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La Paciencia: Las horas claras de Jacqueline Goldberg

 Jacqueline Goldberg / ARCHIVO

Jacqueline Goldberg / ARCHIVO

“Con el transcurrir del relato, la historia personal y la colectiva confluyen en una sola puesta en escena. Así, los afectos de la escritora son colocados en el espejo de Madame Savoye”

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Las horas claras de Jacqueline Goldberg es un texto sublime. El mismo irrumpe luego de que fuese galardonado con el XII Premio Anual Transgenérico de la Sociedad de Amigos de la Cultura Urbana. En este trabajo en particular hay una utilización muy precisa de la palabra y una conciencia superlativa de los diversos matices discursivos. Se puede decir, en general, que la obra de esta escritora es vasta y sumamente densa.

El camino que recorrió esta pieza fue en cierto modo largo hasta que arribó al público con el mencionado galardón. Para los editores no era fácil lidiar con un trabajo que no podía ser enclavado en los géneros tradicionales y donde la preocupación de la autora iba dirigida al artefacto mismo más que a ser un éxito de ventas.

La anécdota real en la cual se basa la novela está referida a la Villa Savoye, obra de Le Corbusier realizada por el encargo de Madame Eugénie Thellier de La Neuville. El artificio ensamblado por la poeta es sumamente poderoso. En este se da una confluencia de distintos géneros, a saber de la narrativa y la poesía principalmente. La historia de la casa en cuestión es el pretexto del cual se vale Goldberg para representar una multiplicidad de sujetos, de forma que hay una lectura de su propio cuerpo y de la nación en la cual está inscrita. Con el transcurrir del relato, la historia personal y la colectiva confluyen en una sola puesta en escena. Así, los afectos de la escritora son colocados en el espejo de Madame Savoye.

En medio del devenir de este relato donde predomina lo emocional está el leitmotiv de las oronjas verdes, una venenosa seta de grato sabor y delicada belleza. Ello quizá sea un apelativo a lo mortífero que puede resultar el proceso iniciático de la experiencia estética.

Esta constelación de la estilística responde a una profunda reflexión en el caso de esta escritora. En el texto hay incluso una dimensión muy plástica, casi como de caligrama, cuando la autora se refiere a las lluvias, a esas gotas que en una rítmica vertical no dejan de caer sobre la Villa Savoye.

En la representación de hechos reales hay una verosimilitud excelsa. El trajín de la vivencia que hace mella en el cuerpo de Madame Savoye y su exquisita decadencia dejan entrever a un mundo que ya no es. Igualmente aparece una lectura de lo social. Surgen así las duras imágenes de la ocupación nazi. En ese instante se da la confluencia de una realidad que podría incluso ser resonancia del secuestro y despojo que significa el arribo del fascismo en cualquier latitud, incluso la inmediata a la autora.

La prosa de Goldberg responde a una depuración extrema. No hay nada al azar en este trabajo. En él se da un discurso poético sumamente maduro y reflexivo. Las imágenes recreadas por la narradora son abismales. Ello se nota por ejemplo cuando de forma lapidaria cierra el libro con Los hilos que conducen a la realidad. Entonces todo el tinglado queda a la vista. Surge, de esta manera la visión absoluta de una pieza circular, hermosamente acabada.

Los matices discursivos son exuberantes y en esa suerte de aproximación a un desenlace el tono se hace surreal, en cierto modo estereoscópico. Aparece así un Le Corbusier ya fallecido en la misma escena con la ya anciana Madame Savoye que regresa a la casa que es representación de sí, de su historia personal y de una vivencia colectiva.

La simbología del espacio es clave en esta obra. Desde el mismo comienzo del texto la autora lo plantea cuando dice Mi casa, mi tumba, tan semejantes. De modo que en esta pieza maestra hay un punto de encuentro donde  poeta, investigadora, cronista y esteta son una.

Las horas claras es un trabajo con multiplicidad de lecturas y muy refinado en sus acabados. Esta novela constituye una singularidad dentro de los registros actuales de la literatura iberoamericana. Con ella asistimos a un momento clímax en el proceso de búsqueda de Jacqueline Goldberg.

 

 

Las horas claras.

Jacqueline Goldberg.

Sociedad de Amigos de la Cultura Urbana.

Caracas, 2013.