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El Penacho del México Antiguo: patrimonio común, responsabilidad compartida

Una pieza afincada en la identidad del mexicano del siglo XXI, a casi medio milenio de que abandonara lo que hoy es el territorio nacional, como uno de los primeros testigos del encuentro de dos culturas

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Ciertos bienes culturales poseen un valor que trasciende las fronteras políticas y culturales; son testimonio de los logros de épocas pasadas y de la capacidad del ser humano de plasmar en un objeto la identidad de su grupo y el sentimiento de una época. Dichos objetos llevan la huella particular de su cultura originaria, pero también están impregnados de la historia de aquellos encuentros de civilizaciones que derivaron en la riqueza artística del mundo contemporáneo.

Un ejemplo de ello es el Penacho del México Antiguo. Una pieza afincada en la identidad del mexicano del siglo XXI, a casi medio milenio de que abandonara lo que hoy es el territorio nacional, como uno de los primeros testigos del encuentro de dos culturas. Resguardado en el Museo de Etnología de Viena, el Penacho del México Antiguo tiene atribuciones sobre su significado que se mantienen hasta nuestros días en un tono controvertido y especulativo y que han relegado a un segundo plano su importancia como documento único del trabajo de los artesanos de la pluma en la América Antigua.

En ese sentido, es importante recordar que aztecas, tlaxcaltecas, purépechas y mayas hicieron de las plumas, junto con el jade y los metales preciosos, materiales imprescindibles en la representación y en la significación del pensamiento prehispánico. La figura del penacho, reconocido ampliamente en la percepción pública, fue símbolo de poderío religioso, militar y de nobleza.

El Penacho del México Antiguo es el único sobreviviente de aquéllos que alguna vez dignificaron el aparato ceremonial y guerrero de los antiguos pueblos mexicanos. Su presencia en Viena ha estrechado los vínculos históricos ya existentes entre México y Austria. La profunda amistad y solidaridad que han unido a ambas naciones, sobre todo a partir de la protesta mexicana frente a la anexión de Austria por parte de la Alemania nazi –elemento de gran peso para que aquel país pudiera recuperar su independencia plena después de la Segunda Guerra Mundial– propició un terreno fértil para que el gobierno mexicano propusiera a las autoridades austriacas un enfoque nuevo en materia de cooperación cultural, cuyo objetivo principal es, por un lado, garantizar la conservación de la pieza y, por otro, hacerla accesible a un mayor número de personas, especialmente a aquellas que guardan un vínculo emocional importante con el objeto.

Es con este propósito que México planteó en 2007 un esquema de cooperación que, al tiempo que reconoce la propiedad austriaca del bien, estableció las bases para un trabajo conjunto de restauración y preservación de la pieza, así como para la realización de un análisis científico sobre la viabilidad de su transporte, a fin de que se exponga temporalmente en la Ciudad de México. El esquema prevé también la exhibición en Austria de piezas de museos mexicanos que resulten de interés para el público austriaco.

Para poder poner en práctica una iniciativa de esta naturaleza se ha requerido de un intenso trabajo técnico entre los especialistas y de un arduo proceso diplomático para abordarlos aspectos jurídicos y políticos. Por ello, la Secretaría de Relaciones Exteriores debe mantener un diálogo constante con las autoridades austriacas y con la sociedad civil de aquel país. Importantes figuras de los ámbitos empresariales y culturales se han sumado a la causa. Gracias a la apertura y a la buena voluntad de las entidades del gobierno austriaco competentes, hemos logrado avances importantes. La posibilidad del viaje a México del Penacho del México Antiguo nunca antes ha estado tan cercana.

A su vez, con el desarrollo del proyecto de investigación de los últimos tres años, encabezado por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia y de la Universidad Nacional Autónoma de México, se ha logrado una descripción detallada y un minucioso análisis técnico e histórico del objeto, que se recopila en una publicación que se presentará el próximo 14 de noviembre en la ciudad de Viena, al tiempo que se exhibirá el Penacho del México Antiguo por primera vez, después de haber sido espléndidamente restaurado y permanecer ocho años alejado de la vista del público. Aunque se aportan gran cantidad de datos y puntos de vista nuevos, aún no ha sido posible despejar todas las incógnitas. El misticismo perdura. Y muy probablemente perdurará, manteniendo al Penacho del México Antiguo como una de las piezas con mayor valor simbólico para los mexicanos.

Los primeros pasos ya están dados y la complicada maquinaría se ha echado a andar gracias a la determinación del gobierno mexicano. La publicación del libro y la presentación de la pieza restaurada son, en sí mismos, motivo para celebrar. Sin embargo, aún falta camino por recorrer y se requiere una firme determinación para continuar avanzando. Para México, el objetivo principal continúa siendo la exhibición del Penacho en territorio nacional. Estoy convencido de que las condiciones están dadas para que juntos, Austria y México hagamos una contribución relevante para la conservación del patrimonio cultural de nuestros países y, al mismo tiempo, desarrollemos un nuevo concepto de cooperación cultural con una genuina noción universal y humanista, refrendando el reconocimiento de un pasado compartido y de un futuro común. Confiemos todos en que así será.

 

NOTA

Alfonso de Maria y Campos es director del Instituto Nacional de Antropología e Historia.