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Michaelle Ascencio y la religiosidad venezolana

Michaelle Ascencio / Omar Véliz

Michaelle Ascencio / Omar Véliz

Lucía Jiménez habla de la peculiar forma que ha tenido Michaelle Ascencio de acercarse a la religiosidad venezolana en De que vuelan, vuelan (Editorial Alfa, 2012). Con una narrativa rica en imágenes y un humor contemporáneoesta obra aborda problemáticas de fe e identidad

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Hablar de religiosidad, y sobre todo entrar al mundo impreso con un tema como este, es una difícil labor. De que vuelan, vuelan es un ejemplo ingenioso de cómo aproximarse a la condición del venezolano a través de los imaginarios religiosos. Su autora, Michaelle Ascencio, Doctora en Etnología y Antropología Social de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París, logra presentarnos su trabajo con una vocación narrativa, casi de crónica, llena de imágenes y escenas populares que explican el trayecto histórico de las distintas religiones que conviven en la cotidianidad venezolana.

No sólo porque este tema nos queda muy cercano‒pues habla de una característica de nuestra identidad cultural‒, es que el análisis de Ascencio se transforma en una interesante obra para el lector, sino que está lleno de toques irónicos, de un humor contemporáneo que inmediatamente nos cautiva y que, claramente, tiene toda la intención de avanzar hacia conclusiones no tan implícitas sobre la identidad religiosa venezolana, y la relación entre la fe y el tratamiento de los problemas pasados, actuales y futuros.

Publicado en el 2012,el libro es el resultado de una investigación centrada en las herramientas del método antropológico pero con tintes de otras ciencias como la Psicología, la Lingüística, la Sociología y la Historia, entre otras. Ascencio se sumergió en el estudio de la religiosidad, primero caribeña y luego venezolana, hasta centrarse en los dioses, santos y santeros de la capital caraqueña. Algunos de sus fundamentos remiten a las investigaciones de Angelina Pollak-Eltz, Yolanda Salas y de Nelly García Gavidia, autoridades en las investigaciones sobrela religiosidad popular venezolana, el mito de María Lionzay el pentecostalismo evangélico.

La autora sostiene que hablar de fe en Venezuela necesariamente se mezcla con las discusiones de identidad, que toca las hebras del mestizaje y deriva en la transformación de los mitos hasta la creación de una fe única de nuestro pueblo. La evidencia clara de los tintes africanos e indígenas sobre los santos católicos transformó el catolicismo, pero más allá de eso, en Venezuela también la religión se vio modificada por las costumbres sociales. Los ritos religiosos se convirtieron en pasajes ceremoniosos que indican la clase social y el status familiar dentro de la comunidad. El venezolano es en esencia y, mayoritariamente, católico; sin embargo, es en la práctica privada donde buscan respuestas a sus plegarias en otros santos, más frecuentemente en los de la santería o los del rito de María Lionza.

La situación política, la crisis económica y las desigualdades sociales afectan la religiosidad, tanto como afectan los demás ámbitos de la vida. El que hoy Venezuela pase por momentos de crisis aumenta sin lugar a dudas la cantidad de fieles en las iglesias y mejora las ventas de las “farmacias” llenas de imágenes curiosas y cotidianas. El aporte de una obra como De que vuelan, vuelan reside, justamente, en la búsqueda que hace la autora sobre los fundamentos de la fe venezolana, porque en sus palabras:“si el número de los ciudadanos en condición de pobreza y desamparo aumenta, las llamadas 'Religiones de Salvación' con su cohorte de mesías que entusiasman a las masas prometiéndoles un futuro mejor… en el futuro, aumentarán.” Y esto nos interesa hoy y mañana.
Cuentos de campo y ciudad

La forma en que Michaelle Ascencio escribe sus notas sobre los estudios de la religiosidad venezolana nos recuerda en varios momentos a las crónicas de un viajero. Por momentos quedamos agradablemente atrapados en las graciosas experiencias en su paseo por el centro de Caracas buscando las “farmacias” reconocidas por los santeros donde venden sus santitos y menjurjes, o en los testimonios de los campesinos que tratan de explicar los orígenes de los santos y las historias de las apariciones.

En su viaje, Ascencio comparte el origen del mito de María Lionza –y lo reproduce textualmente del trabajo de Daysi Barreto, María Lionza: Genealogía de un mito– que está relatado en forma de canción con versos rebosados de imágenes poéticas sobre una princesa heroína que se convirtió en espíritu protector. Luego, en una canción más popular, nos relata la versión de un campesino con grandes fallas en la gramática pero con igual fortaleza de espíritu. Una versión educada y otra proveniente de la tradición, ambas son un ejemplo de esa manera de contarnos la religión como si Ascenio le hablara al venezolano común más que a la comunidad científica a la que finalmente parece estar dirigida su obra.

De que vuelan, vuelan
Michaelle Ascencio

Editorial Alfa
Caracas, 2012