• Caracas (Venezuela)

Papel literario

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Montaje: A partir de Diómedes Cordero

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Si en Un cierto regreso, el primer libro de cuentos del narrador, cronista y ensayista Alejandro Padrón, la figura del escritor y las pulsiones y registros de la escritura parecían convertir la experiencia literaria en la única forma de experiencia posible, al extremo de anular la experiencia de lo real, y en Mundo perdido, su anterior libro de cuentos, la experiencia de lo neorural determinaba la diégesis realista la recuperación del cronotopo de la infancia del narrador,  en El espejo de Ut-Talem (Barcelona, España: The Folio Club, 2014), la literatura operaría sobre los confines inestables de lo literario, llegando quizá a reinventar la propia categoría. Todo se crea a partir de la literatura. Lo real sólo puede ser reinventado literariamente. La reinvención literaria del mundo podría no ser garantía para que en el futuro vaya a haber lugar para lo literario. Padrón se revela como un narrador que pareciera no sólo negar la repetición como procedimiento referencial y formal de su narrativa sino que se niega a repetir mecánicamente los modelos de los artefactos literarios y sus complejas y  diversas estrategias de representación que sustentan las narraciones de El Espejo de Ut-Talem. De la metaliteratura y sus variaciones versarían los diez cuentos de variada extensión de El Espejo de Ut-Talem.

“Fin de mundo” dedicado a César Aira podría ser considerado como una historia en homenaje a la poética del continuo, señalada por Sandra Contreras (Las vueltas de César Aira), como estrategia narrativa del orden y la velocidad de los acontecimientos del relato. Sin interrupciones. “Nunca imaginé que el fin del mundo iba a llegar tan pronto. El lanzamiento de bombas de destrucción masiva y los experimentos atómicos en los océanos, me permitieron conocer los peligros que corríamos los habitantes del planeta, pero jamás pensé que el final estaba a la vuelta de la esquina. Y hablo del final porque ya se sabe que, en los próximo días, moriremos todos”. Acontecimiento, velocidad, continuidad, variación. La fagocitosis literaria apocalíptica, extrema, estética: “De pronto se me ocurrió una idea. Saqué de mi biblioteca un estuche grande y extraje un hermoso ejemplar de El Quijote completamente nuevo (desde mucho tiempo atrás coleccionaba ejemplares de esa obra maestra) empastado en fino cuero que muy bien podía ser de vaca o cordero. Olía a gloria. Lo hojeé, y lo deposité con cuidado dentro de la olla. Me senté  a esperar el tiempo de cocción necesario”

“Congreso orbital” convierte a Enrique Vila-Matas en profeta literario: “Y del mismo modo que ningún imperio –como ningún crítico- dura siempre, no sería extraño que las campanas para todas las estaciones espaciales procedieran también de Praga. De ocurrir eso, estaríamos en el fondo ante una buena noticia. Desde la vieja Europa con un nuevo y superior talento de orden kafkiano estaría demostrado que hicimos bien al no guardar tanta lealtad a los supuestos límites de la inteligencia y creatividad humanas, que hicimos bien al no haber impedido a nosotros mismos ir más allá de Shakespeare”. Aunque “sigue siendo Pekín y no Praga, el líder en la carrera de las estaciones espaciales”, una nota curiosa en los anales de estos congresos, da razón literaria al escritor, independientemente de su ceguera de la ciencia ficción: “Estación orbital de Gar Dzong, 7 de abril de 2083. Primer Encuentro Espacial de Escritores Terrícolas. (El texto anterior, del escritor Mo Zhang, es una traducción hecha directamente del chino al español por el conocido traductor César Augusto Aira, bisnieto del famoso escritor argentino, quien también fue galardonado, como Vila-Matas, con el Premio Nobel de Literatura)”

“El método Aira” busca infructuosamente la última novela publicada del escritor argentino. La proliferación editorial de Aira parece no tener otro fin que el de él: “En consecuencia, ninguna persona podrá leer la última novela de César Aira, porque podría suceder que escribiendo el final de alguna de ella, él decidiera emprender por voluntad propia el desconocido viaje que nos espera a todos”.

“El espejo de Ut-Talem” encuentra el manuscrito de la única novela de nombre homónimo que escribió Jorge Luis Borges, y que representaría la venganza de su ama de llaves, ante el acoso de la viuda María Kodama, a través de uno de los artificios narrativos preferidos de Borges: un espejo biselado.

“El otro Velázquez” falsifica y sustituye “Las Meninas” por una copia de un aprendiz de pintor obsesivo, en el que sobresale una reinterpretación paródica del famoso primer capítulo de Las palabras y las cosas, en el que Foucault analiza el famoso cuadro de Velázquez.

“Ishiguro en casa” transforma la escritura de una performance matrimonial doméstica en torno a la novela Nunca me abandones, del narrador japonés, en la que la esposa del narrador cede ante la curación representada por el relato mismo de la performance: Al salir de la ducha no la encontré en la cama. La novela de Ishiguro, y la discusión con ella, me precipitaron hacia el ordenador para escribir este relato. […] -¿Qué haces amor?, dijo con una vocecita de mosquita muerta. –Escribo, le contesté con frialdad. Se me acercó por detrás y me abrazó. Me dio un beso en la mejilla, y se ausentó de nuevo. Yo me quedé pensando que la literatura a veces posee poderes curativos, y la escritura, muchos más”.

“Los expertos” narra en clave inicial del Kafka narrador la mudanza absurda, inesperada e involuntaria operada mediante la violencia desenfrenada de unos operadores desconocidos, que deriva en la violencia política de un secuestro, que padece un matrimonio de clase media. Política y violencia, sexo y violación, como posibles alegorías nacionales.

“Mi reencuentro con Amelia” representa la desaparición y el exterminio y el robo de niños de las víctimas de las dictaduras, desde la voz de un cadáver narrador: “Más tarde vi a Amelia que era lanzada desde una furgoneta, cayó cerca de mi cadáver. Sentí un gran alivio al estar juntos de nuevo. Me extrañó no verla embarazada. Nos miramos con cierta compasión, ella tenía sus ojos tristes y ensombrecidos. Me regaló una de sus sonrisas habituales. Se recostó de mi hombro y me informó sobre la suerte de nuestra hija recién nacida, sentí alivio, mientras continuaban cayendo sobre nosotros los últimos asesinados”.

“La lectura cósmica” revela el envejecimiento de un lector, producido por lectura de un periódico en el que las páginas contienen todos los tiempos: el pasado, el presente y el futuro: “En la parte superior derecha de la página izquierda se distingue la fecha de hoy. A la izquierda de ella, claro está, si pasamos las páginas, se encontrarán todas las fechas anteriores hasta el primer ejemplar publicado de este diario. A la derecha de la fecha de hoy aparecen las fechas futuras de quien sabe hasta cuando. Nadie puede predecir la vida de un diario en el tiempo. Algunos han durado años pero esté no es tan antiguo como parece aunque se acerca al medio siglo”.

Y “Noticia criminis”, da noticia del juicio abierto “por noticia criminis, contra los herederos de Roberto Bolaño por los herederos de la Librería Cristal de México”. En “¿Quién es el valiente?” (Entre paréntesis) Bolaño recuerda la causa que provoca el juicio: “Los libros que más recuerdo son los que robé en México DF, entre los dieciséis y los diecinueve años, y los que compré en Chile cuando tenía veinte, en los primeros meses del golpe de Estado. En México había una librería extraordinaria. Se Llamaba Librería de Cristal y estaba en la Alameda. Sus paredes, incluso el techo, eran de vidrio. Vidrio y vigas de hierro. Examinada desde fuera, parecía imposible podre robar un libro allí. Sin embargo la tentación, de hacer la prueba pudo más que la prudencia y al cabo de un tiempo lo intenté”. Un asunto judicial que a Bolaño posiblemente le hubiera parecido digno de un cuento.

Alejandro Padrón cumpliría en El espejo de Ut-Talem un sueño palimpséstico: narrar desde la promiscuidad literaria. A partir de.