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Poemas de Edmundo Ramos Fonseca

(1971) Es poeta, autor de “Poemas in festus” (2004) y “Tijera de barbas” (2007). Los poemas que aquí se publican pertenecen a “Madrealiento” (Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, 2014), su más reciente libro

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Aquí el dolor constante

que nos extirpa el alma

que nos hunde en el desdén

del aliento de las cosas

 

Las marcas de los fórceps

están en las sienes

de los objetos que nos rodean

en el espectro de los seres más pequeños

Como si todo

se hubiese arrancado

sin consulta

Conmigo el curso del tirón

la huella, el desgarre

el destino imperdonable

de ir tajándonos

el vientre

para vagar en el vacío que nos interna

Una y otra vez

con las pinzas en las manos

con los ojos en las pinzas

 

se derrama la palabra

la esperanza

No nos queda nada más.


Vuelve madre

Elegimos demorar la marcha

para quedarnos en esta espera quieta

Muda

que va del cauce de la siembra

al origen de tu lengua

 

Gira madre

No tienes nada que perder

Con los pasos se ha levantado

el polen que contiene

el golpe fecundo de tu eco

en este desierto

que tiende y repite tus huellas

 

Madrealiento

Mi palabra no es más

que el gesto perdido

de ir nombrando una a una

las formas de esta tierra

Para asaltar el silencio

y herrar tras de ti.

 

Pregunta

qué porción del resto

gozó existir

Qué grano se hizo música

Cuál de forma invisible

viró misterio

admonición

 

Mientras las abuelas oran

nosotros a deshacernos

como la melodía que nos reivindica

El duelo no lo haremos

porque no puedan vernos

Ese nunca fue nuestro dilema

No pretendimos lugar

 

Con ese cántico

agotamos el paisaje.


Vagamos por una planicie

buscando

la cordillera

nada parece tener fin

Sabemos por las abuelas

que la serranía tiene su grafía

Nos hablan

 

Son la eme mayúscula de todas

nuestras madres

Picos insalvables

Abismos sin fe.

Aquí el dolor constante

quenos extirpa el alma

quenos hunde en el desdén

delaliento de las cosas

 

Lasmarcas de los fórceps

estánen las sienes

delos objetos que nos rodean

enel espectro de los seres más pequeños

Comosi todo

sehubiese arrancado

sinconsulta

Conmigoel curso del tirón

lahuella, el desgarre

eldestino imperdonable

deir tajándonos

elvientre

paravagar en el vacío que nos interna

Unay otra vez

conlas pinzas en las manos

conlos ojos en las pinzas

 

sederrama la palabra

laesperanza

Nonos queda nada más.

 

 

Vuelve madre

Elegimosdemorar la marcha

paraquedarnos en esta espera quieta

Muda

queva del cauce de la siembra

alorigen de tu lengua

 

Giramadre

Notienes nada que perder

Conlos pasos se ha levantado

elpolen que contiene

elgolpe fecundo de tu eco

eneste desierto

quetiende y repite tus huellas

 

Madrealiento

Mipalabra no es más

queel gesto perdido

deir nombrando una a una

lasformas de esta tierra

Paraasaltar el silencio

yherrar tras de ti.

 

Pregunta

quéporción del resto

gozóexistir

Quégrano se hizo música

Cuálde forma invisible

virómisterio

admonición

 

Mientraslas abuelas oran

nosotrosa deshacernos

comola melodía que nos reivindica

Elduelo no lo haremos

porqueno puedan vernos

Esenunca fue nuestro dilema

Nopretendimos lugar

 

Conese cántico

agotamosel paisaje.

 

 

Vagamos por una planicie

buscando

lacordillera

nadaparece tener fin

 

Sabemospor las abuelas

quela serranía tiene su grafía

Noshablan

 

Sonla eme mayúscula de todas

nuestrasmadres

Picosinsalvables

Abismos sin fe.