• Caracas (Venezuela)

Papel literario

Al instante

Juan de Ampíes: el conquistador pacífico

Juan de Ampíes

Juan de Ampíes

Conviene recordar que después de los viajes de Colón la aventura americana de los españoles fue por cuenta propia

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Desde 1511 era Juan de Ampíes factor real en La Española, de modo que sus ejecutorias americanas son de vieja data para el momento en que se instala en Coro. Su trato con los indígenas le llevó a solicitar que se les declarara “guatiaos” a los habitantes de las llamadas islas de los Gigantes (Aruba, Curazao y Bonaire), que era como se les denominaba a los indígenas amigos, a los pacíficos. Esto ocurre hacia 1517 y, en lo sucesivo, las relaciones de Ampíes con los “guatiaos” siguieron prosperando, al punto en que compró unos indígenas en Santo Domingo, en 1526, con el objeto de regresarlos libres a su tierra. Entre ellos estaba una hija del cacique Manaure, quien quedó tan agradecido con Ampíes que se trenzaron en una franca amistad. Luego, dos caciques de la zona viajaron a La Española a solicitarle a Ampíes que poblara con ellos la región, constituyéndose en un hecho verdaderamente insólito, a la luz de las contiendas que se daban en otras regiones de Tierra Firme. 

Ampíes atendió el llamado de los caciques y envió a la región a su hijo con cerca de sesenta hombres desde La Española. Recibieron la bienvenida del cacique Manaure y en los terrenos apropiados asentaron una ranchería que sería la futura ciudad de Santa Ana de Coro. En cuanto a la fecha de fundación de la ciudad por parte de Ampíes la consagrada es la del día de Santa Ana, el 26 de julio de 1527, y por ello se le denominó así: Santa Ana de Coro. Recordemos que quien estuvo presente en Coro, representando la voluntad del padre, fue el hijo de Ampíes, que también se llamaba Juan. Consignamos la advertencia porque sobre esta relación padre e hijo se han tejido no pocos enredos y, después de estudiar el punto, la conclusión es esta: Ampíes hijo fundó Coro dentro del proyecto del padre, que estaba ese día en Santo Domingo. De modo que a ambos puede atribuirse la fundación.

Conviene recordar que después de los viajes de Colón la aventura americana de los españoles fue por cuenta propia, con la autorización contractual de la corona. Puede afirmarse, entonces, que la conquista de América fue una empresa privada que tuvo el visto bueno de la corona española. Queda claro que la inversión fue particular, así como el riesgo de fracasar u obtener resultados de la aventura. 

Hasta la fecha de la llegada de los Welser a Coro, los territorios de Tierra Firme que venían produciendo dividendos eran los insulares, valga la ironía. El placer de perlas de Cubagua, con el apoyo de Margarita y Cumaná para sostener la operación, era para 1529 la unidad productora de riquezas en la futura capitanía general de Venezuela. En los primeros 30 años de ser descubierta por el mundo occidental la región de Tierra Firme, no fue mucho lo que avanzó el conquistador español en el territorio continental. 

Recordemos que el epicentro de la conquista inicial fue La Española, desde donde Cristóbal Colón, Fray Nicolás de Ovando (1501-1509) y Diego Colón (1509-1524) enviaron a los suyos a tomar posesión de las Antillas mayores. Puerto Rico en 1508, Jamaica en 1509 y Cuba en 1511. Juan Ponce de León recorre las costas de La Florida en 1513 y Vasco Núñez de Balboa divisa el océano Pacífico desde el Darién panameño en 1513. Luego, en 1519 se funda Panamá y Hernán Cortés desembarca en México, pero el territorio continental suramericano continuaba prácticamente virgen, porque lo hecho en Cubagua y Margarita seguía siendo ámbito insular y las penetraciones más allá de la costa eran una tarea pendiente, al igual que la epopeya de Pizarro en Perú.

Por lo pronto, hasta la llegada de los alemanes los encuentros entre el indígena y el peninsular habían sido ambivalentes: aguerridos y pacíficos, bien porque los perpetraron los corsarios esclavistas españoles y los capitulantes expedicionarios iniciales con sus huestes o bien los evangelizadores franciscanos y dominicos. Así fue hasta la llegada de Ambrosio Alfinger (ya castellanizado el Ehinger) al frente de sus naves el 28 de febrero de 1529, momento en que se abre un paréntesis de casi dos décadas en el que las prácticas alemanas no coincidieron con las españolas en otras latitudes de América.
No huelga señalar una vez más la rareza de Ampíes: más que un conquistador, fue un poblador pacífico que se entendió con los indígenas, que trabó amistad sincera con ellos y les propuso la construcción de un futuro común. Lamentablemente, los enviados de los Welser abrigaban otro proyecto.