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La Paciencia: La erótica sutil de Anna María Cian

“Solos de bajo” por Anna María Cian

“Solos de bajo” por Anna María Cian

“La puesta en escena tiene una musicalidad con referentes explícitos a la música latina y al jazz que le da unos finos acabados a la edición”

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Solos de bajo de Anna María Cian es una expresión muy depurada de lo que fue la narrativa venezolana de los años noventa, en este caso circunscrita al género erótico. En efecto, en esta autora nacida en el año de 1965 confluyen las ricas texturas propias de ese período estético aunadas a un carácter muy sutil al momento de representar atmósferas cargadas de lujuria. La prosa en este caso está revestida de un barroquismo muy sabroso que pone en evidencia los imaginarios propios de una exquisita voz femenina.

Cian apela a la intertextualidad de modo que va construyendo un discurso donde lo primordial no es lo explícito sino el juego de la seducción. El tono perverso y polimorfo de estos relatos se da primordialmente en torno a los tópicos del lesbianismo, lo voyeur y los ménage à trois. La puesta en escena tiene una musicalidad con referentes explícitos a la música latina y al jazz que le da unos finos acabados a la edición. En ella se da el despliegue de la complicidad propia de parejas sofisticadas en las que la refinada esposa le presenta una joven de regalo de cumpleaños al marido, mientras que con suma lascivia contempla la delicada escena. Así tenemos el siguiente fragmento del libro donde la escritora nos refiere que

Ella, la señora, llegó tomando a la joven por la cintura, interrumpiendo el momento que había alcanzado. Continúa, quería verlos. Él miró a su compañera, ella retomó el gesto tenue, la otra párpados cerrados (…) Ella figura detenida con sus ropas también abiertas, senos caídos, ojos desfallecientes

Sin duda alguna la elegancia al momento de plantear la escena erótica pone en evidencia un trabajo con profundos referentes cultos, donde incluso la autora apela –en algunos de sus relatos– a culturas autóctonas como los waraos logrando un exotismo muy cálido. En este caso la mirada a los mitos indígenas queda en el tapete con el acento puesto en lo intertextual.

De igual forma, a lo largo de la narración se da una alternancia entre lo que es la perspectiva subjetiva y objetiva desde la cual es contemplada la escena o desde la cual el propio sujeto que cuenta la historia se ve a sí mismo. Se da así la doble mirada de erotizante y erotizado, de amante y amado. El goce a lo largo de estos relatos no tiene término, de modo que la tensión se sostiene sobre una sensualidad que es fundamentalmente velada, aun cuando llega a lo obvio en un destape en el que el descaro no es lo más significativo. La impronta sobre la cual trabaja Cian es la de la seducción continuada y de lo que está implícito, muy propio ello de un preciosista regodeo sáfico.

La piel en este caso está en un primer plano excelso y el deleite de los sentidos casi es rizomático. Sin duda alguna, en este asunto pareciera que el paradigma de la autora podría estar en un nivel imaginario en la consecución del orgasmo diferenciado e infinitesimal en cada poro del cuerpo. Así puede verse este tipo de efectismo, por ejemplo, en la siguiente escena:

Solo lapsos medidos por el cambio en sus pupilas jugaron a ser diapasón, movimiento pendulante de uno de sus pezones al otro, de este a oeste, roce aureola oscura, cobrando más rigor, roce guía a los labios húmedos, a cuerpo en espera de ser aferrado, succión aroma todo, estallido.

Igualmente hay una mixtura en esta obra en cuanto a los géneros utilizados, de modo que la escritora apela de forma muy desenvuelta tanto a la prosa como a algunos fragmentos en verso, logrando así una rítmica entre cortada, jadeante. La emulación en este caso de los tonos propios que se gestan entre amantes es obvia.

En algunos pasajes de estos relatos, no obstante, hallamos instantes en que la narradora invoca a un lenguaje profundamente ligero y grato, a pesar de que el tono general de la pieza es barroco. Incluso el dialecto y la construcción de vivencias propias de los años noventa es sumamente verosímil. Ultimadamente ha sido muy bien logrado el efecto musical al cual alude el título de la obra.

Con Solos de bajo de Anna María Cian asistimos a un punto clave en la narrativa y la erótica venezolana de los años noventa, un trabajo muy bien depurado y donde la marca fundamental está en la seducción.

 

Solos de bajo

Anna María Cian

Fondo Editorial Predios.

Venezuela, 1999.