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La Paciencia: Edie Sedgwick, la musa underground de Andy Warhol

Edie Sedgwick / foto tomada de cosmic-orgasm.com

Edie Sedgwick / foto tomada de cosmic-orgasm.com

“En el año de 1965, la diva, imbuida en esa atmósfera de fiesta permanente, se involucró con Andy Warhol y se convirtieron en una suerte de pareja superstar”

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La experienciade Edie Sedgwick (1943-1971) no tuvo precedentes y fue en extremo alucinada y vertiginosa. En efecto, para esta mujer norteamericana, nacida en “cuna de oro”, la vida fue un frenesí de tormento, adicción y descalabro; una brevísima vivencia que ha sido resignificada por la crítica en la forma de fenómeno artístico.

Ante la pregunta de si tuvo acaso Sedgwick conciencia real de lo que acontecía en su vida y de las repercusiones que tal experiencia tendrían en el contexto de las artes a nivel mundial, pienso que difícilmente ella tuvo tiempo de analizar lo ocurrido consigo misma, si se toma en cuenta que su existencia temporal fue en extremo breve y distorsionada y ya a los 28 años había fallecido. De igual forma, desde la perspectiva del adicto –que fue en efecto su caso– su toma de decisiones se dio desde el impulso y la aglutinación de los sentidos. Su realidad fue, de hecho, hiperbólica.

Remontándonos a su niñez nos topamos con que la pequeña Edie creció en la finca de una de las familias más poderosas de los Estados Unidos. Ella habitaba una “campana de cristal”. Ya en este punto la vivencia de la diva se tornó francamente irreal. Asimismo, hay información en relación a que otros miembros de su familia tuvieron problemas psiquiátricos, al igual que el padecimiento de la enfermedad adictiva.

Las conductas de la Sedgwick fueron siempre disruptivas y ya muy joven se trasladó a Manhattan donde habitó el lujoso apartamento de su abuela e inició una vida de derroche, de juerga permanente y, sobre todo, de consumo masivo de sustancias. A pesar de tener apariciones frecuentes por esos días en revistas como Vogue y Life, la propia industria de la moda era cautelosa con ella debido a que para ese tiempo había un cierto tono de rechazo frente a figuras de la clase alta que tuvieran serias implicaciones con drogas.

En el año de 1965, la diva, imbuida en esa atmósfera de fiesta permanente, se involucró con Andy Warhol y se convirtieron en una suerte de pareja superstar. Eran la sensación de todo el mundo y estaban en todos los eventos del momento. Incluso, ella acomodó su pelo como el de él. Sin duda alguna que esa dimensión de lo in, que ambos representaron no estuvo exenta de las reacciones histéricas de un público que incluso se desmayaba frente a ellos.Fue así como la joven devino en estrella del Factory de Warhol, protagonizando algunos de sus filmes experimentales como Poor Little Rich Girl (1965), Outer and Inner Space (1965), Prison (1965) y Kitchen (1966).

Eventualmente la dupla entre Warhol y Sedgwick se rompió, motivado en buena medida por los comportamientos erráticos de la joven, quien estaba sumida en un frenesí de todo tipo de sustancias. En este punto ella empezóa frecuentar cada vez más el Chelsea Hotel donde para la época vivían una cantidad de superestrellas. El creciente desasosiego que vivía la llevó a intensificar su amistad con Bob Dylan y con la mano derecha de este, Bob Neuwirth; con quien llegó a tener un cierto tipo de relación emocional. No obstante, uno de sus quiebres mayores se produjo en el momento en que empezó a imaginarse una suerte de relación amorosa ficcionalcon Dylan, probablemente causado por algún tipo de psicosis inducida por consumo de tóxicos. Lo cierto es que un buen día cuando Sedgwick hablaba de este seudo idilio, Warhol le comentó que Dylan se había casado en secreto. Lo siguiente fue el abandono definitivo del Factory de Warhol. Era el año de 1966. Vinieron entonces una serie de internaciones en diversas instituciones siquiátricas  a raíz de que la estrella visitase a su familia para la navidad de aquel infame año.

Ya para ese instante la obra de la musa estaba concluida dado que esa vivencia meteórica, en la que se habían producido innumerables registros audiovisuales, era un hecho. La resignificación de esa vida disoluta en la forma de fenómeno estético incluso quedaba muy clara cuando el propio Warhol pidió a Lou Reed que escribiese la canción Femme fatale (1967) por ella. Los siguientes fueron los últimos años de la artista en los que conocería a quienfue su marido durante una internación psiquiátrica.

En julio de 1971, en uno de los tantos giros que asume la enfermedad adictiva, Sedgwick se mantenía consumiendo barbitúricos recetados por el médico, a pesar de que argumentaba que no bebía y “no se drogaba”, arguyendo que lo que tomaba era por indicación clínica. La noche del 15 de noviembre asistió a un desfile de modas en el Santa Barbara Museum y luego, en el agasajo posterior, fue agredida verbalmente por una persona que denigró de su enfermedad adictiva. Ella entonces llamó a su marido quien la fue a buscar. Ambos fueron a casa a dormir y en la mañana siguiente, este halló el cuerpo sin vida de la diva. Había fallecido por sobredosis dejando tras de sí la impronta de la inmortalidad.