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Javier Téllez en la Colección Prinzhorn, Alemania

Javier Téllez pone a rotar la historia y el arte simultáneamente | Cortesía

Javier Téllez pone a rotar la historia y el arte simultáneamente | Cortesía

La Colección alberga trabajos artísticos creados entre 1889 y 1920 por pacientes del psiquiátrico de Heidelberg, así como de otros lugares, principalmente de habla alemana, que fueron objeto de abuso y difamación durante el período nazi

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Javier Téllez (1969) pone a rotar la historia y el arte simultáneamente.

Este artista venezolano, residente en Nueva York y Berlín, fue encargado por el Museo Colección Prinzhorn de Heidelberg ­pionero en el estudio del outsider art (arte marginal)­ de realizar una instalación con obras de misma colección. La Colección Prinzhorn alberga trabajos artísticos creados entre 1889 y 1920 por pacientes del psiquiátrico de Heidelberg, así como de otros lugares, principalmente de habla alemana, que fueron objeto de abuso y difamación durante el período nazi.

A través de su instalación de cine Rotations (Rotaciones) ­abierta al público hasta el 10 de febrero de 2013­ Javier Téllez se suma al diálogo en torno al outsider art, en el marco del proyecto "Inaudito y nunca visto", auspiciado por Thomas Röske, director del Museo Colección Prinzhorn.

La propuesta de Javier Téllez "Rotaciones" (2012) consiste en dos películas mudas de 35 mm que proyectan dos esculturas rotando, en contraposición y simultáneamente. En la pantalla derecha gira la talla de madera "Hombre y mujer" o "Adán y Eva" (1920) de Karl Genzel, una figura de 30 cm, conocida también como "Hermafrodita"; y en la pantalla izquierda, la monumental escultura de bronce "Prometeo" (1937), de Arno Breker.

Ambas esculturas comparten un pasado común. El enorme "Prometeo" ­encarnación del ideal de la raza aria según la descripción de Adolf Hitler en Mein Kampf (Mi lucha)­ fue encomendado a Arno Breker por Joseph Goebbels para ser expuesto en la Gran Muestra de Arte Alemán organizada por los nacionalsocialistas en 1938, en Munich. La figura "Hermafrodita" de Karl Genzel ­albañil diagnosticado de esquizofrenia quien comenzara a tallar en el psiquiátrico­ fue presentada en una contra muestra ambulante, denominada entartete Kunst (arte degenerado) entre 1938 y 1940, en Berlín y Leipzig.

Tal contra muestra comparaba obras de la modernidad clásica con las de pacientes psiquiátricos con la finalidad de difamar ambas.

"Efectiva confrontación de arte degenerado con productos de idiotas". "Juzgue usted mismo, ¿es esto arte?". Estos titulares sobre las piezas expuestas por los nazis se pueden apreciar en el periódico del 13 de noviembre de 1938, el cual, junto con otros documentos y unas setenta obras de la Colección Prinzhorn, avala la actual exposición de Téllez. La misma fue patrocinada por Galería Peter Kilchmann de Zúrich y la Fundación de Cultura Nacional de Alemania.


Equivalencias y diferencias
Siete minutos de "Rotaciones" ininterrumpidas sugieren cambios en la percepción del otro.

De allí nace una confrontación de equivalencias y diferencias.

La mirada rota y se desenvuelve. Sencillamente sutil. Entre la antorcha oscilante del gigantesco "Prometeo" y el reloj o sol que sostiene la figura "Hermafrodita", se producen correspondencias asombrosas. De pronto se acoplan los perfiles. Convexidades y concavidades se alternan suavemente. El espectador cambia de repente de postura. Se trata de un movimiento simple y complejo a la vez.

Allí radica la idea esencial de Téllez. Lo importante es la continuidad del movimiento, la reflexión de posturas frente al otro. El artista plantea así un modelo representativo que resalta la ética: por un lado, de la diversidad y, por el otro, de la simultaneidad de perspectivas. De acuerdo con esta idea de ética representativa, en movimientos paralelos, el artista funge como puente entre lo considerado "normal" y lo considerado "patológico".

Disuelve prejuicios sobre la percepción del otro, establece vínculos, sin eliminar diferencias. Mediante la utilización del filme de 35 mm, formato hoy en día obsoleto, Téllez cita, e inactiva al mismo tiempo, la arrogancia de una perspectiva única, llamada cordura.

De este modo, las representaciones de la imagen humana en "Rotaciones" se distinguen por su ingeniosa versatilidad.

"El último refugio de los ateos" (1899) de Franz Hemminger, "Satanás" (1911) de August Natterer (Pohl), y la "Alegoría del artista" (1909-1916) de Franz Karl Bühler, entre otras obras, evidencian aquí, más allá de estados del alma de personas ajenas al mundo de los "cuerdos", el carácter elemental de la fuerza creadora.

Ésta se vale de la superficie, la línea y el color ­los medios de expresión por excelencia de la Modernidad­ a través de los cuales se manifiesta la irrefrenable necesidad creadora inherente a todo ser humano.

Outsider art
Fantasía o locura. Inconcebible sería la obra de Ernst Ludwig Kirchner, Paul Klee, Max Ernst, Pablo Picasso o Salvador Dalí, por nombrar algunos de los artistas más conocidos de la modernidad clásica, sin el impulso y la fascinación que ejerciera sobre ellos el libro de imágenes de Hans Prinzhorn Bildnerei der Geisteskranken (1922) ­o en su reciente traducción al español­ Expresiones de la locura (2012). Su colección y análisis artístico de obras realizadas por enfermos mentales sentó las bases para la posterior definición de categorías como el art brut, formulado por Jean Dubuffet en los años cincuenta, o el outsider art introducido por Roger Cardinal en 1972. Hans Prinzhorn, quien además de doctor en Psiquiatría e Historia del Arte era dibujante, poeta y músico, evalúa modelos de fantasía. Su estudio sigue siendo paradigma esencial en la investigación no sólo del outsider art, sino también de las raíces del proceso creativo en general.

De manera que la importancia del outsider art es ineludible en el discurso del arte contemporáneo como en la obra creativa de Javier Téllez. Cabe destacar que este artista entra en contacto con la obra de Hans Prinzhorn a muy temprana edad, en la biblioteca de sus padres, ambos psiquiatras. Así, rodeado de libros y de los pacientes de sus padres, Téllez desarrolla esa suerte de percepción ética del otro la cual constituye no sólo el principio, sino también el impulso estético de su trabajo artístico. Por ejemplo, en su video instalación "La cueva de Artaud" (2012), presentada en la pasada Documenta (13) de Kassel, revisa las ideas del Teatro de la Crueldad expuestas por Artonín Artaud en su pieza La conquista de México (1936), en cooperación con pacientes de la Clínica Psiquiátrica Fray Bernardino Álvarez de México.

En su instalación de cine "Rotaciones" (2012), Téllez replantea diferencias y confrontaciones, insinúa conexiones entre la locura y la cordura, esboza collages de ética, provocando, así, un giro importante de perspectivas no sólo en el plano artístico sino también psicológico, histórico y cultural. Por consiguiente, los movimientos del reloj o sol que sostiene la pequeña figura "Hermafrodita" de Karl Genzel, pero también, de la antorcha de "Prometeo" resultan sorprendentemente visionarios. Concluiría que a través de "Rotaciones" la lucidez de la locura nos salva, sutilmente, de la cordura insana.