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Periodismo de verdad

Gustavo Hernández Díaz / Foto Archivo

Gustavo Hernández Díaz / Foto Archivo

“Desde la epistemología, la doctrina de la objetividad también se explica mediante el clásico positivismo sociológico de Augusto Comte, que además estimuló el surgimiento de escuelas teóricas racionalistas y cientificistas durante los siglos XIX y XX”

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Periodismo: Recursos para la verdad (Teoría y práctica de la entrevista, la reseña y el reportaje interpretativo), es un libro publicado por Amazon.com en 2015, con el título Interpretative Reporting. Su autor Enrique Castejón-Lara, es venezolano, nacido en Ciudad Bolívar y se desempeñó como director de la Escuela de Comunicación Social de la UCV, durante el período 1993-1996. La propuesta académica de Castejón es muy particular. Indaga en las diversas modalidades informativas como la entrevista, la reseña y el reportaje interpretativo. Establece apreciaciones sobre la industria de la información a partir de este elenco temático: deontología del periodismo, doctrina de la objetividad, noticia con segundo día, interpretación y prejuicio, diferencia entre objetividad, veracidad e imparcialidad. En lo que sigue comentaré algunas premisas clave de este texto universitario:

La mítica objetividad: “El desarrollo posterior del mundo y de las ciencias ha demostrado, por una parte, que la mítica objetividad, entendida como la facultad humana de reflejar la realidad tal como es, no existe -el hombre es un ser subjetivo por naturaleza- y, por la otra, que los conocimientos que constantemente fluyen de todas las áreas del saber no pueden ser asimilados- y mucho menos dominados- en su totalidad por un solo individuo”.

Desde la epistemología, la doctrina de la objetividad también se explica mediante el clásico positivismo sociológico de Augusto Comte, que además estimuló el surgimiento de escuelas teóricas racionalistas y cientificistas durante los siglos XIX y XX.  Recordemos, grosso modo, que el Positivismo reedita los protocolos de investigación de las ciencias naturales, también denominadas, desde el sentido común, ciencias duras y exactas, por estas cualidades metodológicas: 

Apego a la neutralidad valorativa como criterio científico para lograr la objetividad. Los conocimientos se basan en hechos externos, por lo tanto, la intersubjetividad no debe comprometer la descripción fidedigna de los hechos. El sujeto debe mantener una distancia prudencial frente el objeto que se pretende conocer, aun cuando el llamado “objeto” sea un ser humano. No existe otro conocimiento que el proveniente del método empírico-racionalista. Para el positivismo es inútil la intervención de cualquier tipo de enfoque filosófico o metafísico-especulativo en virtud de que no ofrece respuestas empíricas o experimentales sobre los problemas de la cotidianidad.

La objetividad de industria de la información: “Pese a los cambios que se han producido en el periodismo mundial, la actividad informativa sigue bajo la tutela de la llamada Doctrina de la Objetividad. Aún hoy, ciertamente, se maneja con insistencia la pirámide invertida y la figura del Lead. No se trata, en ningún caso, de proponer una execración de los principios básicos de esa ‘doctrina’-los cuales, al fin y al cabo, siguen rigiendo  en casi todo el mundo occidental -sino de propiciar una participación razonable de la interpretación, es decir, de lograr una coexistencia más balanceada de ambas tendencias.”

Objetividad, en este caso, connota imparcialidad, descripción fiel a los hechos, veracidad, esto es, lo que es cierto o verdadero. En esta dirección, no existe espacio para la interpretación sosegada de los acontecimientos toda vez que esta industria requiere establecer y asegurar gratificaciones a sus lectores mediante el flujo informativo frenético, la actualidad, la primicia, el llamado “tubazo” noticioso, el sensacionalismo y el amarillismo. Estrategias comunicacionales de orden efectológico y semiológico que junto con los anunciantes y publicistas, son de indudable importancia para el funcionamiento económico de los medios masivos. No obstante, esta explicación requiere de sus matices. Hoy en día, en Venezuela la polarización política ha ocasionado que algunos medios impresos tomen partido o disientan de la doctrina oficialista. Circunstancia similar ocurre en la industria de la radiotelevisión. Estamos en presencia de una modalidad informativa abiertamente comprometida y combativa propia del Periodismo Activista o Periodismo Partidario. 

Periodismo y subjetividad: “La nueva concepción de la labor informativa ya no suponía que los hechos fuesen aislados y que el hombre fuese realmente capaz no solo de percibir, sino también de transmitir, cabal y exactamente la realidad. Asumió, por primera vez, como algo natural, esencialmente humano, la subjetividad dentro del periodismo. Lo importante, desde el nuevo punto de vista, ya no era la exactitud mecánica, sino la honestidad profesional, el espíritu de veracidad.”

El Periodismo Interpretativo examina los acontecimientos desde un enfoque global; sin perder de vista que los hechos noticiosos además de ser contradictorios son de igual forma dinámicos. ¿Cuándo interpretar? La respuesta la extraigo de Atributos de la noticia, uno de los capítulos de este oportuno manual universitario y que refiere a los aspectos de orden sociocultural que deben considerarse para que una información tenga un valor noticioso. Estos atributos son a saber: Novedad, Actualidad e Interés Social. El relato noticioso debe ser novedoso, es decir, desconocido o escasamente abordado hasta el momento de su difusión o divulgación. Es actual porque tiene vigencia en el acontecer cotidiano, razón por la cual requiere de interpretación analítica. Y es de interés social porque la información es pertinente para la sociedad y capta la atención de la ciudadanía.   

Periodismo: Recursos para la verdad de Enrique Castejón-Lara, reflexiona sobre el ejercicio responsable del periodismo y sobre el valor social y ético de la comunicación. El compromiso deontológico del reportaje interpretativo radica en la honestidad y en la incesante búsqueda de la verdad, respondiendo al “por qué” de las circunstancias, aspectos que ponen a prueba la responsabilidad del periodista ante la sociedad del espectáculo. El texto universitario de Castejón orienta cabalmente en este sentido.