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La mujer que se comió el caballo. Gesto y drama en los grabados de Ángel Luque

La mujer que se comió el caballo. Ángel Luque

La mujer que se comió el caballo. Ángel Luque

“Con un grafismo moderno, de trazos rápidos y seguros, Luque creó líneas y formas imprevistas. En sus estampas, lo vivaz, lo indómito, lo sorprendente, dan cuenta de su temperamento y peculiar rebeldía.”

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Nacido en Córdoba, Andalucía, en 1927, a Luque le tocó vivir una infancia itinerante, acompañando a su padre –un pianista de Vaudeville– por diversas ciudades españolas. Pintor y dibujante autodidacta, frecuentó en Madrid durante su juventud, la agrupación artística El Paso. Llegado a Venezuela en 1956, trabajó inicialmente en el sector publicitario (1). A comienzos de la década siguiente, exhibió sus dibujos y pinturas, en el Museo de Bellas Artes de Caracas y participó en las actividades vanguardistas de El Techo de la Ballena. Hacia 1960, movido por la curiosidad sobre el oficio del grabado, empezó a frecuentar El Taller de Luisa Palacios. En corto tiempo, realizó una obra significativa utilizando las técnicas del aguafuerte, la aguatinta y la punta seca (2). Para ese entonces, Luque mostraba un especial interés por la gestualidad del arte de los niños y terminó considerando la emoción, tan importante como la forma. Al respecto, escribió: “La valoración que hoy damos a la pintura infantil, se justifica por ser ella la única expresión de libertad, todavía no amordazada por el pánico” (3).                                 

En 1962, seleccionó nueve de sus aguafuertes y un dibujo a tinta, con el fin de enviarlos al Salón Oficial (4). Inaugurada la muestra, los miembros del Jurado de Calificación, formado en esa oportunidad por Pedro Vallenilla Echeverría, Inocente Palacios, Carlos Guinand, Carlos Raúl Villanueva, Alfredo Armas Alfonzo, Manuel Cabré, Gertrudis Goldsmith, Seka Severin de Tudja y Yolanda de Boulton, deciden  otorgarle el Premio Nacional de Dibujo y Grabado, por la excelencia de su conjunto (5).

En ese año, Luque escribió lo siguiente sobre los procesos de la gráfica: “La ‘prueba’: El fin alcanzado, determina la calidad de la obra. Los medios o recursos para lograr este último resultado, se encuentran en el campo de la técnica tradicional, ampliada por la nueva necesidad de libre experimentación, que ha revitalizado ya a los otros vehículos de expresión plástica. Lo que caracteriza al ‘grabado’ hoy, no es su posibilidad reproductiva; se debe (cuando así lo decida el artista) ‘sacrificar’ la plancha en una sola y definitiva estampación o hacer variar las distintas pruebas de un mismo ‘grabado’. La posibilidad de creación no se limita a la plancha, la estampación (no standard) ofrece nuevas posibilidades expresivas” (6).

Con un grafismo moderno, de trazos rápidos y seguros, Luque creó líneas y formas imprevistas. En sus estampas, lo vivaz, lo indómito, lo sorprendente, dan cuenta de su temperamento y peculiar rebeldía. Ángel Luque, atento a la indagación y permeable a las vanguardias, supo infundir a sus obras el lenguaje de su tiempo (7).

*NOTA: El título de este ensayo es tomado de un grabado de Luque.

REFERENCIAS

(1) Beatriz Sogbe, “¿Dónde está Ángel Luque?”, en el catálogo: Ángel Luque. Imágenes Primarias: 1957 – 1965. Caracas, Colección Fundación Museo Arturo Michelena, exposición Nº 24, catálogo Nº 21, diciembre 2 de 2001 – febrero 2002, p. 3.   

(2) María Fernanda Palacios, El movimiento del grabado en Venezuela. Una memoria, Caracas, Comisión de Estudios de Postgrado, Facultad de Humanidades y Educación, Universidad Central de Venezuela, noviembre 2003, pp. 62, 101.

(3) Ángel Luque, texto para el catálogo Luque pintura, Caracas, Museo de Bellas Artes, Dirección de Cultura y Bellas Artes, Ministerio de Educación, 1961, s/p.

(4) Catálogo XXIII Salón Oficial Anual de Arte Venezolano, Caracas, Museo de Bellas Artes, Dirección de Cultura y Bellas Artes, Ministerio de Educación, domingo 1º de abril 1962, s/p.

(5) En ese momento, una figuración novedosa, llena de acentos inesperados, caracterizaba a sus obras realizadas en papel.

(6) Ángel Luque, texto para el catálogo Luisa Palacios - Jaimes Sánchez - Ángel Luque, Caracas, Galería El Muro, 8 al 20 de julio 1962, s/p.                            

(7) Su actividad gráfica finalizó en 1964. Ángel Luque, vinculado políticamente a la izquierda radical, participó ese año en el secuestro del Teniente Coronel Michael Smolen, Segundo Jefe de la Misión Aérea de los Estados Unidos, acreditado en Venezuela. Tras la captura de Luque, su taller (en donde estuvo secuestrado el militar) fue allanado por los organismos policiales. Del inmueble, ubicado en el Edificio Araucaria, cruce entre las calles  El Porvenir y Negrín, de la Urbanización La Florida, desaparecieron en esa oportunidad, numerosas obras y documentos del artista.

Hasta el presente, ningún proyecto expositivo ha reunido la totalidad de sus grabados. Dos de ellos, figuraron en la muestra colectiva Sobre papel ayer y hoy, exposición Nº 59, Caracas, Sala Trasnocho Arte Contacto, abril, 2012.