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Papel literario

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Minificción de los jueves: Maikel Ramírez

Maikel Ramírez / Foto cortesía

Maikel Ramírez / Foto cortesía

Venezuela, 1976. Narrador, profesor universitario. Ha ganado premios de narrativa. Colabora con Digopalabratxt, Sorbo de Letras, Ficción Breve, Letralia, Apapacho Gallery y El Periodiquito

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Adiós, zombi, adiós

Cuando por la televisión informaron sobre la propagación del virus zombi, mi hermana y yo no pudimos sino maldecir nuestra mala suerte.  Escopeta en mano, salimos al patio para encarar nuestro infortunio con determinación y, me temo, que hasta con aires de nostalgia. No tuvimos que esperar un largo rato para ver su cabeza abriéndose paso entre la sábila que forraba aquella parte de nuestro jardín. Fui yo el primero en apuntar hacia su cráneo, luego lo hizo mi hermana. Fue duro, sobre todo por el método, pero tuvimos que asesinar nuevamente a papá.

 

Caperucita roja reloaded

“It´s evolution, baby”

(Pearl Jam: Do the evolution)

Atribulado por la suerte que correrán la Caperucita Roja y la abuela, el cazador remonta la colina que conduce a la cabaña donde pronto comparecerá el feroz lobo. Sortea con desafuero el río que amenaza con engullirlo hasta su vientre húmedo; aún resta atravesar la maleza detrás de la cual se eleva una humarada proveniente de la chimenea de la casa. De cara al sol, el cazador desenfunda su  rifle radiante y aguza sus sentidos para hacer fuego certero sobre la bestia. Pero dentro de la vivienda encuentra a la pequeña y a la anciana entre agudos sollozos y ceños patéticos, porque, como explican entrecortadamente,  los lobos se han extinguido y ya no podrán proporcionarle un final feliz al consabido cuento de hadas.

 

Tierra 2.0

Transfirió sus recuerdos dolorosos al pendrive. Conectado a su PC, el cyberataque del hacker liquidó la Tierra.

 

Instrucciones para dormir plácidamente

Desde que llegó al asilo, se afanó en contar ovejas para poner fin al insomnio que lo atormentaba. Pronto se percató de que sus intentos eran inútiles. Ahora no solo las cuenta, sino que también las destaza, confiado de que al menos se divertirá durante sus míseros desvelos.

 

Fábula del mono

Para asegurar su reconocimiento en la comunidad científica mundial por motivo de su recién creada máquina del tiempo, Marcos Sorín envió a su mono mascota al año 2100. De vuelta al presente, el pequeño primate fue interpelado por un equipo de académicos conformado para develar los acontecimientos que le depararía el futuro a la raza humana, pero los hombres de ciencia encontraron que el altivo animalito rehusaba decir palabra alguna; su argumento era simple y elocuente: era mono, no sapo.

 

Arde Troya

Conforme se acercaba el momento de dar por terminada mi máquina de viaje temporal, fue ella el destino que escogí. Sin sonrojo, reconocía que  siempre había ambicionado trepar por su cuerpo. Una vez allí, burlé la guardia de palacio y la arrastré a través de los tiempos, sin importar los derroteros que ellos nos depararían. Oh, Helena, atrás quedaron los cuerpos mutilados de tus queridos troyanos, y un pérfido caballo con diez años de retraso inútil.

 

Crónicas que vendrán

Nuestros antecesores lo habían pronosticado. Comenzó con grandes mareas en Europa. La nación de Shakespeare fue la primera en caer. Luego, seguirían otras naciones del viejo continente, como Francia, que fue devastada por el Sena. Asia practicó la resistencia más férrea, de cualquier manera les afectó las bajas temperaturas que se desprendieron de la masa de agua por doquier. Sobre el continente africano es realmente poco lo que podría decirse, ya que fue barrido en escasos días. América del Norte sucumbió con el agravante de los experimentos a los que sometieron al fenómeno climático y que igualmente tuvieron repercusión en el resto del planeta. Aquí, en semejanza al resto de América Central y del sur, fuimos perjudicados por la condición pobre de estas tierras. En esta ciudad, como se puede pronosticar, el aumento que gradualmente tomaba el lago de valencia se aceleró irreversiblemente. En fin, así desapareció la raza humana. Hoy, con algunas muestras de ADN, nos encontramos trabajando en la creación del primer hombre y la primera mujer que repoblaran el mundo y corregirán los errores cometidos por los humanos a través del tiempo, un hombre y una mujer que trabajarán por un mejor lugar donde todos coexistamos, un lugar que, ya sea por sus mitos o razones de apuestas científicas, les fue dado para habitar como especie, y que gentilmente compartieron con nosotros, las máquinas creadas que ahora forjarán a sus creadores.

(Extraído del volumen I de la enciclopedia Crónicas del futuro. P, 2. Año 2100. Xilexa 1: Editorial Robosapiens)

 

Más lluvia acompaña a la lluvia

Afuera, sobre el jardín inanimado, más lluvia acompaña a la lluvia, mientras que en la habitación del hotel él palpa rastros de su sudor acobijado entre las sábanas; desliza la palma abierta de su mano sobre el arroyo que surca la empapada seda; luego inclina su boca sobre la abstracta estampa de lápiz labial, abierta sobre la almohada, como alas color carmesí que se baten en pleno vuelo. Ha acumulado tanto dolor hacia este capítulo inacabable. Promete nuevamente, que, aunque estar junto a ella no sea el final que ha trazado el escritor, él la esperará en alguna venidera lectura o cuando algún lector hojeé las mismas páginas, que, pese a que no sabrá más nada sobre ella en las páginas restantes del libro, y por mucho que el escritor insista en que la olvide, él siempre esperará por ella.