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La Paciencia: Kira Kariakin, En medio del blanco

Kira Kariakin / Foto Cortesía

Kira Kariakin / Foto Cortesía

“En ella está explícito un canto desde la mujer en donde confluyen lo exuberante y el exotismo con el misticismo y lo confesional”

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El poemario de Kira Kariakin, En medio del blanco, recientemente publicado por Oscar Todtmann Editores es la expresión de una poesía trascendente, que desde la cotidianidad apela a una dimensión última de las cosas. En esta poeta venezolana se da la mirada privilegiada de quien ha observado el devenir mundano desde los lugares más remotos del orbe, de manera que hay una cierta visión en perspectiva de la totalidad.

En efecto, uno de los tópicos que ha llegado a ser leitmotiv en la obra de Kariakin es la huida y el viaje. De este modo se aglutinan en su palabra decantada diversas facetas de lo humano y de sí misma. En ella está explícito un canto desde la mujer en donde confluyen lo exuberante y el exotismo con el misticismo y lo confesional. Kira es una autora que escribe desde la piel y desde el día a día, de forma que esa aproximación a lo inmediato configura un poderoso artefacto que refiere, no solo a la contemporaneidad, sino a una voz femenina novedosa y casi minimal. Este es un registro nuevo en la lírica iberoamericana.

Hace ya algunos años desde que tuve contacto por primera vez con la obra de esta poeta cuando la conocí en un recital. En seguida resoné con esa voz desenvuelta en donde se alternan sin desenfado prosa y verso en sobrias texturas. De forma que en esa espontaneidad quizá se encuentre parte de su conexión con lo sagrado, en el sentido de ese carácter libertario de ciertas filosofías orientales como el taoísmo y el zen. Ello es patente cuando expresa “lo trascendente es ahora”. En Kira Kariakin hay un misticismo de la cotidianidad y de la vivencia. Eso está a flor de piel en su palabra. Acercarse a su experiencia vital y personal supone descubrir a una autora que tuvo estancias de años en el Lejano Oriente y en África. De este modo, en su mirada está la impronta de tantos cielos y tantos mundos. Ello quizá sea el elemento que permita detonar esa rítmica de su poesía que es entrecortada y que en vaivén constante apela ultimadamente al flujo del devenir, al balance del cambio.

Hay también una dimensión fragmentaria en su trabajo; una constelación en la que el significante remite a muchísimos significados de manera simultánea. Así, por ejemplo, la autora sentencia “vivo aislada / bajo tu bóveda permanente”. En ese territorio de lo múltiple conviven los diversos rostros de Kira: la bióloga, la poeta, la viajera, la editora y la mujer cuyo dolor rompe pieles. Su voz proviene de la madurez y la reflexión excelsa, de forma que hay un cierto escepticismo en su trabajo, un realismo último que paradójicamente es salvación. De este modo lo expresa cuando escribe “y es que evito encandilarme / con falsas iluminaciones”.

El simbolismo profundo está explícito en esta obra. El leitmotiv de la poeta en cuanto a las mariposas es evidencia de ello. En el caso de esta escritora es indudable el Ser que surge de la metamorfosis, que hace alma a través de la alquimia. Un hondo dolor indecible y aspectos últimos de la condición humana nos deja su poesía. Y es que el sentido definitivo de esta poeta es la voz que recrea a la realidad inmediata para parir un mundo nuevo. El propósito vital de Kira es la palabra y ese estado singular que implica ser portadora de ella. Así, con toda claridad eso queda patente cuando escribe “ardiendo / todo tiene sentido / cuando el fuego / trabaja sin pausa / y me consume / perenne”.

En medio del blanco no está exento de ciertos matices en que es obvio lo sensual. Ello es parte inherente a la mixtura que se da en esta pieza; una rica exuberancia donde la palabra arde y resuena una y otra vez en el lector. He ahí, en esa totalidad de tópicos, donde se halla el gran valor de esta obra que ha resultado de la mirada, a la vez fugaz y eterna, de la escritora que viaja y que huye. Ésa pareciera ser la única posesión, en cierto modo tangible de esta autora y así lo expresa cuando enuncia ese “poseyendo solo el viaje”.

Asistimos con este libro de Kira Kariakin a la epifanía del alma y de la mujer, al misterio siempre por develar del viaje de la vida, condición intrínseca a lo humano. En esta poeta cotidianidad y trascendencia son una.

 

 

En medio del blanco

Kira Kariakin

Oscar Todtmann Editores.

Caracas, 2014.