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Isao Hashimoto. Un ojo a partir de Hiroshima y Nagasaki

Aunque Japón firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear, las secuelas de Hiroshima y Nagasaki constituyen una huella histórica y una marca de destrucción humana. Recientemente se ha difundido un polémico trabajo multimedia creado por el artista japonés Isao Hashimoto en el que a través de un mapa satelital registra la carrera nuclear entre 1945 y 1998

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“El arte es una explosión”

Taro Okamoto

En 1945-1998 el terror entra por los oídos y se agudiza al saber que cada detonación corresponde  a explosiones de bombas nucleares ocurridas entre las fechas que aguardan en su título. Su creador, el japonés Isao Hashimoto, es un artista y curador de arte nacido en Kumamoto, en 1959. Como un eficaz estadista, narra a partir del recurso audiovisual cincuenta y tres años de posesión, lanzamiento y pruebas de armamento nuclear: 2053 fueron las explosiones registradas. Es decir, 2053 desde el Proyecto Manhattan –aquel iniciado durante la Segunda Guerra Mundial para conseguir la primera bomba atómica haciendo pruebas en Los Álamos–, pasando obviamente por las tragedias de Hiroshima y Nagasaki, en 1945, y aterrizando en las de Pakistán, en 1998.

Lo que Hashimoto nos coloca en pantalla es un mapa satelital. En poco más de 14 minutos vemos, distanciados como pájaros (o “a vuelo de pájaro” –como el mismo artista define su trabajo–), la historia del armamento nuclear: invención, posesión, descubrimiento y clandestinidad. Un proceso que, aunque tiende a ser silencioso, no cesa.

La forma discursiva de Isao Hashimoto en esta obra multimedia es interesante: inicia con un profundo silencio y mediante un punto de luz azul muy brillante nos traslada a Estados Unidos. Un sonido de explosión indica que la primera bomba ha nacido, la de Los Álamos. Retoma el silencio y nos lleva a Asia, específicamente a Japón. Llegamos a Hiroshima: la segunda bomba se ha detonado, esta es letal, grave (eso no lo dice de manera explícita, pero naturalmente lo sabemos pues es la que ha dado inicio a todo). De inmediato bajamos a Nagasaki y nos sacude la siguiente explosión. Recobramos sonido, cada vez se repiten más explosiones porque las anheladas armas nucleares comienzan a proliferar y los países se suman. Paralelo a esto, y para contextualizar, Hashimoto en la parte superior derecha de nuestras pantallas ubica los siguientes datos: año, conteo de cada detonación nuclear y banderas de los países que están realizando las pruebas. Casi como el juego de Battleship pero sin la fantasía naval sino, al contrario, surge la propagación de la información –cuya fuente Isao Hashimoto ha tomado de los estudios del Stockholm Internacional Peace Research Institute–. La carrera nuclear es un tema que ocupa como obsesión al artista nipón desde aproximadamente el año 2003.

Quizás el hecho de que sea un mapa satelital de la sensación de que este trabajo es un poco distanciado de las sensaciones humanas y esta es la crítica que se le ha hecho al proyecto. Y por un lado es razonable puesto que la dimensión de las tragedias nucleares de Hiroshima y Nagasaki, sumándosele las pruebas y las guerras siguientes, hacen que 1945-1998 no posea demasiada convocatoria. Sin embargo su carácter informativo y, desde el punto de vista artístico ese tono conceptual que la mirada de Hashimoto ha otorgado, le otorgan un valor extra, un plus que funciona como recordatorio de ese secreto a voces: la lucha de poder por armamentos nucleares. Entonces, aquel terror inicial, que ha sido potenciado por el recurso de audio en el que estratégicamente el silencio se alterna con la representación de fuertes detonaciones, se extiende por la piel al saber que, en el mundo real, este que habitamos y pisamos, la carrera nuclear apenas comienza sin miramientos entre buenos y malos.