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Helmut Newton o cuando lo erótico es
chic

Monica Bellucci retratada por Helmut Newton / Fotografía tomada de Internet

Monica Bellucci retratada por Helmut Newton / Fotografía tomada de Internet

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Helmut  Newton significó para la fotografía del siglo XX un canon per se. La mirada de este fotógrafo nacido en Alemania en 1920 fue una impronta en la manera de entender la erótica de la mujer occidental durante el pasado siglo. Asimismo, por estar estrechamente vinculado al fenómeno de la moda marcó pauta estilística en la forma de comprender la cotidianidad misma.

Proveniente de una familia judía acomodada durante la Alemania previa a la Segunda Guerra Mundial, este artista desde muy joven sintió pasión por la fotografía de modo que a la edad de doce años se compró su primera cámara, una Agfa Tengor Box. A pesar de que su padre deseaba que el joven se encarrilase hacia el negocio familiar como fabricante de botones, Helmut sentía atracción por otras cosas aparentemente superfluas. Así, en 1936 fue expulsado del colegio por bajo rendimiento y entró como aprendiz al estudio de la fotógrafa Yva, quien fue una gran influencia en su trabajo.

Para Newton eran motivo de interés los cuerpos femeninos, en especial apolíneos y de mujeres de carácter. De esta forma mientras fue nadador durante su juventud le llamaban la atención detalles como la marca de los pezones en los trajes de baño. El acontecimiento de su infancia en el que contempló  a su niñera semidesnuda frente al espejo nutrió, entre muchos otros pormenores, ese poderoso imaginario donde el cuerpo de la mujer flota en una lascivia descarada, incluso surreal. Es importante destacar esto último en el sentido de que este creador impregnó con ese mismo signo a sus planos; de modo que sus modelos parecieran estar inmersas en sueños lúcidos donde el deseo y la transgresión palpitan en escenas concebidas con glamorosa desfachatez.

Hacia el año de 1938 y en plena persecución nazi, el fotógrafo huyó hacia el Lejano Oriente y se estableció durante un tiempo en Singapur donde trabajó para el Singapore Straits Times. Sin embargo, su carácter minucioso y preciosista no redundaba en la velocidad necesaria para cubrir acontecimientos de sociedad. De esta manera los eventos terminaban incluso antes de que él hubiese culminado de encontrar la escena perfecta.

Pronto el artista se dirigió a Australia donde abrió, luego de la guerra, un estudio de fotografía y en cuyo contexto conoció a June Browne; quien se convertiría en su esposa en 1948 para pasar a llamarse June Newton. En su recorrido hacia la quintaesencia de la moda, Helmut se dirigió a Inglaterra y luego a Francia donde trabajó con las revistas Vogue de ambos países.

Durante su período en París, Newton se fijaría en la manera de vestir de las prostitutas de la Rue Saint-Denis y en ese discurso en el que se mezclaban la erótica decadente y la moda. De igual forma, su vinculación con figuras del jet set y del sistema del arte mundial dio lugar a una serie de retratos entre los que destacan los de Salvador Dalí, Twiggy, Mick Jagger, Nastassja Kinski, Anthony Burgess, Catherine Deneuve, Linda Evangelista e Isabella Rossellini, entre muchos otros.

A pesar de ser Helmut –en apariencia– profundamente materialista, cosa que se reafirma cuando él mismo comentó que sólo fotografiaba “un cuerpo, una cara, unas piernas”, no dejaba de haber en su obra una mirada muy honda en lo referente a aspectos profundos de la teoría del arte.

Sus construcciones gravitan de manera muy provocadora en una serie de tópicos en el que la modelo es una femme fatale y en el que hay elementos tales como sillas de montar Hermes, así como apoyos ortopédicos en un despliegue de lo exquisitamente perverso. Asimismo, los matices sáficos aportan gran riqueza a los planos semánticos y formales de su trabajo.

Incluso a nivel editorial este artista ha sido expresión de lo elegante llegando también a lo descomunal con la obra SUMO, un enorme libro de colección de cuatrocientos sesenta y cuatro páginas que midió 50×70 cm y pesó 35.4 kg. El mismo fue editado por Taschen y presentado en Art Basel.

Helmut Newton materializa una propuesta que ha definido la manera de entender la erótica del siglo XX; un fotógrafo que ha hecho franco despliegue de sus obsesiones sensuales en medio de un elenco de estilizadas mujeres. En él, sin duda alguna, confluyen lo lascivo y el glamour.