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La Paciencia: María Antonieta Flores y su Deletérea

Maria Antonieta Flores, 2013 / Foto Manuel Sardá. Archivo

Maria Antonieta Flores, 2013 / Foto Manuel Sardá. Archivo

“La poeta nos trae una constelación de lo erótico donde el deseo y el cuerpo forman parte de una totalidad”

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Me resultó una gratísima experiencia la lectura de Deletérea, que recién publica Kalathos Editorial en una exquisita edición que pone en evidencia la mirada barroca de María Antonieta Flores (Caracas, 1960). En efecto, este texto hecho hace más de una década expresa una dimensión muy distinguida y singular en torno al erotismo por parte de su autora.

En el libro se observan atmósferas elaboradas desde la piel y donde se da una perspectiva lírica extrema, en la que la tensión entre los amantes y sus regodeos lleva al éxtasis y al paroxismo. Aquí, la poeta nos trae una constelación de lo erótico donde el deseo y el cuerpo forman parte de una totalidad, en este caso una totalidad que deviene.

Asimismo, la arquitectura del artefacto expresa un todo orgánico en el que las diversas fases del acontecer amatorio se suceden y despliegan dentro de la temporalidad.  En este poemario se manifiesta con suma claridad una pulcritud formal que es marca sustancial de esta escritora. La impronta de un conocimiento superlativo en torno al fenómeno estético está muy presente en el libro. Así, la poeta sentencia: “gemido que empieza solo acaba en el recuerdo / este precipicio se escarpa hasta la sangre / de tus bondades la mejor para con saña herir el latido / la vegetación me cubre con el vigor de las tierras santas / el misterio de los monumentos desaparecidos”.

Hay, adicionalmente, en este poemario una marca de esa otra vertiente propia de lo erótico, esto es el misticismo. Ello es algo que está muy en la vivencia y la obra de Flores. En este caso, la autora percibe y expresa el fenómeno de lo sensual desde una dimensión muy propia de la comunión mística. De manera que vas más allá de lo evidente la mirada de la poeta y así logra develar esos aspectos últimos y ulteriores de la vivencia: el otro lado de las cosas y lo que está más allá de ellas.

Lo vertiginoso de la imagen aparece recreado de una forma que contrapone al lector con un mundo que fluye y sobreviene, que estalla hacia lo definitivo, hacia el borde mismo de la piel. Ese es el territorio de Flores, uno donde lo poético es expresión de lo indecible.

En otros casos, el lector hallará una musicalidad y unas ricas texturas que han redundado en esta edición de acabados tan sutiles. De este modo, por ejemplo, la poeta expresa: “ya ves que solo reposo en los tuyos ojos / uno en otro sobre el otro tras del otro con el otro hasta el otro / más en el grito”.

Es vasta la trayectoria de María Antonieta Flores y su obra tiene hoy por hoy resonancias en el ámbito internacional. En su haber están los poemarios Criba de abril (1998), Los trabajos interminables (1998), Índigo (2001), Limaduras (2005) y Temples (2014), entre otros. Asimismo tiene una importante obra ensayística y ha recibido diversos galardones, entre los que se cuentan, por ejemplo,  el Premio de Poesía de la I Bienal de Literatura Municipal “Augusto Padrón” (1994), el Premio en Ensayo Literario en la IV Bienal de Literatura Mariano Picón Salas (1997) y el Premio de la Fundación para la Cultura Urbana (2001).

Lo depurado y la palabra decantada, producto de una profunda reflexión de las diversas facetas del fenómeno vital ha redundado en una voz lírica que resuena en multiplicidad de tiempos y lugares. Y es que la expresión verbal de lo inefable es uno de los logros fundamentales de esta autora, como puede verse por ejemplo cuando escribe: “insalívame hasta hacerme la tragable delicia que se perderá en ese lugar oculto que no puedo nombrar en este resquebrajamiento que me arrebata el aliento y me lleva a lo más abierto de lo abierto / lugar de la carne que carece de todo nombre irritado hasta el éxtasis”.

Asistimos con Deletérea a un instante privilegiado donde la palabra potente y la voz de una poeta que inaugura mundos quedan plasmadas en una exquisita edición donde las sutilezas del producto editorial redundaron en un sublime artefacto.

 

 

Deletérea

María Antonieta Flores

Kalathos Editorial.

Caracas 2015.