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Yucef Merhi. Jugar al futuro

Merhi ha merecido varios premios y distinciones. Fue becado por la New York Foundation for the Arts en la especialidad de Arte Digital/Electrónico / Fotografía tomada de Internet

Merhi ha merecido varios premios y distinciones. Fue becado por la New York Foundation for the Arts en la especialidad de Arte Digital/Electrónico / Fotografía tomada de Internet

Los pasos de Yucef Merhi (Caracas, 1977) se mueven entre la tecnología y el arte: es poeta, programador y artista plástico. Es el pionero del arte digital en Venezuela. Mariza Bafile en esta entrega de Artistas Venezolanos en Nueva York conversa con quien, en 1985, se coronó como el primer artista en utilizar una consola de videojuegos, el Atari 2600, para crear y exhibir una obra de arte    

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New York

De aspecto monástico, hablar pausado y sonrisa escasa, Yucef Merhi nos habla, durante una tarde, entera de una vida que encierra muchas vidas mostrando libros, documentos e imágenes a testimonio de sus palabras.

Nos preguntamos si este joven antiguo que desde muy niño dialoga con las máquinas, las desarma para volverlas a armar, las pone a componer versos y a comunicar, no será uno de los niños índigo de los que hablan los seguidores de la Nueva Era.

Pero no, en realidad el gran motor de Yucef sigue siendo hoy como ayer una curiosidad desmedida y una avidez infinita de conocimiento. Quiere saber y saber, más y más, ampliar la percepción del entorno a través de las máquinas porque no le son suficientes los cinco sentidos tradicionales, y quiere descubrir desde la razón por la cual una piedra tiene un punto plateado, hasta el misterio de las estrellas. De niño es miembro de los clubes de ajedrez y de astronomía, pasa horas y horas encerrado en bibliotecas y museos, y prefiere la compañía de las máquinas, en la soledad de su cuarto, a la de los otros niños en una cancha de fútbol. A los siete años construye una computadora a partir del Atari que le ha regalado su tío Mohammed Merhi, momento que queda inmortalizado en una foto que todavía lo emociona. Ese juego que, a su decir, cambió la relación del ser humano con las máquinas y que, sin duda, cambió la suya, es el punto de inicio de una búsqueda que sigue intacta hoy, tras casi 30 años. “El juego que establecí con el Atari era particular porque quería entender como funcionaba.” Ya para ese entonces había destruido un televisor con el mismo afán y en este caso se limita a abrir los casetes de los juegos y a estudiarlos. “Eso me permitió entender los misterios de un circuito integrado”. Dedica horas a aprender los lenguajes de programación. “Tomé el control del Atari y empecé a hacer mis propios juegos. Comprobé como funcionaba la tecnología digital. Fue como entrar en la cabeza de un ser humano y ver como los pensamientos se van hilvanando y se van transformando en ideas.”

Crea juegos que hablan de encuentros y de soledad y al hablar de los cambios de colores que se producen en la pantalla dice que el “Atari empieza a soñar a los siete minutos”.

Tenía 8 años. A los 9 recibe una carta del Ministerio de la Defensa, a través del Observatorio Cajigal, por el aporte que ha dado, un estudio suyo, al ajuste de las frecuencias del reloj atómico de Venezuela.

A los 15 crea su primera plataforma de comunicación, su propio Bulletin Board System, ancestro de Internet, y, a través de su computadora, ofrece la posibilidad a otros de comunicar remotamente y tener acceso a la información que él consigue en tiempos faltos de Google. La emoción ilumina su semblante adusto cuando nos habla del momento en que logró entrar en las computadoras de la Nasa y captar fotos que todavía no eran de público dominio.

Directores de Cantv descubren sus avances y le piden que los asesore en la creación de su propio Bulletin Board System. Nadie imagina que el “asesor” con el cual trabajarán es un “chamo” de 15 años.

Durante dos años de locura estudia las carreras de Física, Matemática y  Filosofía, ellas siguen su compañía. Trabaja como creativo en una empresa de publicidad, escribe artículos sobre tecnología y asume asesorías, entre ellas, la que le encomienda la alcaldesa Irene Sáenz para la creación de las redes Internet e Intranet de la alcaldía de Chacao.

La poesía irrumpe en la vida de Yucef mostrándole un camino que signará un destino del que ni fabulosas ofertas de trabajo ni las dificultades de un vivir cotidiano, que también le toca enfrentar, han logrado alejarlo. Si las computadoras le habían abierto mundos paralelos de comunicación, la palabra lo lleva a transformar ese conocimiento en arte.

Un Taller de Creación Literaria, mención poesía, dictado en el Celarg por Yolanda Pantin, mujer de la que habla con una admiración que raya la adoración, le permite paladear el sabor de la amistad que nace de la complicidad y le hace entender que sus poemas son obras de arte.

Yucef no utiliza únicamente el lenguaje de todos, aún conociéndose de memoria el diccionario, sino que le agrega el de las máquinas. Transforma los códigos y los números en palabras, pone las máquinas a componer sus propias poesías a partir de los versos que escribe para ellas. Es un juego infinito hacia el futuro. Amplía y expande el lenguaje al crear la que define “poesía subliminal” mezclando palabras, fusionándolas, comprimiéndolas. “Yo no quería escribir poemas, quería hacer  de la experiencia de la lectura un poema en sí mismo”.

Yolanda Pantin es la conexión para su primera exposición museística en el Museo Alejandro Otero. Primera de muchas otras. Yucef crea, experimenta, imagina mundos sin pausa ni titubeo.

Programas complicados que requieren días y días de investigación permiten a sus versos surgir de los códigos de los billetes de un dólar así como de una imagen estereoscópica. Disecciona palabras para crear poliversos, a partir del código del matemático Fibonacci. Unicornio se transforma en Un único unicornio y Tumbada en Tu tumba tumbada. Sus obras no nacen para adornar salones sino para regalar emociones y romper esquemas. Surgen de una investigación a la que dedica toda su energía. Le amarga no poder contar con la ayuda de un gobierno, que considera indiferente a la cultura, al enfrentar el apremio de la supervivencia. “Hay países que subsidian a los que hacen este mismo trabajo de investigación. Viven con orgullo los adelantos de creaciones que encuentran espacio en museos pero no tienen mercado.” 

El próximo 27 de junio inaugurará una nueva instalación en el Newark Museum. Las emociones, reflejadas en un alzar de cejas o en una sonrisa de los visitantes, inspirarán los versos que surgirán de sus pantallas.

Yucef nos habla de sus muchas obras, sus exposiciones, el libro de dos investigadores del MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts) en el cual lo citan como primer artista en usar una consola de videojuegos, el Atari 2600, para hacer una obra de arte. Nos explica como nació la obra titulada Artboom, que muestra la interconexión entre todas las personas que se desenvuelven en el medio artístico y que ha ido conociendo a lo largo de catorce años en Caracas y en Nueva York, en París, Londres y en Estambul. Habla de la obra que nace a partir de los emails que hackeó a Hugo Chávez durante seis años y de la que le encomendó el Lacma (Museo de Arte del Condado de Los Ángeles), para enriquecer, con una visión contemporánea, una gran exposición sobre el mito azteca de Quetzalcóatl. Habla y habla y sus muchas vidas necesitarían de igual mares de palabras que desbordan los límites de una entrevista.

—Yucef, un poliverso para describir Venezuela.

Asombra la inmediatez de su respuesta y entristece su sonrisa amarga.

—Lacrada. La lacra lacrada.