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La Paciencia: Los 39 grados de cielo en la tierra de Hernán Zamora

Hernán Zamora | Archivo

Hernán Zamora | Archivo

“Quizá aquí se nota la impronta de lo gráfico y lo imaginario que es patente en este poeta quien además se ha dedicado al oficio y a la enseñanza de la arquitectura”

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39 grados de cielo en la tierra es el más reciente libro de Hernán Zamora (Caracas, 1964), publicado por Oscar Todtmann Editores. En este caso estamos frente a un texto sublime y que denota una palabra intensa. En efecto, la densidad y la voz decantada caracterizan a este poemario donde las imágenes fluyen en una continuidad que expresa la marca existencial de su autor. No obstante, aquí no se trata de la mirada de un hombre que percibe el devenir desde lo trivial, sino desde una perspectiva insólita y fantástica.

La hechura de este artefacto responde a una profunda intención estética. La rítmica se da, no solo desde lo fonético, sino desde la espacialidad de la página. Quizá aquí se nota la impronta de lo gráfico y lo imaginario que es patente en este poeta quien además se ha dedicado al oficio y a la enseñanza de la arquitectura. En Zamora está explícito un escritor que dialoga con su tiempo y con otros tiempos expresando incluso el carácter absurdo e hiperacelerado de esta era. Poemas como Programa básico de círculo vicioso para ser un hombre moderno, que es de un carácter sumamente concreto e irónico ponen ello en evidencia. Así sentencia el autor: “No debo atrasarme en las mensualidades del colegio / no debo atrasarme en las mensualidades del apartamento (…) No debo creer en divinidades / no debo ser fundamentalista”.

La huella de lo sagrado también está muy viva en este creador. En él hay incluso ciertas tonalidades que recuerdan miradas propias del Lejano Oriente antiguo. Hay, asimismo, en él una perspectiva contemplativa de la vivencia en la que el poeta devela un territorio otro y absolutamente fantástico de la realidad. De igual forma, lo paradójico y una pulsión libertaria son manifiestos en esta palabra resonante y potente.

La obra de Hernán Zamora ha sido perseverante y producto no solo de la mirada del detalle sino de la disciplina. En su haber están los poemarios Desde el espejo del baño (La liebre libre, 2000), No somos nuestros (La nave va, 2003), La casa de las hormigas (El pez soluble, 2004), Cantos cardinales (ONG, 2007), A contrasombra, padre (2012) y el e-book Fuego inútil (2014). Asimismo, el autor fue ganador del XIII premio de poesía Fernando Paz Castillo del año 2000.

Sin embargo, uno de los aspectos que caracteriza a 39 grados de cielo en la tierra es el tono vehemente. Aparecen en el texto fuerzas telúricas que denotan los diversos matices y emociones que se dan frente a la vivencia. Hay en este sentido una dimensión de lo abismal y de lo que proviene de las entrañas a la hora de expresar al mundo cotidiano.

También la constelación de lo plástico es expresa y tiene una inflexión muy sublime. Así, por ejemplo, su poema Noticia sobre un cometa dentro de Júpiter deja al lector contra lo indecible hecho palabra. En este caso el autor sentencia: “transfigurado en silencio de hombre / Júpiter / contempla el mar / el mar / El / mar”. De este modo se observa un carácter imponente en su discurso, uno que resuena en ecos y que es per se expresión del sonido de lo imperecedero, de lo definitivo. Ello es explícito, también, en su poema Un día quiso hablar pero no pudo cuando expresa: “Solo por ellas sabrás tu día / cuando / por mis calles / ya no seas”.

La epifanía del mito en el día a día es otro de los logros expresivos de este libro, un  abordaje que sin duda le da un matiz insólito a la publicación. No en balde, las imágenes de Marco Tulio Socorro acompañan al texto de forma que se logra un efecto final muy diáfano y preciosista.

Asimismo, hacia el cierre de la obra, el autor juega a la apoteosis y en un momento clímax su palabra es resuelta y casi expresión de un delirio lúcido. En este caso pareciera que estamos ante una voz profética y atávica.

Con Hernán Zamora asistimos a la vivencia del hombre que expresa a su mundo con el énfasis puesto en lo sagrado y lo fantástico. En él se manifiestan una palabra y una rítmica novedosas en las que la poesía y la cotidianidad confluyen, donde lo sutil y lo sublime dejan en evidencia la realidad de un alma sensible y visionaria.

 

39 grados de cielo en la tierra

Hernán Zamora

Oscar Todtmann Editores

Caracas, 2015.