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La Paciencia: Esas divas porno de antaño

Georgina Spelvin / Foto rottetomatoes.com

Georgina Spelvin / Foto rottetomatoes.com

“Se puede decir que las precursoras del boom fueron Linda Lovelace y Georgina Spelvin, quienes protagonizaron ‘Garganta profunda’ (1972) y ‘The devil in miss Jones’ (1973), respectivamente”

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Ciertamente que el momento más privilegiado del porno fue aquel que durante los años setenta fue conocido como el porno chic. Sin embargo, no fue fácil llevar ese tipo de expresiones de la cultura humana a un nivel main stream. Ello sin duda se logró en parte gracias al fallo de la Corte Suprema de los Estados Unidos a favor de un hombre que poseía pornografía, en el caso de 1969 Stanley vs. Georgia. Antes de eso, artistas de la importancia de Elmer Batters (1919-1997) se vieron hostigados por la policía y los correspondientes departamentos de asuntos morales.

Fue así como la industria del cine obsceno vio el arribo durante esa década gloriosa de una serie de mujeres que ascendieron a la categoría de divas del porno. En muchos casos los perfiles de estas artistas eran tan interesantes que configuraban per se el tipo de la figura de culto. En esta oportunidad me referiré a algunas pocas, que sin duda marcaron el imaginario popular del lado oculto o lado en sombra de la sociedad mundial; ellas fueron Kay Parker (1944), Juliet Anderson (1938-2010), Vanessa del Rio (1952), Candy Samples (1928), Gloria Leonard (1940-2014), Linda Lovelace (1949-2002) y Georgina Spelvin (1936).

Recordemos que la sociedad norteamericana en la que cual pudo emerger esta cultura fue una en la que todavía no había estallado la epidemia del VIH y había un cierto aire de destape. Nuevo York, por ejemplo, bullía en medio de una sexualidad frenética. Estaba por esos días en pleno apogeo la madama y autora porno erótica Xaviera Hollander (1943), que sin duda constituía una figura en donde se concretaba lo prohibido.

Se puede decir que las precursoras del boom fueron Linda Lovelace y Georgina Spelvin, quienes protagonizaron Garganta profunda (1972) y The devil in miss Jones (1973), respectivamente. En cuanto a la primera, ella significó un destape ya extremo del hardcore a nivel de audiencias masivas, incluyendo una reseña en el New York Times. Asimismo, su vivencia errática y en tanto adicta le daban un carácter muy singular a su personalidad. En lo referido a The devil in miss Jones, esta contiene una de las escenas más eróticas del cine porno, como lo fue aquella de la mujer y la serpiente, con toda la implicación simbólica que ello conlleva.

El caso de Kay Parker es paradigmático puesto que siendo ya de edad madura y con un biotipo del estilo del ama de casa convencional, esta británica irrumpió como una super estrella en la serie Taboo (1980-2007), cuyos tópicos primordiales son la trasgresión y el incesto. Uno de los ganchos de Parker fue sin duda su voluptuosidad; así como una leve ruptura en un colmillo, ocasionada mientras rodaba una escena con el actor porno Jamie Gillis (1943-2010), de quien se ha comentado que era el performer más desenfrenado de todos los tiempos en la industria. Kay Parker se dedica hoy en día al oficio de “gurú nueva era”.

La experiencia de Juliet Andreson es muy singular puesto que en ella tenemos a una mujer que entra a la industria a la edad de 39 años, aunque ya había tenido conqueteos durante los sesenta con filmes underground del tipo sexplotiation; lo cuales equivaldrían al softporn del presente, pero con la carga erótica de los ligueros y los outfits de la época. Entre las peculiaridades de Anderson, estaba el hecho de que era una talentosa graduada en artes con claros intereses en las culturas orientales. Asimismo, ella ingresó al medio con el seudónimo de Aunt Peg y su momento más legendario –según mi modo de ver las cosas–ocurrió en la película Vista Valley PTA (1981) en la que hizo una escena de corte tabú.

Candy Samples, es sin duda un ícono y sus trabajos revisten claramente la dimensión de lo de culto. Probablemente sus inicios como bailarina exótica hayan contribuido a ello, al igual que sus tendencias iniciales hacia el modelaje pin up y sus trabajos en algunas de las producciones clase B de Russ Meyer (1922-2004), como  Beneath the Valley of the Ultra-Vixens (1979). Entre sus escenas memorables están aquellas con el legendario John Holmes (1944-1988), cuya tragedia fue mostrada en la película alternativa Wonderland (2003). Adicionalmente, Samples llevó a cabo escenas inolvidables junto a Uschi Digard (1948) y Kitten Natividad (1948), dos actrices tan voluptuosas como ella.

La constelación a la cual ha accedido la morena de origen latino Vanessa del Rio es sin duda la de las bellas artes, una vez que Benedikt Taschen publicó un libro en torno a ella. Esta actriz desplegó una profusa carrera y hoy en día aún mantiene participación estelar en las entregas de premios de cine para adultos.

Finalmente, el caso de Gloria Leonard es de gran importancia, puesto que ella llevó a cabo una intensa actividad en el porno en películas como Farmer daughters (1976)  y la serie Taboo: an american style (1985), donde coprotagoniza junto a Paul Thomas (1949). Este último provenía de una acomodada familia norteamericana y había tenido un rol protagónico en el filme main stream, Jesucristo superestrella (1973). Adicionalmente, Leonard hizo una significativa carrera en la industria editorial para adultos, siendo editora de la revista  High Society y precursora de las “líneas calientes”, así como una activista política cuyas posturas cabalgaban con los discursos en torno al feminismo. 

Hoy por hoy se ha desdibujado la impecabilidad del canon estilístico que era impronta en las actrices pioneras del género. Solo unas pocas de la actualidad –como la británica  Magdalene St. Michaels (1957), Rachel Steele (1963), Penny Pax (1990) y la mejicana Nicky Ferrari (1979)– son expresión de la excelencia estética y de la fidelidad hacia tópicos trasgresores, que permiten que lo “prohibido” aparezca en un género que en el presente tiene gran difusión en todo tipo de medios.