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La Paciencia: En la propuesta de Desnudarte

Portada <i>Desnudarte</i>

Portada Desnudarte, por Eduardo Álvarez

“Hay una amplia gama de composiciones en este libro; desde retratos individuales y grupales hasta dúos”

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Un enorme acierto ha resultado ser la publicación de Desnudarte. Esta bella edición consiste de una selección de imágenes del fotógrafo venezolano Eduardo Álvarez (1969). La pieza, no obstante no tener presunciones en lo que se refiere al canon de belleza del desnudo per se, sí es un registro fiel de lo que es la geografía del cuerpo en la Venezuela de la posmodernidad. Aun así, nos topamos con unos acabados muy bien cuidados y con una invitación abierta a descubrir el alma.

En efecto, esta obra está predominantemente integrada por fotografías en blanco y negro y en ellas están figuradas toda una constelación de lo que son los territorios corporales en la nación. Aparecen entonces, en primer plano, cuerpos apolíneos, voluptuosos, blancos y negros. Asimismo están muy bien resueltas las representaciones de mujeres embarazadas. Los acercamientos pueden incluso llegar a hermosos planos del detalle de vaginas inmaculadas, así como de definidas musculaturas masculinas. Hay una obvia impronta de lo que han sido los trabajos de Helmut Newton y Robert Mapplethorpe en lo que tiene que ver con la propuesta formal de las composiciones. Igualmente, las fotografías muestran lo que es el nuevo canon producto de la cirugía plástica, lo cual constituye en sí un documento sin precedentes del tipo de lecturas que se le está dando al cuerpo en este período histórico en particular.

Hay una amplia gama de composiciones en este libro; desde retratos individuales y grupales hasta dúos. En estos últimos hay una manifiesta tensión erótica y la misma se da desde hermosos matices sáficos hasta tonalidades de la homoerótica masculina muy bien concebidas.

Asimismo, en algunas de las imágenes hay una obvia impronta conceptual, lo cual evidencia un discurso más allá de la propia corporalidad. Ello se da, por ejemplo, en el tríptico de una mujer sumergida entre piedras y con solo su rostro y senos a la vista.

De igual forma, hay impecables representaciones de grupos de mujeres voluptuosas y con obvio sobrepeso, lo que resulta en unos fabulosos planos con un nítido orden geométrico. Sin embargo, y esto hay que reiterarlo, lo verdaderamente real y profundo en cuanto al planteamiento de Eduardo Álvarez es la expresión libre de la corporalidad. Ello resulta en una invitación al desdibujamiento de las fronteras de la piel y del espíritu en una apuesta liberadora. Esa convocatoria a la libertad es el manifiesto de una erótica bien propia de la venezolanidad, una erótica libre de tabúes, de falsos prejuicios y de los discursos hipócritas.

Mayoritariamente, el fotógrafo apela a una estilística apolínea que ultimadamente remite al canon clásico. Ello es bien importante en el sentido de que la pieza redunda en un trabajo bien pulcro.

En algunos casos, el autor presenta planos del detalle de pezones en los que incluso sí apela al uso del color. En ellos hay matices que recuerdan ciertas estéticas y planteamientos propios de la fotografía de los años setenta. Igualmente las perspectivas desde las que están vistos los cuerpos son intrépidas en ciertas oportunidades, de manera que hay una propuesta vibrante de lo que es la poderosa geografía de la corporalidad nacional. De modo que esta edición ha resultado ser una apuesta audaz dado el nivel de calidad y lo novedoso que representa en el ámbito masivo una producción contentiva de desnudos en la que incluso hay una cierta marca erótica.

Ultimadamente Eduardo Álvarez manifiesta que su intención en todo caso no es “generar ningún tipo de canon de belleza ni establecer ninguna premisa que no sea que el ser humano en su desnudez está pleno y completo en su belleza natural”. En este caso, la intención estética implícita es la de la desnudez por la desnudez misma en tanto acto liberador.

Asistimos con esta pieza a una celebración del cuerpo, de la libertad y de los territorios inherentes a aquel. Eduardo Álvarez marca una pauta a la vez que un hito en lo que son las representaciones del cuerpo en la Venezuela de este momento histórico.

 

 

Desnudarte

Eduardo Álvarez

Los Libros de El Nacional

Caracas, 2013.