• Caracas (Venezuela)

Papel literario

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Poemas de Arturo Gutiérrez Plaza

Arturo Gutiérrez Plaza (1962) es poeta y ensayista. Entre los reconocimientos que ha recibido destacan el Premio de Poesía de la Bienal Picón Salas (1995) y el Premio Hispanoamericano de Poesía Sor Juana Inés de la Cruz (2000). Los cinco poemas que hoy ofrecemos pertenecen al libro "Cuidados intensivos", que no ha podido ser publicado por falta de papel

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Dos patrias


¡Así es la gente!

Aprestan el oído,
rumorean,
se esconden detrás de los helechos.

Alguien pasa y dice
                              lo que dicen.

Levantan consignas,
agitan sus alas
                          aves de mal agüero.

Sólo son susurros,
cosas que no suceden.

Nadie sabe nada detrás de mi puerta.

Allá,
en el otro país,
lejos,
también se vive
                       dicen
                                entre la carcoma y las arengas

Aquí, hay sólo susurros,
falsos temblores,
cosas que no escuchamos,
que no escuchamos,
que no suceden.

Dos patrias, dos patrias tengo yo:
¿O son una las dos?


Un país

Cuando el forastero llegó

ya todos se habían ido.

Cuentan que sólo tuvo entre sus manos
acuarelas de niños que pintaban un país
donde la nieve era apenas un tacto imaginado.

Un lugar amañado por la astucia
y las costumbres  de la luz,

que incauta resguardaba escondrijos
para que las sombras perpetuaran traiciones,

desde antes de nacer.

Cuentan sus ingenuos dibujos
(ahora devorados por polillas)
que era una tierra frondosa,

donde junto a la ventura
se forjaban ardorosas proclamas.

Una comarca poblada de fértiles maderas,
aptas para el refugio de hombres, isópteros y orugas.
Y también para el fuego.


Graffiti olvidado en cualquier pared de Caracas

Ni líricos, ni láricos, ni lúdicos.


Aquí, a punta de pistola,

despachamos al mayor.


Aquí somos todos objetivos

                                 aunque pese el azar.


La gente invisible

                                                                                                                                             

                                                                                                                      When you have city eyes you cannot see

                                                                                                                      the invisible people.

                                                                                                                                        Salman Rushdie

Alguien debe recoger los muertos:

los de antes, los de ahora, los de siempre.
Alguien debe hacerlo.

Son urgentes la amnesia,
las calles limpias
y las flores en las aceras.

Tal vez sea la gente invisible
quien se ocupe de ellos.

Gente que al caminar
apenas deje huellas.

Gente sin padres ni abuelos.

Gente que está por nacer,
y vendrá con aguaceros.

La gente invisible sabe cantar
pero prefiere el silencio,
sabe reír si corresponde
pero no se deja tentar por quimeras.

La gente invisible procura
hacer todo invisible,
lo que vemos y lo que no.
Por eso si alguien se los lleva serán ellos.

Para que las calles queden limpias,
sin sangre ni recuerdos.

La extrañeza de existir

Sé que estás allí porque eres el otro, el distinto, el que no soy yo. Tú sabes lo mismo, por lo mismo. Ambos compartimos, entonces, la conciencia de ser igualmente distintos: el espejo necesario que nos hace otros y nosotros, que nos muestra el rostro propio y ajeno en uno solo; ese que nace del obsequio de la coexistencia, de la maravillosa extrañeza de existir.