• Caracas (Venezuela)

Papel literario

Al instante

Oscar D'Empaire: Artista, protector de las artes y diplomático

Oscar D'Empaire / Foto cortesía Centro de Bellas Artes de Maracaibo

Oscar D'Empaire / Foto cortesía Centro de Bellas Artes de Maracaibo

Marabino de nacimiento, recibió en 1984 el Segundo Premio de Escultura en el V Salón de Artes Plásticas de Occidente (Mérida). Falleció en su ciudad natal el pasado 17 de junio

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Nadie hubiera pensado en Maracaibo, en ese mayo de 1956, que la cultura zuliana estaba a punto de dar un vuelco. Acostumbrados a los parámetros caraqueños la inauguración del 1er. Salón d’Empaire sería el punto de partida para que los zulianos empezaran a generar su legado al país. Ciertamente había una tradición de arte colonial y de los artistas primigenios zulianos, pero ellos eran desconocidos  en  el resto de Venezuela.

Un joven, de apenas veinticuatro años había inducido a su padre, el próspero comerciante Carlos Julio d’Empaire, para que emulara los Salones Planchart de Caracas. Ambos vendían los carros más deseados del país (Chevrolet y Cadillac), y sería en los salones de esa concesionaria en Maracaibo –al igual que se hizo en Caracas, en 1948–, que se aperturan los Salones d’Empaire de arte. Acostumbrados a museos y espacios acordes nadie imagina que dentro de una exhibición de automóviles se colocaran pinturas y esculturas. Sin duda, llamaría clientes al sitio. Y así fue.

Al joven Oscar, su padre lo había enviado a estudiar Administración comercial al Saint Francis College, en Pennsylvania, USA. Pero a Oscar d’Empaire (1930-2016) nunca le interesó el comercio. Sin embargo, la idea de Oscar tuvo sus migas, y los Salones d’Empaire permanecerían desde  1954 hasta 1969. Su huella aún se percibe.


El juguete de Torquemada, 2009, Oscar D'Empaire / Foto Ricardo Armas

Don Carlos Julio tenía un fino olfato para los negocios. Sus padres y abuelos habían sido prósperos comerciantes, de origen francés. Fue diputado por el Edo Zulia. Presidente del Concejo Municipal de Maracaibo, Presidente de Fedecamaras y Consecomercio del Zulia. También construyó el muelle de Lagunillas para instalar “Translacustre”, una empresa  de ferris que trasladaba a los usuarios, desde Maracaibo a Lagunillas –en pleno auge del petróleo en el Zulia. Era accionista del Banco de Maracaibo, pero además promotor del primer equipo de beisbol del Zulia y del Cuerpo de Bomberos. Oscar contaba que su padre importaba los carros a Maracaibo y desde allí los llevaba, por tierra, al Edo. Táchira, donde llegaban abollados por el difícil camino, pero todos los compraba Eustoquio Gómez -quien era Presidente del Estado Táchira. Fue el primero en colocar aire acondicionado a su negocio en Maracaibo. Pero tuvo que retirarlo, los clientes huían despavoridos ante tanto frio.

Oscar era el mayor de una familia de ocho hermanos, producto de la unión de  Don Carlos Julio con Doña Consuelo Belloso de d’Empaire. Oscar fue el primer nieto de Don Manuel Belloso Nava. Fundador de la Botica Nueva de Maracaibo –creador de la Emulsión Pasteur y la Crema Egipcia. La Crema Egipcia tuvo tal éxito que se vendía en todo el país como una crema blanqueadora, eliminadora de cicatrices y pecas. Fue además de empresario y banquero, un gran filántropo. En 1925 construyó un edificio de cuatro pisos, el más alto de su época en Maracaibo, donde por vez primera se instaló un ascensor, y funcionó la primera tienda por departamentos de Maracaibo. Paralelamente, promovía la Fundación Belloso, para obras de caridad y divulgación cultural.

Oscar  –heredaría la vena y el físico de su abuelo Manuel–, se casa con Maider Etcheverry.  Le siguen, en ese orden sus hermanos, Graciela casada con Gonzalo García Méndez, Carlos Enrique casado con Josefa Villasmil, Masula casada con Harry Mannil, Alicia casada con Federico Hands, Ernesto casado con Mariela Parra. Consuelo contrajo nupcias con Abraham Chumaceiro -también coleccionistas de arte y Carmen Cristina se casó con Julio Paván. Posteriormente, Harry Mannil se involucraría justo con su esposa Masula –ambos destacados coleccionistas de arte y de precolombinos, en la animación de los Sálones d'Empaire.

Los salones Planchart: Precursores

Los Salones  Planchart fueron los precursores de los salones de arte en Venezuela, y en ambos surgieron diferencias notables. Los Salones  d’Empaire –poco a poco–, se fueron profesionalizando y terminaron siendo jurados personalidades nacionales e internacionales como Carlos Raúl Villanueva, Gastón Diehl, Alejandro Obregón, Simón Alberto Consalvi, José Gómez Sicre, Marta Traba, Roberto Guevara. De ahí surgieron los nombres de Francisco Hung, Elsa Gramcko, José Antonio Dávila, Víctor Valera, Renzo Vestrini, Manuel Quintana Castillo o Roberto Obregón.

El éxito de estos salones impulsó a Oscar d’Empaire y a su padre a algo mucho más ambicioso y permanente. Maracaibo –con el auge petrolero–, necesitaba un nuevo teatro y un Ateneo.  En 1963 se propusieron crear el Centro de Bellas Artes y el Teatro de Maracaibo. En la Escuela de Bellas Artes –los jóvenes no solo obtendrían los conocimientos docentes básicos, sino que serían formados de manera integral, con sensibilidad en la cultura, los deportes y los idiomas. La iniciativa surgió en 1973, esta vez con el apoyo de José Antonio Hands. Oscar consiguió la donación de los terrenos por parte de las petroleras Shell y Creole y se inició la construcción del Centro de Bellas Artes de Maracaibo –que sigue siendo el lugar brillante de siempre–, a pesar de las actuales dificultades económicas. Con su hermana Masula promovieron los talleres goajiros de tapices “Mali-Mai” y hasta su cierre en 1994, fueron sus principales animadores.

Un detalle relevante es que, por tradición familiar, que se remonta a Don Carlos Julio, Oscar y ahora su hijo Alfredo, han sido Cónsules ad-honorem de Dinamarca, en el Zulia. Un asunto que no es poca cosa, ya que solo las personalidades locales, con méritos notables en la sociedad en donde cohabitan,  pueden ostentar ese mérito. Los daneses practican lo que se denomina "Ley de Jante" (janteloven, en danés), la cual exalta los valores de la modestia y la humildad. Los daneses desaprueban que nadie se considere mejor o más inteligente que los demás. Exaltan los valores de la igualdad y de unión con la familia.

El Centro de Bellas Artes fue la sede de la primera exposición individual de Jesús Soto,  Marisol Escobar,  Roberto Obregón, Francisco Salazar. Y también expusieron ahí Alejandro Obregón, Henry Moore, Francisco Narváez, Rogelio Polesello, entre muchos otros.

Con ese interactuar permanente entre artistas, viajes, un gusto sibarita por la vida y la cultura Oscar comenzó a hacer una colección de arte para su padre, así como la propia. Viajó por todo el occidente buscando piezas coloniales y objetos de la memorabilia. Oscar coleccionaba de todo. Como era un ajedrecista apasionado –fue promotor de esta disciplina en el Zulia–, poseyó una colección de más de cien juegos de ajedrez. No era una colección sistemática y ortodoxa, sino esas colecciones en donde la búsqueda por la excelencia y la estética es lo que atrapa. Una vez le ví una hermosa colección de conchas de mar. A nuestro juicio, es la primigenia colección que inicia un niño. Me comentaba que se iba a las playas de Adícora (Edo. Falcón) a un lugar donde existen las más bellos de estos moluscos. Accidentalmente, allí se consiguió con una pareja de estadounidenses que tenían una venta en California especializada en ese rubro. Le preguntaron si conocía a alguien en Venezuela que las coleccionara. Oscar les respondió: Creo que el único coleccionista de conchas de mar que hay en este país lo tienen al frente.

Ese interactuar con arte y artistas impulsó la sensibilidad de Oscar d’Empaire y desde 1980, empezó a realizar sus ensamblajes. Su primera exposición la realizó en 1980, en el Centro de Bellas Artes y la Galería Estudio Actual en Caracas. Era un hombre adulto. Sobre todo para quien se inicia en un oficio que, generalmente, se empieza muy joven, pero su capacidad de análisis y sensibilidad le hizo superar muchos pasos. De esta manera se convirtió en el maestro del ensamblaje en Venezuela. Había antecedentes importantes: Mario Abreu, Miguel Von Dangel, Carlos Zerpa. Lo hicieron Alejandro Otero, Carlos Raúl Villanueva, Alberto Asprino, Ricardo Benaim o Jesús Cavigilia.  Pero d'Empaire  hace del ensamblaje su leit motiv, y empieza a incorporar en esos materiales los objetos que había recolectado toda su vida, caracoles, antigüedades, objetos en desuso. En todas ellas hay un signo. El molde del zapatero de madera es la huella del hombre, su paso por esas piezas. La memoria indeleble.

Su esposa Maider –quien siempre fue el ángel silencioso y cómplice de Oscar–, nunca se opuso a ese sentimiento filantrópico y artístico de su marido. Ni a que la casa estuviera ocupada por todo ese cachivachero. Una vez su hermano Carlos Enrique le dijo: No sé si alguna vez obtendrás reconocimiento por esto que haces. Pero si deberían darte la condecoración del IMAU (Instituto Municipal de Aseo urbano) por andar recogiendo toda la basura de Maracaibo.

La palabra assemblage viene del francés y significa juntar, unir. Es pues una suerte de arte amoroso en la medida que fusiona otredades. Y al igual que en cualquier relación amorosa el ensamblaje será exitoso en la medida en que las mezclas congenien. De tal manera, que el artista del ensamblaje se convierte en un alquimista magnífico que procesa desechos para convertirlos en arte. Añadiría que nadie más apropiado para hacer uniones que el hombre que promovió el arte zuliano a niveles excelsos.

En treinta y tres años de producción Oscar  realizó exposiciones de las cosas que le motivaban: el ajedrez, los libros, el coleccionismo, el abecedario, las antigüedades, el hierro, la madera. No  tuvo límites para reinventarse.

El día 16/6/2016 se nos fue el hombre bueno y generoso. El artista sensible. Hemos conocido miles de artistas nacionales e internacionales. Algunos más creadores que otros. La mayoría siempre solidarios con la sociedad –a la hora de donar una obra suya para obras de caridad–, pero ninguno con la humildad, calidad moral, compromiso social con su entorno y al cual se suma el talento creativo. Venezuela ha perdido uno de sus hijos  que nos reconcilia con una sociedad en la cual pareciera que se ha perdido la brújula. Pero el ejemplo de Oscar d'Empaire dejó una huella indeleble, física y moralmente, en Venezuela.