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Marisol Misenta: Me siento cómoda y libre haciendo libros álbum

Marisol Misenta | Papel Literario

Marisol Misenta | Papel Literario

Me gusta contar historias a través de las imágenes. Me gusta la literatura y la poesía, la gráfica y el objeto libro en sí. Hago algo que yo consumo como lectora: historias dibujadas. Este gusto por el género me guía en mis elecciones al hacer mis propios libros.

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Marisol Misenta (Isol) nació en 1972 en Buenos Aires, Argentina.

Estudió Bellas Artes en la Escuela Nacional Rogelio Yrurtia. Desde hace once años dedica su tiempo a hacer libros para niños. Además de ilustrar libros y cómics, escribe cuentos, canciones, poemas, diseña y canta. Fue la voz del trío musical Entre Ríos, y en la actualidad forma parte, como soprano, del grupo de música barroca y renacentista The Excuse, del grupo de synth pop, Alsace Lorraine y tiene su propio proyecto musical: SIMA.

Su estilo artístico en el mundo de la ilustración se ha hecho inconfundible y muy personal por su sencillez en las líneas, la expresividad e ingenuidad de sus personajes, la concepción de sus imágenes, los tonos pastel que la definen y por el humor que destilan sus trabajos. Como autora e ilustradora ha publicado con editoriales de México, España, Francia y Argentina.

-¿Cómo surgió este gusto por las historias dibujadas?
-Al terminar la Escuela de Bellas Artes ya me gustaba pensar en imágenes para ilustrar historias, y solía ponerle un epígrafe a mis dibujos y pinturas. Después se dio muy natural pasar a hacer historietas, a ilustrar en prensa (una gimnasia increíble para un ilustrador, al tener que sintetizar un texto en un sólo dibujo, y con muy poco tiempo), y terminé haciendo libros álbum, que de las tres opciones es la que más se adecúa al ritmo de producción que quiero tener y en donde siento que puedo proyectarme mejor a través de mi trabajo, conectarme con la gente a través de un objeto que se produce en cantidad y es accesible, de manera que te lo puedes llevar a casa y hacerlo propio, cosa que no sucede con un cuadro que es único y muy caro.

-Tu primer libro álbum es de 1997, Vida de perros, en FCE, y después han venido otros más en casi dieciséis años. ¿Cómo decidiste que el libro álbum iba a ser tu manera predilecta de expresión?
-La verdad es que me siento cómoda y libre haciendo libros álbum. No sé si justo me ha tocado un momento de mucha apertura, pero siento que puedo expresarme dentro de este género y encontrar muchos interlocutores, niños y adultos. Me gusta contar historias a través de las imágenes. Me gusta la literatura y la poesía, la gráfica y el objeto libro en sí. Hago algo que yo consumo como lectora: historias dibujadas. Este gusto por el género me guía en mis elecciones al hacer mis propios libros.

-¿Qué papel juega el dibujo en tus ilustraciones? ¿Por qué tus cambios en el trazo?
-En realidad cada vez estoy más relajada con el dibujo y los materiales, y los diferentes proyectos me han ido llevando a ciertos lugares que antes no conocía, buscando encontrar nuevas texturas visuales, nuevas historias. A veces vuelvo a mi línea gruesa, relacionada con la xilografía. Todo depende del proyecto. En el momento en que la dejé fue porque me sentía atrapada en esa técnica y necesitaba otra para el libro que quería hacer: un libro de Jorge Luján que tenía una estética textual nueva para mi repertorio, digamos, una muy simple y delicada, dulce. Y, al cambiar de trazo, la imagen cambia bastante, el diálogo con el lector cambia. Una línea gruesa y negra como de grabado salta a la cara de otra forma que una línea de lápiz. También usé collage, fotos, carboncillo, óleo, técnicas que varían y que me ayudan a no repetirme.

-Tus colores se han ido definiendo con el paso de los libros y los años. ¿Qué te dan esos colores?
-Siempre me gustó darle un lugar importante a la línea en mis dibujos y mantener una paleta de colores apagados con uno o dos tonos brillantes para marcar una dirección de la mirada. Mi intención es que la línea sea casi siempre la voz solista del dibujo, por donde pasa la mayor parte de la expresión de la imagen y que los colores acompañen esa idea. Me gustan las paletas que tienen bastante amarillo, que son como esos libros viejos a los que les ha dado el sol. No suelo usar azules sin amarillo, por ejemplo, y tiendo a "ensuciar" un poquito toda la paleta, tal vez por algún recuerdo de los libros antiguos que me daban mis abuelos, donde los colores estaban medio desteñidos o fuera de registro (cosa que también utilizo mucho), y tenían una cualidad atemporal, misteriosa. También, últimamente, como en Numeralia, dejo sombras y mugres del papel en el original final. Todos estos elementos dan cierto clima a los dibujos, cierta calidez.

Y el tema de no "rellenar" los dibujos, encerrando el color en la línea, es también una elección que ayuda a despegar el dibujo del plano coloreado, y le da dinamismo a la composición.

Muchas de estas cosas vienen de mi experiencia con la xilografía y la serigrafía, técnicas en las cuales los colores se aplican por separado y la línea por otro.

-Has escrito muchos de tus álbumes, como Piñatas, Secreto de familia, El globo, La bella Griselda o Nocturno ¿Qué quieres contar con esos proyectos?
-En realidad, la vida es el tema y, más que nada, la identidad y la mirada. Cómo mirar el mundo, desde dónde, cómo interpretar qué pasa a nuestro alrededor y quiénes somos. Desde mi primer libro, Vida de perros, juego con la idea de la certeza (que tiene la madre del niño) y la pregunta desprejuiciada acerca de sí mismo (el niño que se pregunta si no será un perro). El libro no responde esta pregunta sino que juega a poner a prueba la tesis de la madre, con lo cual la certeza se prueba construida sobre una interpretación bastante subjetiva y tal vez errónea. Hay una especie de burla acerca del deseo de alguna gente de poner cada cosa en "su" lugar para que nada desentone, que es el lugar de la madre en el cuento y tal vez de lo que podemos llamar una institución conservadora. La felicidad del libro es liberarse de eso, salirse de esa convención. Confiar en nuestra propia identidad más allá de cómo esto sea clasificado por otros.

-¿Qué representa Griselda, tu penúltimo libro, como tipo humano en tu universo creativo de personajes?
-Griselda es la primera protagonista adulta de uno de mis cuentos (aunque es bastante infantil e ingenua). La figura de la princesa perfecta es atractiva y a la vez un ideal pavoroso. Es un personaje, no es un ser humano, es toda ella una exageración de un arquetipo. Esta historia apareció en un momento de mi vida en que crecí y vi algunas ideas en torno al amor y la mujer como perjudiciales para una relación real y concreta. Me interesaba que al final del cuento apareciera alguien con quien sí tengo empatía como lectora (el bebé). Tampoco juzgo a Griselda, me parece muy graciosa, simplemente está confundida, no entiende mucho de la vida y el dolor. Cuando al final conoce el amor, su sonrisa al perder la cabeza es muy hermosa. Como en El globo, es una historia para ser leída con sentido del humor. Creo que es también una historia muy femenina y salvaje. Poco después de escribir esta historia quedé embarazada.

-¿Qué significa Nocturno en tu concepción del libroálbum?
-Nocturno surge de mi propia fascinación desde niña por la tinta glow in the dark, que se carga con la luz y brilla en la oscuridad. Pensé cómo usar esta tinta para hacer algo narrativo, que tuviera un dibujo escondido durante el día y otro durante la noche, como dos actos de una historia que no pueden verse a la vez. Los aspectos técnicos de la tinta y el tiempo que lleva cargar cada página, me guiaron a crear una estructura narrativa que funcionara en cada página de manera independiente, con pocos elementos. La idea de los sueños terminó de organizar el libro. Me parece que es importante la idea de preparación y sorpresa que encierra este proyecto, que necesita de la oscuridad, la luz y un lector activo.

Luego, la edición fue muy importante para ir refinando la potencia del libro (que se pare de manera vertical, que tenga un espiral y, sobre todo, que la tinta cargue rápido y brille mucho). A nivel plástico me gusta haber intentado una herramienta nueva como esta tinta, sin usarla sólo como un efecto decorativo, sino como elemento fundamental para la narración. Estoy muy contenta con Nocturno y con lo que pasa con él a los niños.

-Entre Ríos, The Excuse, Alsace-Lorraine y SIMA, son cuatro eslabones de la cadena que te une a la música. Háblanos de tu pasión por la música.
-Canto desde muy pequeña. En mi familia hay varios músicos y siempre fue un momento de diversión, alegría y creación el reunirse a tocar y cantar. En la escuela el cantar me acercaba a las personas como una actividad en la que podíamos participar varios, y a la vez se relacionaba con el contar historias, trasmitir sensaciones a los demás y, por qué no, ser el centro de atención un rato.

Estudié canto desde que salí del colegio secundario, canto lírico, y participé de diversos espectáculos, cantando desde clásica contemporánea a canciones de cabaret de art Weill, pero no fue hasta hace 7 años que empecé a cantar en forma más asidua y en proyectos más visibles. Con Entre Ríos, un grupo de pop electrónico con el que viajé por muchos países, pude aprender a cantar de otra forma y probar cómo es estar en diferentes escenarios siendo la voz y cara de una banda.Escuché un montón de música que no conocía y me metí de alguna forma en la modernidad, yo que venía de algo más clásico. Fue todo un descubrimiento. A la vez, casi al mismo tiempo, armé mi propio grupo de música barroca, The Excuse, con quienes sigo cantando hasta hoy. Con Entre Ríos no canto más, pero estoy colaborando con el grupo de synth pop Alsace Lorraine (donde canto en inglés, son de USA), y mi propio proyecto de música con mi hermano Zypce, con quien grabamos un CD que se llama SIMA, en donde escribo por primera vez las letras y melodías que canto.

Hoy es mucho más importante para mí estar haciendo música que hace unos años, porque ya tengo herramientas más propias para expresarme en este campo. Cantar es una sensación corporal fabulosa, tal vez por la energía de las endorfinas, por el ejercicio que supone, o por ser uno mismo un instrumento. Se genera una situación que sucede en ese instante y no se repite nunca igual. El aire pasa y sale, y algo se libera. Es una situación muy física que complementa mi vida como dibujante y escritora.

Es muy estimulante el estar en un escenario y compartir ese momento con el público, sentir esa relación que no está mediatizada como con el libro.

A la vez, es un gasto de energía muy grande dar conciertos, por eso es un buen balance el tener mi tranquilo estudio para recluirme a dibujar en soledad luego de un tiempo de shows.

-¿Qué proyectos literarios tienes ahora en marcha?
-Lentamente estoy empezando un boceto, o varios. Pero como nunca sé cuál va a dar lindos frutos, por ahora no puedo contarte. Sí es seguro que la llegada de mi niño me ha inspirado para lo que se viene. ¡El tema es ahora encontrar el tiempo para hacerlo!