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Minificción de los jueves: Dina Grijalva

Dina Grijalva | Foto: Cortesía

Dina Grijalva | Foto: Cortesía

Dina es mexicana, narradora, ensayista y profesora en la Universidad de Sinaloa. Ha publicado varios ensayos y dos libros de minificción: “Goza la gula” (2013) y “Las dos caras de la luna” (2012). Actualmente realiza una estancia posdoctoral en la Universidad de Salamanca, donde elabora una Antología de minificción erótica 

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Redacción Rápida

Jorge le pide una pausa, un tiempo. ¿Como una coma?, pregunta Elva. El  rostro de él se ilumina: sí, eso: un tiempo para respirar. Mejor pongo punto final, decide ella.

 

Gramática Erótica   

A las escritoras eróticas les fascinan las cópulas verbales, los verbos copulativos, las concordancias, las yuxtaposiciones. Sus personajes siempre están buscando su complemento, en cualquier lugar, tiempo y circunstancia. Quienes buscan objetos, prefieren los directos (son mejores para consolar, dicen) a los indirectos. Algunos son posesivos, otros adoran las interjecciones y las exclamaciones. El vocativo aparece con frecuencia, haciendo alusión al Ser Supremo; más invocado en las camas que en las iglesias.

 

Gramática Erótica II

Los personajes femeninos más imaginativos sueñan con encontrar personajes masculinos bimembres; mientras tanto, se conforman con unimembres. Cuestión de atributos, dicen.

 

Acoso Textual

Después de su gran novela, los lectores lo acosan, le piden más libros. Él sabe que ha llegado a su ocaso textual.

 

Maratón sin Verbos

Al atardecer, en el recibidor, besos y abrazos. Al anochecer, en la sala, besos, abrazos y caricias, piel con piel. Plena noche: en la recámara, en la cama, sin ropa, besos, abrazos y caricias, con manos, labios, lenguas, brazos, piernas, sexos. Al alba: el clímax, celebración, complacencia.

 

Amar al acampar

Alán habla a Marta, a Ana, a Blanca: vayan a la playa, a Málaga, a La Habana, al mar. Ana aclara: ama la cabaña, las amapas malvas, las jacarandas anaranjadas, la lavanda.

Para acampar, la amada Ana –falda blanca, arracadas amanzanadas– nada avara, arma cajas, canastas: hay pan, caña, calamar, pasas, pasta, garbanzas, habas, alcaparras, algas, fabada,  papayas,  calabazas, manzanas, naranjas, granadas, nata, mazapán; para la salsa para la lasaña: albahaca, azafrán. Al alcanzar la cabaña, la casa amada, la grata Blanca arma camas, hamacas. Al alba, Marta martaja la masa para la tarta. Cada mañana, Alba asa a las brasas garnachas, patatas, castañas caras al paladar; gambas a la plancha, al acabar, apaga la llama. Ablanda al flan. Garrafas, jarras, naranjada, champán, cachaza. Crack.

Blanca y Adán aman la danza. Van al palmar, allá cantan, danzan: cancán, chachachá, samba, lambada. Arman la pachanga, la bachata, la jarana, la parranda. La dálmata llamada Alma ladra.

Alán y Ana van a la sala clara, Ana abraza a Alán, pasan a la cama, tras la mampara, tapan la pantalla a la lámpara, apartan las mantas, aplanan las sábanas. Ana saca la falda, la faja, las bragas; Alán, la chamarra, la casaca, la tanga. Ana palpa a Alán. Para acá, para allá, para atrás, hasta agrandarla. Alán aclama, agasaja a Ana: palpa, apalanca, afana. Para acá, para allá. Llamarada. Al acabar: catarata, cascada, alabanza a Alá.

 

Decálogo (Manual)  del Perfecto Internauta

  1. Si no aparece en el feis, no existe.
  2. Cree en Wikipedia más que en ti.
  3. La única granja productiva es la farmville
  4. Las mejores joyas son las del lucky gem.
  5. Casi no hay nada que un clik no resuelva
  6. Si un clik no lo resuelve, uno doble sí
  7. Los twiteros tienen las palabras contadas
  8. Cocina solo en la ChefVille
  9. Si te gustó: da laik
  10. Si no, dímelo con un avatar

 

Cansada de las citas textuales

Abandonó su carrera de investigadora: prefiere las citas sexuales.

 

Combinaciones felices                   

Le encanta mezclar placeres: goza la gulujuria o lujugula, la lujpereza o perlujuria, la pergula o gulpereza. Y goza también la gula, la pereza y la lujuria por separado. Una después de la otra o una sola por días y días de placer. Eso sí: se da días de descanso.

 

Posmodernidad

Vive en la más completa soledad, su único escape es el escaip.

 

Crianza

Cuando siente que lleva dentro de sí una minificción, la conserva en su interior el tiempo necesario. Al sentir que ya tiene la madurez suficiente, la deja salir poco a poco por las yemas de sus dedos. Siempre siente ternura al verla tan pequeñita y desvalida. Antes de dejarla reposar en la pantalla de su ordenador, le limpia alguna palabra o coma que puedan dañarla y se va a atender a otras de sus crías o a otros quehaceres.

Después, regresa a verla. Y entonces se dedica días y días a limpiarla, borra una a una las palabras sobrantes, la suaviza, la acicala; algunas veces agrega algún discreto adorno, siempre evitando recargarla.

En esos días, si la invitan a salir, dice: ahora no puedo, estoy criando.

 

Nostalgia

a Alejandra Pizarnik

Abuelita nos habla de su infancia: “y jugábamos a la peregrina, a los encantados, al bote robado, a doña Blanca, al caldito de la madeja aquí lo pongo y aquí lo dejo, al matarile dileron…”

Qué extraño que ninguno de esos videojuegos exista ahora, le digo.

 

Diagnóstico

El resultado de la batería de pruebas es concluyente. Édgar cubre uno a uno todos los elementos del perfil estudiado: padece de paranoia.

Que muchas personas lo persigan es una feliz coincidencia.

 

Autora Intelectual

Es cierto: yo planeé el crimen, decidí el arma, la víctima y el victimario. Confieso que me dejé llevar por la pasión de ir armando cada detalle para conseguir el crimen perfecto. Pero la policía debe comprender que todo sucedió en las páginas de mi libro. El juez dijo: A mí no me venga con cuentos y me declaró culpable.

 

Amo de casa lector

No se anima a exterminar a los bichos que invaden su casa. Siempre con el temor de que uno de ellos sea Gregorio Samsa.