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La Paciencia: el neoplatonismo en la obra de Raúl Martinetto

 Raúl Martinetto, cementerio de Staglieno en Genova / Autorretrato

Raúl Martinetto, cementerio de Staglieno en Genova / Autorretrato

"En él se da un oficio que surge de lo cotidiano, del quehacer que responde a inquietudes filosóficas, religiosas y existenciales"

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La obra del fotógrafo Raúl Martinetto (Caracas, 1966) tiene una importante impronta neoplatónica. En efecto, los tópicos abordados por este artista se refieren primordialmente a las expresiones concretas de un cuerpo imaginario atemporal en el mundo fenoménico. Su propuesta está plena de una profunda religiosidad en la que abundan monumentos funerarios, así como imágenes de figuras sagradas. Aquí el canon, sin lugar a dudas, está inscrito en un neoclasicismo excelso.

Y es que la meticulosidad con la que este creador aborda las representaciones mundanas de lo sagrado posee una elegancia única. Asimismo, la simbología de los espacios, en clara alusión a lo efímero que es la vida per se, está en primer plano en esta propuesta. No son casuales, entonces, las alusiones de este trabajo a aquellas representaciones que ponen en relevancia el carácter de lo transitorio, de la memoria y del olvido.

Un poco para contextualizar, recordemos de manera superficial y con un lenguaje muy poco ortodoxo de modo de facilitar su comprensión el hecho de que para los neoplatónicos hay tres instancias de realidad: un Mundo de la Idea o lo Uno, un mundo inteligible o Nous y el Mundo Sensible. La primera es una entidad abstracta que genera el resto de la realidad y que a la vez se autogenera. El Nous se referiría en este caso a la inteligencia, a las ciencias exactas y al lenguaje, entre otras cosas. Esta instancia es generada por la primera y a su vez genera al mundo sensible que es la realidad que percibimos aquí y ahora. De manera pues que el mundo que vemos no es más que un mundo de lo aparente y que solo vendría a ser una copia de una copia de lo real que es la idea.

Hay un aspecto, no obstante, en donde este constructo filosófico se entrecruza con el discurso religioso, en particular el discurso de la ecclesia. Así, el Mundo de la Idea sería análogo al Dios Padre, el Nous al Espíritu Santo y el Mundo Sensible sería una analogía del Cristo o el Dios hecho carne. Justamente la mirada última de Raúl Martinetto apunta hacia lo que hay detrás de la imagen sagrada o del monumento funerario, que en este caso son representación temporal de un algo que es eterno. Asimismo, en su obra hay una preocupación sustancial por lo referido a lo efímero. Aquí el artista percibe una realidad que muta y que desaparece, pero cuya coherencia se afirma sobre lo que no cambia, esto es la idea. El artista deviene entonces en un pasajero del tiempo vertiginoso, del tiempo que lo desdibuja todo.

Basado en este discurso, es obvia la razón por la cual este fotógrafo comulga con el neoclasicismo como impronta. Adicionalmente, el uso del blanco y negro le da un carácter más frío y alejado de las tribulaciones mundanas a sus representaciones. La fotografía de este autor es una que se da desde la contemplación y que responde a un profundo misticismo. En él se observa con claridad, no solo una reflexión profunda en torno al fenómeno estético, sino en relación con la vivencia misma. En él se da un oficio que surge de lo cotidiano, del quehacer que responde a inquietudes filosóficas, religiosas y existenciales.

Hace ya alrededor de 35 años desde que conocí a Raúl por la época del colegio, desde entonces pude notar en él a una personalidad de gran riqueza volcada hacia lo interior y con una profunda vinculación con el hecho estético. Han sido muchos los eventos desde esa época y la trayectoria de este fotógrafo ha sido exuberante, habiendo participado en una cantidad importante de muestras, tanto individuales como colectivas. Recientemente el trabajo de Raúl ha sido expuesto en la Jorge Hulian Gallery de Miami con una muestra titulada Puntos de fuga. De esta forma, este artista es otro venezolano cuyo trabajo trasciende fronteras y cuyo abordaje se da desde una gran meticulosidad estilística.

Asistimos con este texto en torno a Raúl Martinetto a la vida y obra de un artista cuyo trabajo está apegado a la rigurosidad del oficio y al quehacer que responde a cuestionamientos intelectuales. En él se concreta la pulcritud formal y una propuesta estética de una depuración excelsa.