de comunicadores, se debe a que no se tiene consciencia de que teoría y práctica son fundamentales en el ejercicio profesional.

Cualquier diagnóstico sobre el hecho comunicacional debe considerar referentes teóricos diversos de las ciencias sociales como el funcionalismo, accionalismo, marxismo, interaccionismo simbólico, estructuralismo. De igual forma debe contemplar cuatro preguntas: ¿Cuáles son los contextos que condicionan y posibilitan las prácticas, problemas y soluciones de una disciplina? ¿Quiénes son los que tienen necesidad de construir conocimientos, con qué fines y para qué beneficiarios? ¿Cómo está configurados los métodos de acceso a la realidad? ¿Cuáles son los procesos de difusión de los resultados obtenidos?

Cuando se desconoce la historia de las disciplinas (Vassalo de Lopes), cuando optamos por seguir la “retórica de la comunicación” (Martín Serrano) o cuando se practica “ciencia cover”; se incurre en la logomaquia pseudocientífica y en la adopción de modas teóricas: “con la consecuencia de reducir la actividad reflexiva a la exégesis y a la apología” (Johannes Maerk).

La perspectiva ontológica de la comunicación abreva, en lo esencial, de la teoría de Antonio Pasquali, investigador venezolano quien a finales de la década de los sesenta y setenta había iniciado su proyecto académico-comunicacional en torno a dos vertientes metateóricas: “los principios filosóficos que alimentarán a una conciencia crítica… y la fundamentación axiológica, es decir ética, de los procesos comunicativos y su impacto socio-cultural”.

El debate epistemológico de la disciplina se centra en tres problemas: Uno, si se considera la comunicación en términos interactivos y evolutivos, propuesta de Martín Serrano. Dos, si la comunicación es una condición semiótica que ofrece la posibilidad de constituir una teoría de la acción humana, tesis de Jünger Habermas. Tres, si la comunicación es una disciplina que se apoya, en lo esencial, de la sociología, regionalización teórica del campo, según Miquel de Moragas.

A mi juicio, el profesor Jesús María Aguirre es quien inicia la periodización de los estudios venezolanos de la comunicación. A tal efecto, propone cuatro hitos importantes: exploradores de nuestra prehistoria; identidad en la primera modernización; los preocupados por la segunda modernización y el salto al segundo milenio. Sin afán exhaustivo, menciona autores representativos y temas de interés:

Los exploradores. Emilio Monsonyi, De Civrieux, Cesáreo de Armellada, Jesús Olza son algunos nombres que han explorado los vestigios de las lenguas de nuestros pueblos originarios, tradiciones orales y musicales de diversas etnias indígenas, comenzado por misioneros como Gumilla y Gilij.  Alfredo Boulton, Juan Calzadilla, José Peñín, Rafael Strauus han recuperado las modalidades de comunicación tradicionales, consolidadas por el colonizador español y europeo. Alfredo Chacón, Michaelle Ascencio y Jesús Rodríguez se han ocupado de la cultura africana bajo el régimen esclavista de las colonias.

Primera modernización. La industrialización de la prensa se asocia, por lo general, a estos factores: el urbanismo, los programas de alfabetización y la comercialización de los medios como instrumentos publicitarios. “El salto de ediciones impresas a cientos de miles, posibilitado por las rotativas, modificará cualitativamente la producción impresa y el ejercicio del periodismo”. En este contexto, los trabajos de Pedro Grases, Manuel Pérez Vila, Francisco Ávila, Eleazar Díaz Rangel, Soledad Hernández rescatan la evolución de nuestra prensa a lo largo de los siglos XIX y XX.

Segunda modernización. La producción científica en el campo de la comunicación tiene como marco de referencia el surgimiento del cine sonoro y en color y las emisiones de radio y televisión que se difunden masivamente en el siglo XX. Antonio Pasquali, Luis Aníbal Gómez, Héctor Mujica, Oswaldo Capriles, Ludovico Silva, Marcelino Bisbal, Jesús maría Aguirre, Migdalia Pineda son algunos de los investigadores que examinan el papel de los medios masivos y sus efectos sociales.  

La reflexión sobre el cine venezolano, nacido en Maracaibo en 1897, y sus implicaciones en el imaginario nacional, cuenta con autores claves como Ambretta Marrosu, Nicolás Tirado, Oscar Lucien y José Miguel Acosta. La radiodifusión sonora, sus  innovaciones tecnológicas, crónicas, historia del medio, géneros y audiencias típicas, ha sido evaluada por Julio Requena, Carlos Correa, Julio Cabello, Oswaldo Yépez, Fidel Pérez.

Desde otra vertiente, Eduardo Santoro, Carlos Muños, Doris Pachano, Leoncio Barrios, Gustavo Hernández han indagado a las audiencias de la televisión, desde enfoques cuantitativos y cualitativos. Italo Pizzolante y Agrivalca Canelón se dedican a las comunicaciones integradas. Andrés Cañizález y Carlos Correa abordan la comunicación política y libertad de expresión.               

Asalto al segundo milenio. En el marco de la sociedad de la comunicación y del conocimiento se desarrollan investigaciones sobre estos asuntos: tendencias digitales (Carlos Jiménez, Iria Puyosa, Carlos Delgado), diagnósticos de usos y consumos (Marcelino Bisbal, Pasquale Nicodemo), comunidades virtuales y políticas (Beatriz Fernández, Marla Gómez), impactos psicológicos (Alexander Ibarra, Juan Carlos Carreño), investigación en línea (Mabel Calderín, Ángel Páez), imaginario de la ciencia ficción (Margarita D´Amico, Francisco Pellegrino).

Finalmente, Jesús María Aguirre subraya que uno de los retos actuales de la investigación en comunicación consiste en profundizar en estos temas: comunidades virtuales y democracia, economías creativas en las sociedad del conocimiento, comunicación organizacional, sociología de las profesiones, convergencia tecno-lingüística y aprendizaje, mediaciones culturales, comunicación para el desarrollo y cambio social, transmisión de mentalidades y tradiciones bajo las TIC.