• Caracas (Venezuela)

Papel literario

Al instante

Saga de una vuelta a Islandia

Vuelta por Islandia / Foto Enrique Moya (2015)

Vuelta por Islandia / Foto Enrique Moya (2015)

Islandia, el gran espectáculo geológico del mundo. Sus paisajes emocionan y al mismo tiempo inspiran un respetuoso pavor. Pero Islandia no es solo desierto, glaciares o volcanes a punto de estallar. También es mitología y literatura, un legado original y potente que ha alimentado por generaciones la imaginación, la forma y motivos de la literatura occidental.Enrique Moya dio la vuelta a Islandia en un todoterreno; he aquí sus apuntes y fotografías.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

¿Has oído contar que Thor retó a duelo a Cristo

y que este tuvo miedo de pelear con Thor?

Saga de Nial

1.

Al volante de un todoterreno por los poblados costeros del noroeste de Islandia, surge inevitable la pregunta: ¿cómo ha llegado a ser uno de los países con mayor calidad de vida del mundo vendiendo pescado? Pues es lo que son –lo que han sido siempre– los islandeses: vendedores de pescado. ¿Podrán aspirar a igual nivel de vida en algún momento del futuro, los pescadores de Denpasar (Bali) o Puerto Ayora (Islas Galápagos)? ¿Cómo pudo la gente de este lugar de agricultura intensiva imposible, con recursos naturales tan limitados y volcanes siempre a punto de estallar, alcanzar tan alto grado de desarrollo y bienestar?

Aun más extraño: en esta isla agreste los islandeses de hace ocho siglos, se anticiparon a la modernidad con una de las literaturas más originales y potentes de la cultura occidental: las Sagas Islandesas. Admiradas por Goethe, Borges, Kundera, Coetzee y una larga lista de grandes escritores, esta literatura ha servido de inspiración a Verne, Tolkien, Rulfo, entre otros; y su mitología ha alimentado la narrativa del fantasy, a los comics norteamericanos de dioses y superhéroes y, través de ellos, a la industria cultural de Hollywood. Usuarios, además, de un idioma preservado de neologismos y sin diferenciación dialectal, por más de un milenio, conocido como el latín de las lenguas nórdicas, que aún se lee en periódicos y se habla en radio y TV casi con la misma dicción y sintaxis de sus antepasados vikingos.

2.

Desde el inicio del viaje en Reykjavík, el paisaje islandés produce una profunda impresión de belleza y vértigo, de éxtasis y pavor al mismo tiempo. Islandia parece estar en una edad distinta a la de otras zonas de la tierra; una especie de bebé en el útero geológico de un planeta adolescente. No es extraño que los primeros pasos lunares de Armstrong y Aldrin no fueran en la luna sino en el desierto islandés de Ódáðahraun. Y desde entonces los cineastas hollywoodenses de ciencia ficción extraterrestre o terrícola han tomado los parajes de Islandia para realizar sus películas más raras.

Antes de despegar de Vancouver, habían advertido de la posibilidad de un desvío a Quebec o Terranova, si las cenizas del volcán Bárðarbunga (días antes había iniciado erupción) hacían imposible, ya en vuelo, la navegación aérea hasta Reykjavík. De ser así, todo el tráfico aéreo del hemisferio norte quedaría paralizado, como sucedió en 2010 con otro de sus volcanes.

Recuerdo la juguetona estructura poética de la kenning, arte de elevado tono literario y metafórico, mas también artificio cáustico del humor vikingo: Bárðarbunga, significa protuberancia de Bárður, que valdría también traducirse como barriga de Bárður. Lo que hace presumir la gran barriga de un antiguo colono de nombre Bárður. Como sucede en muchas de las Sagas que relatan historias familiares de tiempos antiguos, Bárðarbunga permite especular sobre un evento geológico y al mismo tiempo personal: que ya en épocas antiguas este volcán habría tenido erupciones repetidas, y su mote se debe a los ruidos que la barriga (o los pedos) de este colono de entonces, inspiró.

Ya en Islandia, en cada hotel o posada había un aviso en letras grandes que el recepcionista invitaba a leer con atención antes de continuar la ruta. El proceso de evacuación y hacia dónde había que dirigirse en caso de que empeoraran las cosas, parecía ser rutina; por lo que era de sospechar que, con tantos siglos de experiencia en las lavativas de la lava y los glaciares, siguiendo las reglas islandesas existían chances de escapar indemnes, de producirse una hecatombe. El plan era retornar deprisa a Reykjavík por el oeste, y esperar allí la evacuación. El sur, segura zona de desastre, en caso de que colapsara el glaciar, iba a estar cerrado. En 1996 una parte pequeña del gigantesco glaciar Vatnajökull se derritió debido a la erupción de un volcán bajo hielo, llevándose al mar casas, puentes y kilómetros de carreteras.

En el puerto pesquero de Raufarhöfn, el punto más boreal de mi periplo, dudo si dar la vuelta o continuar. A lo lejos se observa la cola majestuosa de una ballena.

3.

Como toda leyenda o mito escandinavos, también los clichés escandinavos contienen una enrevesada verdad: los folletos promocionales de la oficina turística en Egilsstadir (noreste de la isla) intentan destacar la simpatía y don de gente de los islandeses; pero ellos no se afanan en cortesías para representar un papel bastante lejos de su forma de entender el mundo. Son educados y, hasta un punto, razonables como todos los pueblos escandinavos; pero una sonrisa demás o un acuerdo satisfactorio para ambas partes, no es algo que un islandés vaya a ofrecer solo para parecer simpático. El paso breve de la economía islandesa por las estructuras y prácticas del sistema financiero internacional (puesto como ejemplo a seguir por el FMI y las casas de calificación financiera), hasta su estrepitosa caída  en 2008, mostró que los islandeses podían ser los capitalistas más salvajes de todo occidente. Y su huella persiste: la especulación financiera foránea de entonces, ha dado paso a un capitalismo interno que practican a menudo sin miramientos en sus relaciones comerciales con los forasteros: desde el punto de vista calidad-precio, Islandia es, injustificadamente, el país más caro de Europa.

Esta actitud en una cultura tan admirable, resulta desconcertante, y remite de inmediato a las formas caprichosas y medio tramposas que tenía Odín para aparecerse disfrazado, causar confusión o pesar a los mortales, y salirse con la suya. A quien pueda interesar la psicología de estos isleños y sus relaciones con los extranjeros, la sátira del cineasta danés Lars von Trier en Direktøren for det Hele, en la que expone una amplia gama de los clichés que los escandinavos continentales tienen sobre los islandeses (y viceversa), puede ser una oportuna aproximación.

4.

Más allá de sus vicios nacionales, lo que fascina de esta cultura es la importancia que dan a la preservación de su literatura, idioma y antiquísimas tradiciones. No se trata de la conservación filológica, antropológica, museística o costumbrista de su legado histórico y literario, sino de algo muy vivo, presente en la conversación e interacción con la gente de hoy.

Los antepasados literarios del gran poeta islandés Jóhann Hjálmarsson son anteriores a la Revolución Francesa; y en su casa a las afueras de Reykjavík conserva el antiguo libro familiar que lo atestigua. Y los antepasados de su esposa, Ragnheiður, muchos de ellos grandes poetas islandeses de siglos anteriores, van aún más lejos: hasta la época cuando Colón descubre América. Los nuevos estudiantes de la Escuela Secundaria de Reykjavík realizan cada año, como ritual de iniciación, la misma fiesta que sus compañeros comenzaron cuando se fundó este instituto en el año 1056, casi un milenio, según el estudiante Arni Arnason, organizador de la fiesta en 2014.

Lo que en otros países reposa en los libros de historia y los museos, los islandeses lo tienen en casa; en las historias familiares que, en algunos casos, llegan genealógicamente hasta las Sagas más legendarias. Esta memoria activa revela una conciencia del tiempo histórico distinta. La historia antigua en constante ebullición en el relato del presente, que en otras culturas solo encontramos en el rito religioso de la deidad judeocristiana o en las creencias mítico-ancestrales que remiten al pretérito mágico, según leemos en Mircea Eliade.

5.

Invitado como ponente en Borges och Vi, homenaje que, en el centenario de su nacimiento (1999), un grupo de escritores escandinavos rendían al escritor argentino, conocí al escritor sueco-colombiano, experto en literatura nórdica, Víctor Rojas. Organizado en Malmö (Suecia) por el poeta e hispanista sueco Lasse Söderberg, intentaba abordar la relación de Borges con la literatura escandinava. Rojas formuló una teoría sobre cómo las Sagas Islandesas han influido en la literatura latinoamericana. El hilo rojo es este: Sagas Islandesas –Selma Lagerlöf (escritora sueca) y, de allí, a Rulfo –García Márquez. Curiosamente, el primer indicio de su pesquisa Rojas no lo ubica en Islandia o las bibliotecas mexicanas o colombianas, sino en una revelación de Juan Rulfo a José Balza (su admiración por Lagerlöf) en un encuentro con estudiantes realizado en la UCV. En efecto, leyendo las Sagas y a Lagerlöf se puede entrever un hilo rojo formal entre dos notables de la literatura latinoamericana y los motivos y formas de narrar de los antiguos islandeses. Habría que ver cuál de las formas de la narrativa nórdica se ha preservado en la escritura de las generaciones de autores hispanoamericanos que aún profesan fuerte admiración por la narrativa de Rulfo y el Gabo.

6.

Hofn, el lugar más meridional de este viaje, me recuerda la primera de mis tres visitas a Islandia tras la Saga de Nial, considerada obra maestra de la literatura universal. En la segunda, conocí la obra de los llamados poetas atómicos islandeses de los años 50; motivos y búsquedas similares que treinta años más tarde (sin vinculación alguna, que se sepa) también modelarían los poetas venezolanos de Tráfico y Guaire. Y en esta, mi tercera venida, visito al este de Reykjavík el lugar donde se cree fue enterrado el célebre vikingo de la Saga de Erik el Rojo. En el año 992, el hijo e hija de Erik, fueron (digámoslo así) descubridores y primeros colonos de Vinland, un mundo nuevo para los europeos al que, siglos más tarde, llamarían América.

Antes de partir, doy una vuelta por las librerías del Aeropuerto de Keflavík. Observo que algunos novelistas islandeses (Arnaldur Indriðason, por ejemplo), han asumido como propio el éxito del sueco Stieg Larsson y su Millennium. Si bien Islandia tuvo un sangriento pasado, cuesta imaginar asesinos seriales o crímenes brutales en un país en el cual del 2000 al 2014 ha tenido solo 26 homicidios (en 2012 hubo 1 en toda la isla). Temeraria, pues, la pretensión de la novela negra islandesa en su intento de teñir de sangre la pacífica y limpísima ciudad de Reykjavík.

Notas

–El epígrafe corresponde al capítulo que la Saga de Niel dedica al tema de la cristianización de Islandia. La conversación se da entre la pagana Steinunn y el predicador cristiano, procedente de Noruega, Thangbrand. Siguiendo la cronología de la saga, este dialogo ocurrió en el verano del año 998. Dos años más tarde, año 1000, Islandia se convierte al cristianismo. Tal como sucediera 500 años después en América, los islandeses adoptaron la nueva religión no por fe, sino para evitarse los problemas que la pregunta de Steinunn a Thangbrand revela.

–Jóhann Hjálmarsson estuvo en la Semana Internacional de la Poesía de Caracas de 1999. Este servidor fue traductor de sus poemas al español

–Encuentro con Juan Rulfo en la Universidad Central de Venezuela: 13 de marzo de 1974. Ver  revista Escritura, Caracas, 1,2, 1976; pp.305 – 317. Transcripción de  María Elena Ascanio. Ver también: Textos de la bruma nórdica, Víctor Rojas. Simon Editor, Malmö. Suecia, 2004; pp. 68-88.

–Traducciones:

Ódáðahraun: del islandés, Lava del crimen // Direktøren for det Hele: del danés, El jefe de todo esto // Borges och Vi: del sueco, Borges y nosotros // Menntaskólinn í Reykjavík: del islandés, Escuela Secundaria de Reykjavík.


Islandia, Galería de fotos: http://islandiaenrique.wix.com/iceland