• Caracas (Venezuela)

Papel literario

Al instante

Volver al Periodismo…

Repensando al país desde las Comunicaciones, UCAB-2015

Repensando al país desde las Comunicaciones, UCAB-2015

Marcelino Bisbal: “Sirve de homenaje a los 20 años de nuestro Postgrado en Comunicación Social y Publicidad de la UCAB. A su vez, también quiere rendir un homenaje a ese gran caricaturista, artista y periodista gráfico que fue Pedro León Zapata”

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Repensando al país desde las Comunicaciones, ediciones UCAB-2015, es un libro muy particular en este contexto histórico venezolano. Nuestra democracia está asediada por un gobierno haciendo de las suyas desde hace ya diecisiete años, actuando al margen de la Constitución Nacional, burlando el andamiaje jurídico en materia de comunicaciones, libres, plurales y tendencias diversas.

Volver al periodismo: “Sirve de homenaje a los 20 años de nuestro Postgrado en Comunicación Social y Publicidad de la UCAB. A su vez, también quiere rendir un homenaje a ese gran caricaturista, artista y periodista gráfico que fue Pedro León Zapata”, expresa mi gran amigo y editor de este libro, Marcelino Bisbal.

Recordando al maestro Zapata, las palabras de Laureano Márquez son de exactitud sociológica: “Celebramos las caricaturas de Zapata por la forma como ellas sintetizan lo que somos, por la manera en que expresan una verdad mucho más cercana a la gente y a sus problemas y que contrasta con la que se nos pretende imponer en cada momento desde arriba”.  Y añade Claudio Nazoa: “Zapata es el maestro del humor en el país. Es un faro para quienes están perdidos. El día que no salga un Zapatazos es porque algo pasa en Venezuela. Él es la voz de lo que todos pensamos”.

Este libro dedica su espacio a una serie de caricaturas de Zapata. Caernos a “Zapatazos” es  libertad para pensar, construir y soñar. Los trabajos compilados motivan reflexiones sobre la importancia del oficio y de la enseñanza del periodista-comunicador, de los nuevos perfiles profesionales y laborales y de la responsabilidad social de informar hoy en Venezuela.

Yo –desde que hay mordaza–

no oigo radio, ni veo televisión,

ni leo periódicos,

pero ¡…me imagino cada cosa…!

(Zapata)

Volver al periodismo… implica retomar el debate teórico sobre el campo de la comunicación. Al respecto, Marcelino Bisbal señala: “La comunicación ha pasado de un estatuto de marginalidad y de dispersión-fragmentación a la que la había sometido el mundo de las ciencias sociales, por ende la academia,  hasta la centralidad que hoy ha adquirido y que está adquiriendo”. Hacer una lectura de la sociedad supone ejercitar la atención crítica sobre teorías y premisas fundamentales. El mismo Bisbal subraya la necesidad de un pensar epistemológico sobre la producción de saberes en el campo de la comunicación: “Las propias nociones de comunicación y de información remiten a una multiplicidad de teorías, raras veces explicitadas y coherentes entre sí. De ahí entonces que para algunos sea preferible hablar de ciencias de la comunicación en el sentido de la transversalidad de los contenidos-conocimientos ya que los mismos forman parte de cualquier conocimiento o práctica humana”.

La investigadora Moraima Guanipa nos habla de las Indefiniciones y redefiniciones en la enseñanza de la comunicación social. Plantea dos indefiniciones: la primera refiere al objeto y la (s) disciplina (s) y la segunda se acopla con lo instrumental y profesional. “Una de las observaciones que asoma en distintos análisis sobre los estudios y la enseñanza de la comunicación ha sido el escaso interés que tales estudios han procurado sobre los aspectos epistemológicos que sustentan sus saberes y que incluso dividen las aguas con relación a la condición académica y el estatuto científico de los mismos: ¿una megadisciplina aglutinadora camino a su autonomía o un cruce interepistémico que suma y abreva en la diversidad de saberes humanísticos y de las ciencias sociales?” Pendiente el debate acerca del cruce teórico de estos aspectos: campos científicos, formación y prácticas profesionales.  

Carlos Delgado Flores afina su mirada en la formación académica en el eje de la ética. Asevera este investigador: “Las Escuelas de Periodismo deben atender los cambios que el periodista como “intelectual digital” requiere, para poder seguir siendo constructor de sentido común”. El periodista debe aprender a pensar desde una ética aplicada “que propicie la construcción de sentido común como bien común”. Adela Cortina, Karl Otto Apel o Junger Habermas son autores recomendados en este programa ético-educativo. En esta orientación, Blas Fernández, en su informe Repensar el país: medios, periodistas y censura, da cuenta de la situación del periodismo en Venezuela: “Destacando que el derecho a la libertad de expresión e información constituye en definitiva un derecho totalizante que abarca al resto de los derechos humanos”.

En N.Y –por culpa del apagón–

dejaron de funcionar las rotativas de los periódicos,

y la TV, y la radio, e Internet y los teléfonos… /

¡Casi, casi, la ley mordaza!

(Zapata)

Volver al periodismo… es retornar a la enseñanza del comunicador. Jesús Martín Barbero elabora algunas notas sobre Los oficios del comunicador en el ámbito de la información, cultura y educación. El periodista en los medios informativos, “frente a la decisiva tarea que caracteriza la figura del comunicador-mediador”,  debe distanciarse de la prisa, de la fabricación del presente y del inmediatismo. Por su parte, el periodismo cultural requiere de “una comunicación que aliente la apropiación del mundo cultural por parte del lector, del oyente, del espectador, estará alentando la competencia creativa de los ciudadanos”. Y el comunicador en su rol de educador debe estar consciente de esta situación: “La mera introducción de medios y tecnologías en la escuela – o la presencia de la escuela en los medios- puede ser la más tramposa manera de ocultar sus problemas de fondo tras la mitología efímera de su modernización tecnológica”.

Fedosy Santaella entrega Realidad, pensamiento y la enseñanza del periodismo. Medita el hecho educativo desde su misma práctica docente. Plantea un elenco de interrogantes vigentes sobre la academia, la realidad, el buen educador, el atreverse a pensar y escribir. “¿Qué estamos enseñando? ¿A pegar una cita con la otra, un conocimiento con el otro y nada para relacionar? Creatividad no es desorden, no es excusa, no es cualquier cosa. Creatividad es relacionar, es elaborar conexiones interesantes –inusitadas incluso- que dan fe de un pensamiento poderoso capaz de asimilar una variedad de conocimientos”. Incentivar el aprender a pensar ante la difusión de información fragmentada y dispersa, es tarea pedagógica impostergable.

Jesús María Aguirre estudia los nuevos diseños curriculares de los postgrados de comunicación social. “Partimos del presupuesto compartido sobre el perfil del investigador que es capaz de identificar un tema pertinente en un contexto social, formular el problema con claridad metodológica, generar resultados teórico-prácticos y difundir los conocimientos entre pares para validar y público para beneficiar”. En esta dirección, el estudio establece un conjunto de competencias investigativas. Señalo algunas: “1. Conocer teorías y experiencias del entorno social y de los contextos. 2. Buscar datos a través de la observación de campo y documental. 3. Diseñar un proceso metodológico ad hoc. 4. Elaborar un proyecto con un marco lógico, teoría y método. 5. Redactar artículos científicos para los pares”. Muy de acuerdo con Aguirre en lo siguiente: La investigación es una labor de equipos interdisciplinares y la adquisición de las destrezas o competencias supone un proceso de enseñanza y aprendizaje en el pregrado y postgrado.

Solo Dios sabe

lo que me cuesta no poder decir

lo que hoy estoy pensando

(Zapata)

Para Obdulio Martín Bernal, los nuevos perfiles profesionales y laborales giran en torno a las competencias digitales, como por ejemplo: “capacidad para gestionar opciones interactivas, los nuevos lenguajes hipertextuales que permitan ofrecer el máximo de rigor informativo con la mayor libertad de expresión y elección para el usuario; la memoria, el inagotable archivo de la red, en beneficio de una información más completa y contextualizada; el dominio de la metainformación que permita trabajar con múltiples soportes y formatos de manera eficiente”. El periodista digital debe cultivar la ética de la comunicación. Debe ser mediador por antonomasia entre las fuentes dispersas, multiformes y poco confiables y los ciudadanos ávidos de información verificada, ciudadanos deseosos de confrontar opiniones y acontecimientos.

En la misma línea de pensamiento, Hipólito Vivar Zurita  ofrece un breve diagnóstico de la formación del periodista digital en Europa: “Los futuros profesionales de la comunicación digital no tienen un corpus de competencias institucionalizado. Podemos constatar que es el propio mercado el encargado de formar a sus profesionales”. Se ofrece capacitación académica por medio de una amplia oferta de máster y cursos de especialización. Se estudia el impacto de las tecnologías en las profesiones y en las ocupaciones híbridas y autodidactas. Vivar Zurita advierte: La idiosincrasia de un sistema educativo se mide por la cultura del trabajo, por la meritocracia y la perseverancia como principales activos morales en la escala laboral y social, “donde su motor sea la curiosidad por el saber”. 

 

Volver al periodismo…Con Zapata: es repensar al país desde las comunicaciones.