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Minificción de los jueves: Juan Romagnoli

Juan Romagnoli, escritor argentino

Juan Romagnoli, escritor argentino

Juan Romagnoli (Argentina, 1962). Narrador. Es también onirólogo (especialista en sueños) y músico, pero en literatura se dedica únicamente a la minificción. Ha publicado “Universos Infimos” (2009) y “#ElSueñodelaMariposa” (2013), uno de los primeros libros de tuiteratura.

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Embestida

Solamente ver que el rinoceronte gira sobre sí y arremete en loca carrera hacia nuestra posición nos basta para saber que no habrá forma de evitarlo, pues el terror nos ha paralizado. Alguna vez nos hemos informado un poco, en alguna enciclopedia, acerca de este peculiar animal generalmente apacible, que transcurre sus días comiendo hierbas y arbustos, y a veces derribando árboles medianos para pelarlos de hojas con comodidad. Recordamos que puede pesar hasta tres mil quinientos kilos y vivir unos cuarenta años. Por lo general es solitario, salvo cuando forma pareja temporaria con una hembra en celo, o mientras la hembra amamanta y cría a su vástago. Les gusta mucho el agua, especialmente el barro, donde se revuelcan para refrescarse y a la vez protegerse de parásitos. Si lográramos rascar en nuestra memoria, como en el fondo de un frasco, comprobaríamos que poseemos alguna información más sobre este impetuoso animal, pero la tremenda embestida ocurre y aprendemos con crudeza instantánea que ni el más vasto conocimiento nos libraría del final inevitable.

 

Trampa

Una trampa es alguna especie de dispositivo o circunstancia previamente dispuesto y que oficia de nexo entre, cuanto menos, un cazador o trampero y una presa o víctima. El cazador apuesta al factor sorpresa. La víctima cuenta con sortear la trampa inesperada asistida por su instinto en permanente estado de alerta. La trampa es un oxímoron de fe y raciocinio por el cual se intenta manipular el futuro, ajustarlo hasta reducirlo a una única posibilidad: el éxito.

Veámoslo de éste modo: lo que se genera es un centro de gravedad que atraerá no sólo a la víctima, ya que una vez dispuesto el ardid, nadie ni nada estará exento de su fuerza centrípeta. Se trata de un nudo en el continuo espacio-tiempo, un complejo al estilo junguiano, que producirá una taza de atracción determinada, enlazando el mundo físico con el psíquico, más allá del principio de causalidad. Es esta última circunstancia la que vuelve caótico el resultado, hecho que trampero y presa por lo general ignoran.

Hay quienes sostienen que la Creación es una inmensa trampa.

 

Plegaria

–Discúlpeme la interrupción, Elizabeth, pero yo no opino así de ese amor del que me habla. Dice usted que era monótono, sin matices, pero yo creo que era realista. Dice usted que era poco ambicioso, sin embargo yo creo que era completo en sí mismo. Contra su opinión de que era chato, yo pienso que, a su modo, era espiritual. Y si, como usted dice, era infecundo, yo no creo que el único objetivo del amor tenga que ver con los hijos…

De todas maneras, y permítame sólo un momento más de su atención, Elizabeth, estoy de acuerdo en que un amor de esas características tiende a confundir los sentimientos y ahondar las dudas previas, pero no es suficiente prueba de que ha sido traicionado, de modo que no se lo debe dar por muerto.

Pero en fin, ya no sé qué más decirle para convencerla de mi punto de vista, Elizabeth. Por favor, se lo ruego amada mía, deje de apuntarme con esa arma, que alguien puede resultar lastimado.

 

Pesadilla

Pedro despierta, muy angustiado, tras una pesadilla en la que alguien lo persigue y siente, de inmediato, un profundo alivio... pero le dura apenas unos instantes, justo el tiempo que le lleva descubrir que su perseguidor está allí, frente a él, en carne y hueso. De inmediato emprende la huida.

Pasado un tiempo, Pedro está tan cansado que decide dejar de correr. Al detenerse (justo antes de ser atrapado) vuelve a despertar. Ahora sí se siente realmente aliviado; sólo era un sueño dentro de otro sueño, se dice. Sin embargo, también esta vez el alivio le dura apenas un instante: su perseguidor está frente a su cama. Vuelve a escapar.

La situación se repite, con angustia creciente, hasta que pasados varios niveles de sueño (o vigilia, quién puede saberlo ya), no siente el cansancio de la corrida anterior y logra sacar alguna ventaja.

Ve a un hombre parado en la esquina y aminora el paso para preguntarle:

–Oiga, ¿para qué lado queda la realidad?

–¿Para qué lado…? Estás en ella –le digo, sorprendido por la obviedad, pero con firmeza–. ¿Cuándo lo vas a entender?

Y seguimos persiguiéndonos.

 

Estirpe

Cuentan que el albo Pegaso, ya viejo y sin alas, cansado de acarrear la pesada ambición de los héroes hasta la cima del monte Olimpo o hasta las profundidades del Hades, fue sorprendido en el pobre establo en el que descansaba, y preparado para nuevas e interminables aventuras, como montura de otro ambicioso, a la vez que humilde, héroe nacido en un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme.

 

Magia

Sentada a la mesa de la cocina, ella intenta, no bien oye que el niño se acerca, enjugarse las lágrimas al tiempo que esconde en la mano esa última nota. Con los ojos húmedos aún, lo mira y dibuja una mueca de sonrisa en su rostro.

Desde hace tiempo, el niño cree que sus manos hacen magia. La acaricia, le acomoda el cabello, se abraza a su vientre. Sólo desea verla sonreír.

Ella hace un esfuerzo y se levanta. Tira el papel a la basura y se dispone a preparar la cena. Su ánimo mejora, cree que las manos de su niño hacen magia.