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La mirada libertina de Ellen Von Unwerth

Foto: Ellen Von Unwerth

Foto: Ellen Von Unwerth

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Las imágenes de Ellen Von Unwerth (1954) están bajo la impronta del erotismo y lo lúdico. Para esta fotógrafa alemana las sesiones de trabajo son un despliegue donde el vínculo entre las modelos y la propia artista es efervescente y en el que el disfrute es constante. Quizá sea la puesta en escena de una inteligencia sumamente aguda lo que propicie que recrear situaciones escandalosas tenga una culminación signada por la celebración de la vida y de la alegría implícita en ello.

Tal vez fue la curiosidad lo que llevó a esta antigua supermodelo a dedicarse a la fotografía cuando un exnovio le regaló una cámara. Comenzó, en ese instante, una experimentación que se distinguiría por una reflexión sutil y total del fenómeno fotográfico desde ambos lados del objetivo. Fue así como de una manera vertiginosa empezó a hacer editoriales para Vogue, Interview Magazine y Vanity Fair, entre muchas otras prestigiosas revistas vinculadas al sistema de la moda.

Son diversos los aspectos presentes en el quehacer de esta creadora; la saturación de colores en contraposición al inmaculado blanco y negro, los matices kitsch, la espontaneidad de las modelos y la representación de escenas y fantasías francamente depravadas. Sus escenografías, en algunos casos, reflejan lo decadente y resignifican ambientes disolutos con un nuevo cariz resplandeciente. De la misma forma, y  como expresión paradigmática de la industria de la moda, su poética  está imbuida en el glamour. Al igual que Helmut Newton, su estética es un canon para la cultura pop de la actualidad.

En cuanto a los tópicos que aborda Von Unwerth, éstos gravitan desde el fetichismo sadomasoquista hasta el deleite sáfico. Sus planos narran historias que recrean las fantasías y obsesiones de la fotógrafa. Particularmente interesante resulta su trabajo Revenge, un libro que expone una fotonovela en la que se narra la historia de unas jovenzuelas que llegan a pasar un fin de semana de relax en la casa de su tía, una baronesa sumida en las veleidades del bondage. Obviamente la historia culmina en desenfrenadas situaciones lujuriosas. Lo tabú, de nuevo, es marca en esta recreación donde hay claros matices de Sade. El preciosismo es notorio en la elaboración de los planos y en los acabados. Los elementos compositivos de la historia están igualmente sumidos en el lujo. La obsesión de la fotógrafa por las mujeres dominantes es patente, no sólo en esta pieza, sino en toda su obra.

Sin embargo, la labor de esta creadora no está circunscrita únicamente al erotismo. Campañas para marcas como Guess, Banana Republic, Victoria’s Secret y Chanel, entre otras, son ejemplo de su amplia mirada al fenómeno estético y de la moda. Así mismo, Von Unwerth llevó a cabo videos para bandas como Duran Duran durante la intensa década de los noventa.

La vitalidad de la obra de esta alemana quizá se basa, entre muchos aspectos, en su propio disfrute por el voyerismo, de manera que sus imágenes expresan con toda franqueza sus improntas. La artista ha comentado que la relación entre ella y sus modelos va más allá de lo estrictamente profesional, de modo que esas escenas de desbordada lascivia resultan de la complicidad entre los partícipes de la sesiones. Es un juego donde se aborda al espectador con descaro y provocación. De igual forma, han quedado retratadas por el lente de esta creadora celebridades como Madonna, Uma Thurman, Dita Von Teese y Carla Bruni, entre otras.

Ese interesante territorio de la erótica desde la mirada femenina queda develado en el trabajo de esta fotógrafa con una honestidad y un goce excelsos. Su planteamiento de que el erotismo es “la mezcla de lo físico y la personalidad” es una apuesta al todo. En este caso el acento está colocado en el regodeo alrededor de ese cuerpo imaginario donde se posa la mirada del voyeur.

La obra de Ellen Von Unwerth es una celebración de la vivencia y de la erótica implícita en ella. Es un mundo abierto al deleite de la impronta por lo lascivo con toda franqueza y naturalidad.