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Vivir o morir en Las Vegas

Vicente Serrano

Vicente Serrano

Según Vicente Serrano, la aceptación de la muerte es imposible en la modernidad, en tanto que su característica principal es la expansión de la voluntad de poder

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Uno de los cambios en el mercado cultural de los últimos veinte años ha sido el poner al alcance del ciudadano de a pie el llamado “libro de la cultura”. Ética para Amador, de Fernando Savater, constituye un ejemplo. Sin perder el halo filosófico, estos materiales intentan (y logran) acercarnos a los grandes temas humanos, atendiendo las expectativas y el horizonte cultural de los lectores. La herida de Spinoza, de Vicente Serrano (Premio de Ensayo Anagrama, 2011) se inscribe a medias en esta lista. El subtítulo, Felicidad y política en la vida posmoderna, marca el sentido de sus siete capítulos y de su objetivo, a saber, sugerirse como una biografía cultural del poder desde el cogito cartesiano de los albores de la modernidad, que continúa en Spinoza, Leibniz, Hobbes, Kant y Hegel, culminando en la biopolítica (de la que hablan Foucault y Agamben) como refinada expresión del poder en la posmodernidad. En este sentido, contextualiza filosóficamente los discursos que ha elaborado el poder en busca de la eficacia necesaria  para controlar los afectos. Por último, y no por ello menos importante, el volumen es un largo diálogo con el neurólogo portugués António Damásio quien, en su libro En busca de Spinoza, reflexiona y pone en tela de juicio la tranquila aceptación de la muerte que propone el pensador holandés.

Según Serrano, la aceptación de la muerte es imposible en la modernidad, en tanto que su característica principal es la expansión de la voluntad de poder. Damásio ve esa conformidad desde la perspectiva actual, sin entender que Spinoza es una bisagra entre lo premoderno y lo moderno. Aun cuando el filósofo judío pone en tela de juicio el predominio del sentido religioso en su Ética (no en balde la redacta desde la racionalidad cartesiana), aún la voluntad de poderío de la que hablará Nietzsche no ha llegado a su punto de fusión que se corresponde con la llegada plena del capitalismo.

Siguiendo la propuesta del autor, reconocer el límite de la voluntad de poder que hemos interiorizado en la modernidad, busca un punto de equilibrio entre esta y los afectos, en tanto que la expansión tiene una demarcación impuesta desde la interioridad de nuestros sentimientos. De lo que se trata, siguiendo a Spinoza, es reconocer los límites de nuestro dios y de nuestra naturaleza. Así, Spinoza vendría a ser un protomoderno pensador político que aún tendría cosas qué decirnos.

Libro erudito donde los haya (abundan también las referencias a Arendt, Baudrillard, Bauman, Freud, Fromm, Hume, Marx, Rorty, Sartre, Schmitt y Žižek), tiene varios puntos de fuga: la declinación de lo religioso y su metamorfosis en la modernidad, el deseo como expresión del límite humano, la abolición de la naturaleza y su mutación en metáfora del sentimiento, la esperanza como exploración de un equilibrio entre el deseo y el Poder, el progreso como avance y destrucción tanto en el capitalismo como en el socialismo, la ideología como metarrelato en la modernidad y su crisis en la posmodernidad y, en fin de cuentas, la felicidad como subversión y el amor como una ética para la existencia. En este sentido, resulta imprescindible el análisis de la película Leaving Las Vegas, en el último capítulo. Constituye todo un hallazgo.