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María Gabriela Rangel: La dimensión íntima del idioma

“La piñata”, de Cruz Diez, es una de las piezas exhibidas en “Within the Light Trap (…)”, exposición curada por Rangel, que la Americas Society dedicada al maestro

“La piñata”, de Cruz Diez, es una de las piezas exhibidas en “Within the Light Trap (…)”, exposición curada por Rangel, que la Americas Society dedicada al maestro

En esta tercera entrega de la Serie Artistas Venezolanos en Nueva York, Mariza Bafile conversa con María Gabriela Rangel, curadora y directora de artes visuales de la Americas Society

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Nueva York

Su apariencia seria, casi intimidante, se suaviza cada vez que la sonrisa se expande en su rostro, cuando nos habla de su amado gato o cuando se extravía en sus pensamientos, ensimismada como si el mundo hubiese dejado de existir a su alrededor. María Gabriela Rangel, hoy directora de Artes Visuales en Americas Society, una de las más prestigiosas instituciones culturales de Nueva York, es apreciada por su cultura, su seriedad profesional y su entereza. Legado que seguramente le dejó el padre Domingo Alberto Rangel, hombre de ética inquebrantable que vivió y murió siendo fiel a sus ideales.

María Gabriela viaja a Estados Unidos a finales de los noventa para estudiar una maestría en Curaduría de Arte Contemporáneo. “Fue la primera maestría en ese campo y la primera que tuvo inscripción académica”. Al terminar sus estudios la contacta Mari Carmen Ramírez, curadora latinoamericana muy prestigiosa, quien asume el reto de crear un Departamento de Arte Latinoamericano en el Museo Fine Arts de Houston. Tras tres años durante los cuales confiesa haber aprendido muchísimo de Mari Carmen, regresa a Nueva York para asumir el cargo de directora de Artes Visuales en Americas Society.

Su primera exposición se desarrolla alrededor de una temática que la apasiona. So far so close, así se titula, abre una discusión sobre lo local, lo periférico, lo global y lo universal. Y lo hace fijando la mirada en un mismo país, México, a través de una colectiva de artistas de Guadalajara.

A lo largo de los años son realmente muchas las exposiciones que Americas Society realiza bajo la dirección de María Gabriela Rangel. Muchas veces son monográficas y en algunos casos están vinculadas a temas periféricos en el mercado del arte. El mercado es importante pero no creo que deba dictar pautas en el trabajo de la curaduría que para mi significa esencialmente investigación”. En varias ocasiones invita a otros curadores tanto de América Latina como de Estados Unidos y Canadá y, cuando lo necesita, busca el apoyo de especialistas. “Hoy en día los artistas están enfrascados en una discusión multidisciplinaria que exige que trabajes con otras personas”. Es lo que hace al preparar uno de sus más importantes trabajos: el análisis de la relación entre Borges y Xul Solar, amistad que tocaba la idea de vanguardia en Argentina en el siglo XX. Rangel ha trabajado también con Natalia Majluf, directora del Mali (Museo de Arte de Lima), en la realización de dos importantes exposiciones.

Junto con Cecilia de Torres –apreciada curadora– organiza una hermosa exposición sobre el discurso religioso de José Gurvich en NY y con Maria Iovino presenta el particular trabajo fotográfico del colombiano Fernell Franco quien con su exposición Los amarrados habla de una manera muy sutil de la violencia en su país.

Gabriela Rangel escoge cada exposición con la pasión de quien aprecia el pasado y sabe escudriñar en el futuro. Año tras año lo mejor de América Latina reluce gracias a su intenso trabajo. Y lo mejor de Venezuela también. Creatividad, arte, cultura, muestran aspectos de nuestro país que en los últimos años han quedado ocultos tras el griterío de la política. Con el Banco Mercantil organiza una colectiva de arte venezolana. Se titula Jump Cuts y para la ocasión cuenta con la ayuda profesional de Tahía Rivero, Jesús Fuenmayor y Lorena González.

Cruz Diez y Arturo Herrera son dos de los artistas que Rangel trae al Americas Society con exposiciones innovadoras. Y es de estos días la presentación de un Cruz Diez totalmente inédito. Cruz-Diez in Black and White nos muestra al gran maestro y fundador del cinetismo en Venezuela a través de sus fotos. “Es difícil imaginarse a este artista, internacionalmente famoso, haciendo fotografía documental, pero la hizo y la razón que lo movió es muy importante. Cruz Diez quiso hacer un mapeo etnológico de Venezuela en un momento de grandes cambios estructurales, tras la caída de Gómez y la modernización violenta de un país que se transforma de rural a urbano. El deseo, la necesidad de respuestas que expresa Cruz Diez en sus fotos, algunas de las cuales nos recuerdan las de Walker Evans, son las mismas que se plantea una entera generación de intelectuales, desde Uslar Pietri hasta Juan Liscano”.

Cuando, dejando de lado el campo del trabajo, preguntamos a Gabriela sobre sus ser emigrante, su respuesta es seca y sin fisuras “No me siento emigrante”. Luego, tras un momento, como regresando de sus pensamientos, murmura. “En realidad me considero auto-exiliada. Por primera vez en la vida me siento una persona trasplantada porque pienso que volver a Venezuela en las actuales condiciones sería imposible. Es muy doloroso, desgarrador, porque allí vive toda mi familia, allí está mi madre y allí está enterrado mi padre”.

Se aleja de nuevo, perdida en su interior, y luego confiesa que el único idioma en el que logra expresar todo su ser es el español. En esa dimensión íntima del idioma reconocemos la dolorosa herida del destierro. Es en el idioma donde se esconde el alma de un pueblo, sus tradiciones y picardías, su historia y nuestra historia, esa de todos los días hecha de palabras que nos arrullan al nacer y nos acompañan en el difícil crecer. Matices y sutilezas que hablan de nuestro ser profundo aún cuando otra lengua llena una nueva cotidianidad.

Si te digo Venezuela, ¿qué es lo primero que surge a tu mente?

—“Desintegración, desintegración de un país”.