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Minificción de los jueves: Nana Rodríguez Romero

Nana Rodríguez Romero

Nana Rodríguez Romero

(Colombia, 1956). Narradora, ensayista y poeta. Es autora de una de las primeras teorías de la minificción: Elementos para una teoría del minicuento (1995).  Ha publicado varios libros de poesía y ensayo. Sus minificciones, finas y delicadamente cinceladas están publicadas en  La casa ciega y otras ficciones (2000);El sabor del tiempo (2000) y Efecto mariposa (2004)

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Des-Almadas

Al maestro Carlos Ruiz

¿Si sabes que uno de los temas de discusión de los Padres de la Iglesia era averiguar si las mujeres tenían alma? Le preguntó escandalizado y en voz alta.

Pues uno que las conoce, sabe que no. Le contestó con un suspiro hondo y la mirada trémula.

 

Tú, Claudio

En el pasado, la Pitonisa dijo a Claudio: Cuando tu lengua haya muerto, a los 19 siglos, en el futuro, hablarás y tus palabras cobrarán vigencia para esa remota humanidad.

Siglos después, Robert Graves,  hizo cumplir la predicción.

 

El sabor del tiempo

En el siglo XVII, M. de Villager, angustiado por la oscuridad de la noche y la imposibilidad de calcular el paso del tiempo en sus desvelos, inventó un reloj de tacto cuyas manecillas marcaban las horas con un dispositivo que contenía el sabor de las especias en lugar de los números.

Así Villager, si bien no podía ver los números, se hizo un experto catador del tiempo. Una noche al estirar la mano para saber qué hora era, se sorprendió pues no pudo reconocer ese extraño sabor en uno de sus dedos.

Mucho después pudo comprobar que el tiempo en su infinitud, a veces se hace empalagoso.

 

Sed

Si para Platón el tiempo es una imagen en movimiento de la eternidad y Carlos Argentino tiene un aleph en el baúl de su casa, ¿qué hago yo bebiendo el tiempo inútilmente hasta morirme de infinito?

 

Ajedrez

Se dice que el juego del ajedrez originariamente era una técnica de adivinación que interpretaba el resultado de la batalla entre las fuerzas eternas del ying y del yang.

Más tarde en Praga, con la humedad de un sótano como testigo, un hombre de ojos triste vislumbró el ajedrez como un castillo habitado por reyes, damas, caballos y alfiles invisibles, custodiados por peones sonámbulos y torres que no duermen. Mientras en Buenos Aires, con fervor, un hombre de ojos que miran al infinito, poetizó que Dios mueve al jugador y este a la pieza... ahora, yo solitaria, en el silencio de una ciudad sumergida, sobre mi cuadrícula de luces y de sombras, veo cómo el caballo traza una ele movido por mi mano y, relincha como una señal de la escritura de Dios, deseoso de que algún día esta secreta partida pueda finalizar en tablas.

 

Al pie de la letra

Un poeta críptico se hizo famoso porque acostumbraba poner notas a pie de página a sus poemas.

Con el tiempo, los lectores ansiosos compraban sus libros para gozar la poesía que brotaba silvestre, de sus notas a pie de página.

 

Paraíso americano

Americo Vespucio creía que la tierra de Indias era la sede del muy conocido paraíso terrenal, pero tres cosas le sembraron la duda:

Hasta ese momento, Eva no le había ofrecido la fruta y eso que andaba por ahí toda desnuda y provocativa; la serpiente era tan monstruosa que fue capaz de comerse al padre Adán, y la gran riqueza de la fauna le hizo pensar que todos esos animales no podrían haber cabido en el arca de Noé.

 

El Astrolabio

Cierto científico, acostumbrado a poner en práctica sus conocimientos, tomó el astrolabio para medir la distancia entre sus éxtasis amorosos y los de su amante.

Pudo comprobar que su amor era infinito, pues el sólo contacto de los labios, los enviaba directamente a las estrellas.

 

Torres del Silencio II

Tras el derrumbe, una polvareda de silencio se levantó sobre a ciudad.

Las piernas de arcilla del gigante, quedaron al descubierto. Los muertos en sus torres de eternidad aún no saben quién envió los pájaros de fuego que apagaron su luz antes del mediodía.

 

Concepto de Identidad e Infinito

A Manuel Suárez

Al filo de la madrugada, rodeado de tratados de astronomía, física cuántica y topología, con las manos sobre la frente, asombrado ante la curvatura e infinitud del espacio, de los millones de soles y de galaxias que pueblan el universo; los agujeros negros, la antimateria, el tiempo, levantó los brazos aterrorizado y gritó a su compañera:

–¡Eloísa, Eloísa, no somos nada!¡No somos nada! Ella, entre dormida y despierta le contestó:

–¡Claro, si usted siempre me ha negado! Y volteó la espalda para continuar durmiendo.

 

Sueño que sueña

Si se reunieran los sueños que los hombres tienen durante un período determinado, se vería surgir, una imagen exactísima del espíritu de ese período. Decía Hegel.

Anoche soñé que transitaba por una avenida. Al detenerme frente al semáforo, un caballo brioso, batió la cola y encendió las luces direccionales ubicadas justo en medio de sus flancos. El jinete que lo montaba disparaba con frenesí a la luna.

 

A-Luna

Después de luchar toda la noche, el hombre recogió su ropa húmeda de sal y se marchó. No pudo beber el agua de la luna.

 

La sorpresa de K

Franz Kafka al golpear la puerta del castillo de la ley y al ver cómo una muralla infranqueable se levanta ante sus ojos, se transforma en cucaracha ante la mirada aterrorizada del centinela. Se escurre presuroso por una de las ranuras de la puerta.
¿Qué encontraría el gran escritor al atravesar el umbral y enfrentar el oscuro rostro de la ley?

 

Efecto Mariposa

En sus años de juventud el aprendiz de pintor anhelaba con vehemencia ser un gran artista reconocido, pero fue rechazado en dos oportunidades por la escuela de Bellas Artes de Viena. Desilusionado y rencoroso, se marchó de allí y durante algunos años sobrevivió vendiendo sus acuarelas a los judíos. Se prometió a sí mismo ser alguien importante para el mundo.

Años después, sería el autor del más grande holocausto que haya podido recordar la humanidad.