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Líneas Tardías: El Mr. Hyde de Caramelos de Cianuro

Harakiri City fue publicado en 1996

Harakiri City fue publicado en 1996

Se cumplieron 20 años del lanzamiento de Harakiri City, álbum de culto de la banda liderada por Asier Cazalis y que muchos consideran hasta ahora el mejor de su discografìa. Son 13 canciones en las que se notan las influencias de la agrupación, así como fantasías comunes y sórdidas

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El 30 de junio, Pablo Martínez, ex baterista de Caramelos de Cianuro, escribió en su cuenta de Facebook que se cumplían exactamente 20 años de Harakiri City, para muchos –entre los que me incluyo– el mejor disco de la banda.

Uno agradece ese tipo de precisiones, especialmente cuando ha habido poco cuidado por parte de los artistas venezolanos en poner al alcance del público detalles básicos de su obra. Pero bueno, esa es otra discusión.

Cuando salió a la venta, yo apenas dejaba la niñez y empezaba a conocer a los Beatles gracias a la Anthology 2. No tenía ni la más remota idea de quién era Asier Cazalis y compañía. Primero escuché Miss Mujerzuela (2000) antes que disfrutar de principio a fin este trabajo del que se celebran dos décadas.  

El ex baterista escribió en su red social: “Éramos jóvenes y no teníamos mucha experiencia en cómo grabar un disco. Después de los 2 primeros, Las paticas de la abuela y Cuentos para adultos, el resultado no fue tan malo. Un disco donde experimentamos mucho, ese era el rumbo y la evolución de la banda en aquel momento”.

A diferencia de los discos posteriores a Harakiri City, esta producción llama la atención por su pretenciosidad, tanto en sonido como en letras. Presenta a un álter ego que imagina al mundo con grandes ínfulas y que por momentos se convierte en un Mr. Hyde para cometer las más bizarras y penosas acciones

En las canciones se habla desde la superioridad sobre fantasías, venganza, despecho y sexo, aunque esa prepotencia tampoco impide que se cuele cierta ingenuidad.  

Al comienzo, cuando suena la homónima “Harakiri City”, Cazalis canta sobre un ser que se cree Dios, que pide sumisión en una ciudad construida sobre miles de pueblos, un planeta sin piedad. Desde las primeras notas se vislumbra una canción imponente, enigmática y oscura sobre el ser humano y su enrarecido entorno, sentimientos y delirios; el ciclo de la muerte.

Luego, como muestra del abanico de influencias de la banda, viene “Sin avisar”. Es una letra más directa, con claros guiños punk en su sonido y una trama sobre la simple tranquilidad de dejar atrás cada tormento representado en una persona. Esta forma de componer es la que entonces  destacaría en futuras producciones, cuando dejó de haber lecturas entre líneas para perfeccionar cada vez más el envío del mensaje como comida para llevar.

“Imaginar” es la catarsis del encuentro imposible, ese que se dramatiza en la cabeza y cuatro paredes en medio de la oscuridad. Es de esas canciones sobre lo entrañable que puede ser lo que jamás sucedió.

Después, en “Cloroformo”, aparece el más vil Mr. Hyde, que en esta oportunidad expone su más retorcida fantasía. Lo mismo ocurre en “Perra infiel”.

Se podría decir que “Interpol” es una gran canción sólo por el vínculo entre título y contenido, una metáfora atinada sobre el que huye por la culpa con la esperanza de encontrar perdón y sosiego. ¿Y qué significa “El martillo? Pues para mí es un tema sexual, nunca he encontrado otro significado. A pesar de ser una de las composiciones más populares, hasta tiene su sitial de honor en el repertorio de bodas y afines, no es de las mejores de Harakiri City.

“El caracol” muestra otro pliego del abanico, esta vez con un sonido cercano al metal para subrayar un reproche ante la indiferencia. De “Canción suave” no hay mucho que decir. Su letra es directa y diáfana, pero igualmente desde la prepotencia. “Nunca fuiste demasiado/ siempre fuiste suficiente”, se escucha en la voz de un Cazalis, que a la vez se nota nostálgico y despechado. “El país de las androides perversas” se puede omitir, es un tema de relleno que no da cabida a otra interpretación que no sea la sugerida en el título.

En “La santa” la historia no es contada desde el pedestal, sino más bien desde la minusvalía, aunque también se puede discutir sobre una idealización un poco injusta de la persona aludida, incluso podría calificarse de machista. Le sigue “Cuídalo!”, una advertencia a todos aquellos que puedan sentirse ofendidos por lo que haga la banda.

El álbum cierra con una potente descarga para narrar la historia de una persona que viaja al espacio, con poco equipaje pero lleno de ilusiones por las estrellas que tendrá cerca. Mientras, en la Tierra, el ser amado mira todas las noches al cielo, con la esperanza de verlo pasar. “Murió Ray Bradbury autor de Crónicas marcianas, libro que me inspiró a escribir 'Plataforma de Despegue”, escribió en Twitter Cazalis el 6 de junio de 2012 en referencia a la última canción de Harakiri City, un clásico del rock venezolano, un disco de culto que también ha hecho que muchos se predispongan a lo que el grupo hizo después.