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Papel literario

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Minificción de los jueves: María Cristina Jiménez

María Cristina Jiménez / Foto sherezade.cl

María Cristina Jiménez / Foto sherezade.cl

Chile, 1955. Profesora universitaria, narradora, poeta. Ha publicado: “Flor de Cemento” (1991); “Androlatría” (1995);  “Caos en la Palomera” (2000) y  “Primera Persona Plural” (2012)

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Adiós

Apretando los dientes y haciendo esfuerzos por no llorar, la vio alejarse con otro. Cayó en cuenta de que nunca más se luciría con ella despertando la envidia de los muchachos del  barrio. Primero la soñó y luego fue suya. En ella descargó a diario la excitante energía de su juventud. Tenía el orgullo de haber sido su dueño por un par de dichosos meses, pero a los doce años, Sebastián, frente a un cortaplumas, tuvo que entregarla. Era demasiado linda su bicicleta.

 

Genética

Me preguntó dónde quedaba la calle que estaba anotada en el pequeño papel que tenía en su mano. Caminando a su ritmo y ofreciéndole el brazo para que se apoyara, lo conduje a la dirección que leí. Dijo que andaba buscando a su nieto que no veía en veinte años. Al doblar la esquina lo encontró. El joven puso un cortapluma en mi cuello y tuve que entregarle  la billetera.

Era su nieto. Tenían los mismos ojos.

 

El último informe del reino

El último informe del Reino Desunido, no incluye el sentir de una de sus súbditas más leales y abnegadas.

Este es:

1.- Mis aposentos están ordenados y huelen a limpieza.

2.- Compro y como lo que me gusta.

3.- No escucho o escucho la música de mi agrado.

4.- Ahora lo mío es de verdad mío.

5.- Recuerdo pocas veces que estoy medio gorda y medio vieja.

6.- No tengo que ocultar los moretones.

Y por último,

7.- No detesto a las otras; les estoy muy agradecida.

Firma: la renovada doncella imperfecta.

 

Noche de sueño largo

Mi papá me saca de la cama y baja corriendo las escaleras conmigo en brazos. Tropieza con las botellas de pisco que mi mamá dejó en el suelo, al lado del sillón donde se quedó dormida con ropa y todo. Aunque está oscuro, la veo entre el polvo y los pedazos de techo que se sueltan.

Ya pasó el terremoto y estamos todos en la calle, menos ella. Quiero ir a buscarla. No debe saber qué pasó y tiene que estar asustada, pero mi papá dice que no, que debe estar durmiendo todavía.

 

S.O.S

¿Quién le puso ese nombre  a mi santuario? ¿Dónde se ha visto que la Virgen esté encerrada? ¿Desde cuándo que las vírgenes duermen en una cama? ¿Dónde está mi gruta? ¿En qué idioma está hablando el Espíritu Santo? ¿Qué dicen estos hombres? ¿Es que son de una secta satánica?  ¿Es que  quieren sacrificarme como lo hicieron con mi hijo? ¿Por qué tiene una jeringa? ¿Tengo que tomarme esas cápsulas? ¿Es veneno? ¿Qué olor tiene el agua? ¿El letrero decía Hospital Siquiátrico? ¡Por favor… llamen a José!

 

Pizza vegetariana

Yo era la masa y tú el horno que calentaba mi cuerpo.  Transformada  en tomate tu cuchillo sacaba mi ropa dejándome en carne viva. Las pequeñas hojas de orégano caían sobre mí como caricias de tus dedos haciéndome estremecer. Tu queso fundido tapaba las aceitunas negras.

Eran tiempos vegetarianos detestablemente felices; tu calor también calentaba otro tipo de comidas.

 

Un pastel para mi amiga.

Amiga: te mando el pastel que te prometí. No te lo comas con el guatón fome de tu marido. Ahí no vas a quemar ninguna caloría y no lo horneé para que se pierda en la guata de ese estúpido. Mejor será que, cuando él esté trabajando, invites al Lucho, lo lleves a tu dormitorio y coman y tiren, coman y tiren, coman y tiren, coman y tiren.

Si el Lucho no puede ir, cómelo sola. Después de todo, como decía mi abuelita, la gordura es parte de la hermosura.

Cariños amiga linda.

 

Culpables

La mamá grita como loca y tira toda la ropa del papá a la calle. Él le responde con garabatos mientras recoge sus cosas. Ella le pega combos en la espalda. Mi papá se endereza, le da un empujón y ella cae cerca de nosotros. Le ayudamos a pararse. La mamá le araña la cara. El papá patea la tele. Salta el florero y nos llega agua con vidrios a las piernas.

Mi hermano chico y yo nos vamos a un rincón. Les grito que no peleen más, que nos vamos a portar bien. El Toño dice que sí con la cabeza mientras hace sonar muy fuerte el chupete.

 

Período Resilúrico (*)

Cuenta  la post-historia que dos insectos conversan en una esquina, de la plaga que últimamente ha invadido la ciudad: los humanos. Pululan por todas partes, despedazan la fruta de los árboles, copulan en  cualquier lugar. Los matahombres y los humanicidas, no bastan. Hay que pensar en la manera de exterminarlos sin romper el equilibrio ecológico.

(*Período silúrico: era paleozoica donde hay abundancia de insectos)

 

Negación

Ahora soy:

Tortuga: me escondo bajo mi caparazón a meditar intensamente la vida.

Culebra: me arrastro por la tierra para saciar mis ninfómanas carnes.

Araña: escapo en forma rauda de mi cuasi asesino para reír a carcajadas debajo del guardapolvo.

Pero me niego a seguir siendo la obrera de este hormiguero.