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La Paciencia: El desgarramiento de Nico

Nico en Lampeter University, 1985 / Foto wikipedia

Nico en Lampeter University, 1985 / Foto wikipedia

“Una de las cosas que caracterizó a esta diva fue el hecho de que siempre estuvo en el momento preciso y en el tiempo exacto cuando se producían hechos trascendentes relativos a las artes”

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El glamour que irradió la actriz y cantante Alemana Nico durante su entrada al film La dolce vita (1958) de Federico Fellini fue inédito para ese momento histórico. En efecto, este director italiano, que ya había notado el despegue meteórico de la artista, decidió incluirla en dicha película haciendo el papel de sí misma, de modo que aparece como fenómeno atemporal del séptimo arte junto al también eterno Marcello Mastroianni.

Una de las cosas que caracterizó a esta diva fue el hecho de que siempre estuvo en el momento preciso y en el tiempo exacto cuando se producían hechos trascendentes relativos a las artes, sobre todo en lo referente a la experimentalidad. Su vida fue una existencia desgarrada en la que se manifestaron aspectos no solo luminosos, sino también zonas muy oscuras, como una adicción profusa que la llevó a un deterioro significativo y de lo que hay cuenta en diversas grabaciones que la estrella realizo, no solo como solista, sino con los Velvet Underground, la banda de Andy Warhol.

Sobre la fecha de su nacimiento no hay una precisión absoluta y algunos la sitúan en 1938, mientras que otros en 1943. Lo cierto es que muy joven se vio sumergida en el mundo de la moda. Incluso cambió su nombre de nacimiento –Christa Päffgen– por el de Nico, motivada por el nombre del cineasta griego Nikos Papatakis. Su existencia fue todo un tejido de relaciones con las figuras más estelares de las artes, de la moda y, en general, de la vanguardia. Incluso, su hijo Ari, fue producto del vínculo que tuvo con el actor francés Alain Delon.

Hacia comienzos de los años sesenta, la diva se trasladó a los Estados Unidos, donde por su cercanía con el también astro de rock adicto, Brian Jones, logró grabar su primer sencillo I’m not sayin’ (1965), que es un canto de la femme fatale y de la mujer intensa pe se. Muy pronto se hizo notar y fue así como hechizó al propio Warhol, quien la convirtió en figura prominente de los Velvet Underground, muy en contra de la voluntad de Lou Reed y del resto de la agrupación. Fueron numerosos los incidentes desagradables entre los miembros de la banda y Nico, entre otras cosas por sus rituales mágico religiosos previos a ir a escena. No obstante, extraordinarias canciones interpretadas por la cantante fueron de la hechura de Reed, como Femme Fatale (1966), I’ll Be Your Mirror (1966) y All Tomorrow’s Parties (1966). Asimismo, la actriz tuvo participación protagónica en algunos de los filmes experimentales de Andy Warhol.

La estilística de Nico no tiene precedentes y en ella se expresa un alma profundamente atormentada a través de una voz marcada por la androginia. De hecho, su poética significó una influencia fundamental para la futura generación de músicos que irrumpirían hacia finales de los años setenta. Bandas como Siouxsie and the Banshees, Bauhaus, Dead Can Dance, o solistas como Björk y Morrissey han sido influenciadas por la obra de la alemana.

Adicionalmente, esa vida de tormento, de adicción e intensidad la llevó a relacionarse con una multiplicidad de artistas que estaban en esa misma línea; como fue el caso de Jim Morrison, por ejemplo.

Siete discos en estudio como solista grabo Nico, entre los que destacan Chelsea Girl (1967), The Marble Index (1969) y The End... (1973). Los años setenta y ochenta estuvieron signados para ella por una vivencia errática. En sus últimos tiempos, la cantante luchaba con su adicción y cargaba a cuestas un profuso deterioro de salud. Así, en el año de 1988, estando de vacaciones en la isla de Ibiza se despertó el 17 de julio comunicándole a su hijo que necesitaba ir a comprar marihuana, de modo que terminó de arreglarse y tomó su bicicleta para continuar con su ritual adictivo. No obstante, sufrió un infarto leve y al cacer de la bicicleta golpeó su cabeza. Trágicamente no recibió la atención médica debida y al día siguiente fallecía, dejando tras de sí el legado de una de las artistas malditas más potentes del siglo XX.