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Minificción de los jueves: Carlos Vitale

Carlos Vitale / Foto txtcarmina.blogspot.com

Carlos Vitale / Foto txtcarmina.blogspot.com

(Argentina, 1953, vive en España). Novelista, cuentista, ensayista, traductor del italiano.  Ha publicado: “Unidad de lugar” (2004), “Cuaderno de l'Escala / Quadern de l'Escala” (2013), “Fuera de casa” (2014) y “El poeta más crítico y otros poetas italianos” (2014).  Estos textos pertenecen al libro “Descortesía del suicida”, publicado por Candaya en el 2008

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Descortesía del suicida

En la estación de Can Boixeres una mujer protestaba por la detención de los trenes. En la estación de Sants un hombre se había arrojado a las vías. En la estación de Can Boixeres una mujer protestaba por los constantes suicidios en las horas de máxima afluencia de público.

Peccata minuta

Era un cuento tan corto que el protagonista solo entraba de perfil.

 

Una excursión al campo

De vez en cuando, los sábados o domingos, saltando de un autobús a otro, íbamos a un terreno de mi abuela en un pueblo de la inmensa provincia de Buenos Aires. El motivo de la periódica y ajetreada excursión era comprobar que nadie se hubiera instalado abusivamente en él, previendo de este modo que, tras una prolongada ocupación y de acuerdo con las leyes vigentes, el terreno pasara a ser propiedad de sus moradores. No fue hasta muchos años después que supimos, al ponerlo a la venta, muerta mi abuela, que habíamos estado vigilando el terreno equivocado. El nuestro, por suerte, también estaba desocupado.            

John & John Ltd.

Los hermanos Wayne y Ford John siempre habían estado muy unidos. Gemelos univitelinos, jamás se habían separado. Habían estudiado en la misma escuela industrial y luego habían proseguido con el negocio familiar, una pequeña empresa de reparación y venta de electrodomésticos cuyo nombre, John & Sons, habían cambiado por el de John & John Ltd. Ninguno de los dos se había casado, no porque les hubieran faltado oportunidades sino debido a que no concebían la posibilidad de tener que compartir el afecto del otro. Por eso, a la muerte de Wayne, Ford dispuso embalsamarlo y acomodarlo en su sillón predilecto ante el televisor ininterrumpidamente encendido. En cualquier caso, Wayne nunca había sido de muchas palabras.

Necesidad y Virtud

Hacia el siglo X los antiguos mayas inventaron el juego de pelota. Se practicaba en equipos y consistía en hacer traspasar, empujándolo con los codos, las rodillas y las caderas, un balón de caucho macizo por unos círculos de piedra cubiertos de relieves. Las vicisitudes del juego simbolizaban la travesía del sol por el cielo. Según algunos arqueólogos, el capitán del equipo perdedor purgaba su derrota siendo sacrificado a los dioses. Según otros, al capitán del equipo vencedor se le concedía el honor de ser sacrificado a los dioses.

Diplomacia

No teníamos dónde caernos muertos. Nos habían invitado a cenar en casa de un editor y llevamos, con gran sacrificio de nuestro magro bolsillo, una botella de vino. Al verla, el editor dijo con una sonrisa: “¡Qué bien, es justamente la marca que compramos nosotros cuando no queremos gastar mucho!”

Borges y yo

La primera vez que vi a Jorge Luis Borges fue en el año 1971, en Buenos Aires. Se trataba de un homenaje a Dostoievski en el ciento cincuenta aniversario de su nacimiento. Estaban, entre otros, la escritora Marta Lynch y el embajador de la Unión Soviética. Cuando le tocó su turno, Borges empezó diciendo que a él no le interesaba Dostoievski sino Dante, de modo que hablaría de Dante. Para horror del embajador y regocijo del auditorio.

Las cuentas claras conservan la amistad  

Dos escritores se conocen en la presentación de sus respectivos libros. Dado que simpatizan de inmediato y ambos ignoran la obra del otro, acuerdan no leerla para prevenir que un eventual juicio desfavorable enturbie su naciente amistad. Los dos cumplen su promesa y, por ello, su estima mutua se afianza cada vez más hasta el final de sus días.

Noticias del imperio

Tras reunirse con sus asesores el emperador ordenó sofocar la rebelión que se desarrollaba en aquella lejana provincia. Noticias llegadas a la capital aseguraban que el levantamiento contaba con el apoyo de una gran potencia extranjera. En tanto se pertrechaban los ejércitos, el emperador envió a sus más sagaces emisarios para exponer a los sublevados los azarosos peligros de la libertad. Todavía no se conoce su respuesta.

Camaleón

Sin duda, nuestra vecina de arriba tiene un amplio gusto musical. Este eclecticismo que, en otras circunstancias, podría considerarse extremadamente positivo, en realidad no lo es, ya que se limita a amoldarse a las aficiones de los sucesivos y variados novios que su indiscutible belleza le permite. Por fortuna, su repertorio es, así, muy heterogéneo y no excluye algunas épocas y autores de nuestro agrado, si bien no podemos de ninguna manera aprobar una cierta tendencia a reservar sus mejores piezas para altas horas de la noche.

Músicos callejeros    

El cuarteto de gitanos ejecutaba, con ritmo rapidísimo, algunas canciones populares. Simultáneamente una cabra trepaba a una escalera y se sostenía en vilo sobre la punta. El desbordante entusiasmo de los músicos no hallaba eco ni en los transeúntes ni en la cabra.

El pequeño Sísifo

El chico de enfrente ha consagrado toda la tarde a tirar avioncitos de papel desde el balcón. En cuanto uno se estrella, corre dentro de la casa, fabrica otro y vuelve a empezar. No consigue que sus vehículos emprendan el vuelo.

Una vocación póstuma

El futuro me contemplaba. De pronto, lo que hiciera perduraría en el tiempo, como en una definitiva Pompeya. No habría ya perdón para acciones frustradas ni anhelos execrables. Una vocación ejemplar impulsaba mis movimientos hacia la obtención de tan alto fin. Pero nadie intuía la relevancia de esta misión. Solo yo era auténticamente responsable ante la historia de un mundo que merecía ser destruido por sus abominables pecados y del que subsistiría, gracias a mi diligente empeño, una imagen tergiversada y consoladora. Cada acto podía ser el último. Debía ser perfecto e inmortal.